Retromovil 2019 Medio
ClassicMadrid Medio

Haciendo una de las innumerables búsquedas automovilísticas diarias, encontré de manera casual dos fotografías que despertaron mi curiosidad. Tal y como se pueden mostrar en el contexto de este artículo, se trata de dos imágenes publicadas el 12 de abril de 1929 en el interior de las páginas de la desaparecida publicación española Nuevo Mundo. Ambas estampas se publicaban bajo un titular contundente: «Un nuevo y definitivo triunfo del «Citroën” seis cilindros».

El protagonista del evento es, en efecto, un Citroën «Six» de seis cilindros, que aparece fotografiado en una de las imágenes junto a varias personas que se acercan a ver su motor y que, incluso, trepan por su techo. A modo de comentario al margen, y salvo el detalle de los encaramados sobre el coche, el ritual de abrir un capó en cualquier concentración o acto de clásicos sigue teniendo en la actualidad el mismo efecto de atracción sobre el respetable propulsor.

Pero volvamos al asunto que nos ocupa. En la segunda de las fotografías publicadas, quizás la principal de las dos, aparecen junto al Citroën tres personas posando a la cámara: los señores Sirvent, Puigcarbó y Blasco, en un lugar que, por lógica, debería estar ubicado en la ciudad de Madrid.

A partir aquí, la gran pregunta que se plantea es: ¿Cuál es el origen que dio pie estas dos fotos, tomadas por Contreras y Vilaseca? Evidentemente, y por lo que aparece escrito en el lateral del vehículo, un record (en tiempo empleado) que se batió en el trayecto Barcelona-Madrid. Según se destaca, se realizó en 8 horas y 42 minutos, algo al parecer impensable a finales de la década de los 20, teniendo en cuenta el estado de aquellas carreteras, que eran caminos sin asfaltar en muchos de sus tramos, y adoquinados en otros.

record citroen c6

Como referencia, en la actualidad, los 620 km que separan la Plaza de Catalunya de Barcelona de la Puerta del Sol de Madrid (por tomar dos ejemplos representativos) se realiza, según los cálculos obtenidos a través de Google Maps, en 5h y 31 minutos, como es lógico, a una velocidad de 120 km/h en autovía, y con tráfico urbano estándar, es decir, sin atascos.

¿Absolutamente de serie?

En las dos ilustraciones, los pies de foto son los que nos ofrecen la totalidad (y única) información de que disponemos. En el primero de ellos, se puede leer:

«Los señores Sirvent, Puigcarbó y Blasco, que, con un coche “Citroën” seis cilindros, absolutamente de serie, batieron todos los “records” con el trayecto Barcelona-Madrid, cubriendo los 633 kilómetros en 8,42 horas, a la fantástica velocidad de 72,756 kilómetros por hora».

Y en el segundo, el más escueto, se apunta a modo de comentario complementario: «El notario D. Victoriano de la Calle cronometrando y controlando la llegada a Madrid del “Citroën” seis cilindros que batió el “record” Barcelona-Madrid». La primera intención de este artículo era el haber llegado a concretar los pormenores de esta apasionante (para la época) aventura. Pero, finalmente, todo ha quedado en una búsqueda infructuosa de información. Es decir, no hay ninguna referencia más al respecto.

record citroen six

Y además, ha abierto un abanico de más que interesantes interrogantes: ¿Cómo se gestó el desafío? ¿Quiénes eran sus protagonistas? ¿El reto obedecía a un estudio concreto oficial encargado por el Estado? ¿Fue una iniciativa privada financiada por el fabricante del vehículo? Salvo esta última pregunta, que puede tener una explicación más o menos lógica, del resto sólo se puede decir una palabra: nada.

Es de suponer que la marca de la espiga en doble V, o uno de sus puntos de venta en España, pudo llegar a tener algo que ver con el record, pero son especulaciones. El Citroën C6 Six fue lanzado precisamente en 1929, año en que como se ha comentado, se realizó la prueba.

El vehículo era un restiling del AC 6, presentado en el Salón del Automóvil de París un año antes. Con un motor de 6 cilindros en línea, un cubicaje de 2442 cc, y una potencia de de 45 CV a 3.000 rpm, alcanzaba una velocidad máxima de 105 kilómetros a la hora, tan solo aproximadamente 30 km/h por encima de la velocidad media empleada en conseguir el record.

Con los datos aportados, y lo que se ha podido plantear basándonos en ellos, quizás la lectura de este incompleto artículo sirva para recabar toda la información de la que carecemos. Ojalá alguien pueda llegar a aportarnos más luz sobre esta curiosa hazaña que, 86 años después, continúa envuelta en un halo de misterio.

 

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