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Aston Martin Atom. El prototipo para «un nuevo orden del automovilismo»

Además de ser uno de los primeros coches concepto de la historia, el Aston Martin Atom es un modelo que cambió radicalmente la forma y manera en la que tendrían que evolucionar los modelos de la marca tras la Segunda Guerra Mundial. La confirmación de que muchas veces “menos es más”, siendo uno de los diseños más revolucionarios de todos los tiempos.

A estas alturas, parece que para el grueso de los aficionados al automovilismo ya está todo dicho sobre Aston Martin. Sin embargo, existe un modelo experimental construido en 1940 del cual se habla tan poco como crucial fue su influencia en el devenir de la empresa. Nos referimos al Aston Martin Atom. Posiblemente uno de los primeros “coches concepto”. Construido no con el propósito de llegar a serie sino de servir como laboratorio de ideas plasmadas en modelos posteriores. Una idea bastante futurista para su momento. Ya que tan sólo dos años antes apareció el que se tiene como primer prototipo conceptual de la historia. El Buick Y-Job.

Además, por forzada que nos pueda parecer la carrocería en su lateral, lo cierto es que ésta sirve como bisagra entre dos épocas bien diferenciadas en el automovilismo. De esta forma, el Aston Martin Atom es el nexo entre modelos previos a la Segunda Guerra Mundial como el Le Mans de 1932 -con su gran tamaño y habitáculo descubierto- y el DB1 de 1948. Un vehículo de aspecto mucho más moderno, dotado de un motor cuatro cilindros heredado del Atom para ser el primer modelo con David Brown al frente de la marca.

Así las cosas, el Aston Martin Atom es reconocido por multitud de expertos, muestras de clásicos y exposiciones internacionales como el modelo seminal para la edad dorada de los GT de la marca. De hecho, algunos señalan a las innovaciones del mismo como el elemento que acabó por convencer a David Brown para comprar la empresa. Salvando así de la desaparición a esta empresa que, más allá de fabricar excelentes deportivos, no parecía encontrar la clave para producir en serie modelos económicamente rentables.

ASTON MARTIN ATOM. UN COCHE CONCEPTO ENTRE DOS ÉPOCAS

Siempre se ha dicho que el orgullo precede a la caída. Y, aunque resulte cuestionable aplaudir sin más los tópicos legados desde el pasado, lo cierto es que con muchos “gentlemen drivers” de los años treinta esto parece ser verdad. Asentados en el crepúsculo de su edad de oro con monturas como los Bentley Blower, éstos se reían de las marcas que tendían a reducir la cilindrada y mejorar las carrocerías. Sin embargo, mientras en la aerodinámica automóviles como el Alfa Romeo 8C 2900B Le Mans Speciale de 1938 demostraban la conveniencia del coupé con ruedas integradas, en la mecánica el Aston Martin Ulster lo hizo respecto a los motores comprimidos.

Y es que, lejos de aumentar los generosos 4’5 litros de los Blower, Aston Martin rebajó hasta el litro y medio la cilindrada del Ulster. Justo lo contrario a lo que ciertos pilotos del momento predicaban, acallándolos finalmente gracias a una excelentes prestaciones combinadas con una interesante rebaja de peso. Con esta tecnología del “menos es más”, los fabricantes de coches deportivos intuyeron el comienzo de una nueva época que tuvo en la Segunda Guerra Mundial su punto de inflexión definitivo.

Así, el equipo de ingenieros liderados por el físico Gordon Sutherland se aventuró en construir el Aston Martin Atom. En este sentido, se buscó dotar de una mayor comodidad a los grandes salones rodantes de la época. Cerrando su carrocería para hacerla mucho más envolvente respecto al entorno. Además, se reducía el tamaño y aligeraban los materiales, incidiendo en una mejor relación peso/potencia.

Cuestión a la que se había dado muy poca importancia anteriormente, resultando posteriormente clave para cualquier GT. Como colofón a esto, y sin contar con la nueva mecánica más pequeña y eficiente, el Aston Martin Atom también debería tener una cuidada aerodinámica y un sobresaliente agarre. En suma, Sutherland y los suyos se enfrentaron a la reinvención del automóvil tal y como se conocía hasta entonces.

NUEVOS CHASIS Y MOTOR PARA UNA “RUPTURA COMPLETA”

Diseñado en 1939 y registrado al año siguiente, el Aston Martin Atom fue uno de los menos de mil vehículos privados inscritos en la Inglaterra de los primeros días de la Segunda Guerra Mundial. Un dato que se entiende no sólo por los ataques de la aviación nazi. Sino también por un esfuerzo bélico en el que hasta las barandillas y los utensilios de cocina se fundían para construir barcos y municiones. No obstante, la prensa automovilística no dejó de funcionar. Un hecho propio de la flema británica. Analizando la última novedad presentada por Aston Martin con opiniones como “el futuro ahora”, “ruptura completa” o “en este coche podemos ver el nuevo orden del automovilismo”.

Titulares a priori demasiado grandilocuentes. Pero acertados cuando se analiza con detalle el Aston Martin Atom. Para empezar, en este coche concepto se prescindió de los antiguos y pesados chasis de los años treinta. Los cuales además no resultaban tan rígidos como se pudiera esperar. En lugar de ellos, se construyó un chasis soldado con tubos de acero. Ligero y resistente a la torsión. Una buena base sobre la que montar los paneles de aluminio de la carrocería. Con los cuales se seguía insistiendo en la idea de rebajar el peso.

Además, las suspensiones -hidráulicas, independientes en el eje delantero y con el eje trasero suspendido sobre resortes flexibles- mejoraron bastante el agarre del coche y también su comodidad. Justo lo que se necesitaba para dotar de un mayor confort de marcha a una berlina en la que también se daban cualidades deportivas. Una mezcla no vista hasta entonces. O al menos en esta concepción con tamaño y peso más reducidos. En gran medida gracias a tener una distancia entre ejes muy por debajo de la media del momento. Algo que mejoró la efectividad del motor de cuatro cilindros en línea y 1950cc, capaz de lanzar al Aston Martin Atom hasta los 157 kms/h.

Y por si todo esto fuera poco, la caja de cambios instalada es una Cotal semiautomática precursora para ciertos especialistas del actual sistema de levas. Una última y poderosa razón para compartir lo dicho por la prensa del motor en 1940, convenciéndonos del carácter rompedor de este coche concepto. La prueba de que muchas veces “menos es más”. Siendo capaz de haber abierto un nuevo camino donde la reducción de tamaño de la carrocería y el motor ha ayudado a mejorar el comportamiento. Razones sobradas para tener al Aston Martin Atom como uno de los modelos más importantes en toda la historia de la marca.

Fotografías: Bonhams

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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