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Una bonita rareza llamada Ginetta

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La marca Ginetta es bastante poco conocida, y por eso resulta sorprendente que sea, junto con Lotus, la única de las marcas hijas del boom de la fibra de vidrio de los años sesenta que haya sobrevivido a la primera década siglo XXI. Ni TVR ni Marcos lo lograron, pero sí la diminuta Ginetta, a la que podemos considerar sin exagerar demasiado como una Abarth inglesa, tremendamente respetada.

Si tenemos en cuenta lo pequeñas y elegantes que tradicionalmente han sido las creaciones de la compañía, resulta además extraño que ésta fuera fundada por los cuatro hermanos Walkett en el condado rural de Essex, con el objetivo de fabricar maquinaria agrícola. El más joven de la prole, Ivor, decidió por aquel entonces hacerse un special a partir de un Wolsley Hornet de preguerra y fue ahí, con el G1, cuando empezó todo.

Lamentablemente no han quedado fotos de este primer deportivo, que quedó literalmente destrozado contra un árbol del jardín familiar.

Ivor Walkett no tardó mucho en alumbrar otro. En 1957 ya tenía a punto el G2, que tomaba como referencia los Lotus VI y VII y que, animado por un motor Ford, constituía el primer trabajo de los hermanos sobre un chasis tubular. El coche impresionó al suficiente número de aficionados como para que recibieran cien pedidos, lo que les convirtió, de golpe y porrazo, en una marca de coches.

Pie de foto
El G2 es la máquina roja que véis al fondo, con cierto parecido al Lotus 7

El reparto de las tareas en la nueva Ginetta se efectuaba de la siguiente manera: el ámbito de negocio y el comercial quedaban en manos de Bob Walkett, mientras que la producción era cosa de Douglas y el desarrollo de Trevers. Por último, el ya mencionado Ivor se ocuparía de las labores de diseño.

Al vestir al G2 de fibra de vidrio nació el G3 -producido entre 1959 y 1961- pero la verdadera sorpresa no llegaría hasta 1961, cuando el G4 deslumbró a los asistentes del Salón de Coches de Competición de Londres. La verdad es que, al mirarlo, no resulta muy difícil entender por qué.

El coche sentaba las bases que en adelante y firmemente caracterizarían a la marca de Essex: pequeñez, ligereza, rapidez y belleza, sin ningún tipo de concesiones al confort. Sus máquinas serían instrumentos para experimentar a diario una conducción pura y para correr los fines de semana en el circuito más cercano.

El precio del G4 fue fijado en 697 libras, más o menos lo mismo que el de su único rival, el Lotus 7. Crecía alrededor de un bastidor de tubos redondos, siendo su propulsor un Ford de 997cc -el que montaba el Anglia-, acoplado a una caja de cambios de la misma procedencia y a un eje trasero BMC. Al pesar menos de 450 kilos, el coche volaba, y pronto cosechó numerosos éxitos en los eventos deportivos de Reino Unido.

Pie de foto
Ginetta G4: pequeñez, ligereza, rapidez y belleza, sin ningún tipo de concesiones al confort

Las mejoras no se hicieron esperar, estableciéndose pronto como opción el motor de 1.5 litros del Ford Cortina. La segunda serie implicaba también un cambio de apariencia, mediante el que se buscaba definir aun más las líneas de las partes delantera y trasera de la carrocería. Muy sugerente, la estética del G4 ha sido conservada a través de posteriores modelos de Ginetta hasta la actualidad.

Con estas galas el G4 S2 era treméndamente rápido; más que los Lotus Elan, a los que solía ganar en las carreras.

Se hicieron tres versiones especiales R en 1964, que equipaban nada más y nada menos que la mecánica twin cam de Lotus aderezada con una nueva suspensión trasera de carácter independiente. Sin embargo, los hermanos tan solo homologaron en la FIA el motor original, motivo por el que unicamente los G4 pre-65 -año en que los tubos del chasis pasaron a ser cuadrados- con motor de 1.000cc son elegibles para las competiciones FIA de vehículos antiguos.

Ojalá se hubiesen preocupado un poco más de este aspecto. En el vídeo que os ofrecemos a continuación, podréis ver lo que es capaz de
destruir en los circuitos:

ginetta_03_g4
Los G4 siguen cosechando éxitos en las carreras de históricos en las que pueden participar
Video credit: yahmann44, desde Youtube

Otra variante interesante a la par que curiosa del coche que nos ocupa fue la G6. Desarrollada por el preparador alemán Mantzel, ésta funcionaba con un propulsor DKW de dos tiempos de 850cc, y pesaba aun menos que el coche original. También cosechó éxitos, pero se hicieron pocas unidades y todas ellas fueron vendidas en el mercado germano.

A la altura de 1967 los hermanos Walkett querían emprender nuevos proyectos, por lo que silenciosamente dejaron de producir su desafiante G4. En seis años habían salido de la cadena de montaje unos 550 ejemplares, aunque, según parece, el número exacto no lo conocen ni ellos mismos. En 1981 volverían a acordarse del modelo, para tratar de reintroducir una versión algo más grande conocida como Serie 4 que, logicamente, ya no fue lo mismo.

Finalmente, una década después venderían la compañía, si bien reteniendo los derechos de producción de su gallina de los huevos de oro y de otros modelos posteriores. A día de hoy los Walkett siguen fabricando el Dare G4 -«Dare», desafío, es su nuevo estandarte-, animado por una mecánica Ford Zetec y con el propósito de comercializarlo principalmente en Reino Unido y Japón.

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3 Comentarios

  1. Oct 25, 2013 en 18:14 — Responder

    Excelente artículo. Desde que me compraba de pequeño el «Autocatálogo» de la revista Autopista (¿o era Motor 16?) en la que salian TODOS los vehículos del mundo, me llamó la atención la gran cantidad de marcas inglesas y su deportividad. Es una lástima que no hayan perdurado muchas en el tiempo. ¿A quien no le gustaria tener un Ginetta? Martin, cuando estrenes tu Ginetta, queremos fotos y artículo para compartir, ok?
    Un saludo!

    • Javier Romagosa
      Oct 28, 2013 en 11:12 — Responder

      Desde luego, es un coche totalmente «made in England», pero en el buen sentido. Una pena que cada vez queden menos, aunque parece que Ginetta tenemos todavía para un rato.

      Hemos probado el G20 de la última foto, y dentro de un tiempo publicaremos la prueba de rigor.

  2. Dic 26, 2013 en 10:46 — Responder

    Muy buen,completo e interesante articulo Martin. Enhorabuena. Me encantaría tener un Ginetta.

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