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Stephens: El hijo del tractor

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Illinois, situado en el medio oeste de EE.UU, es un estado típicamente americano. Por su situación “céntrica” es un importante nudo de transportes y su ciudad más poblada, Chicago, es un conocido centro de negocios; aunque no debe confundirse con la capital, que es Springfield. Actualmente, con más de 15 millones de habitantes, es el estado más poblado del medio oeste, y el quinto más populoso del país.

Ya puestos en situación, también habría que comentar que en Illinois se da una curiosa mezcla de fábricas y granjas, pues allí se vive principalmente del campo y de industrias que producen para este. Por ejemplo, la famosísima fábrica de tractores John Deere tiene su sede allí, concretamente en una población llamada Moline.

En esta misma población, muy próspera en los años sucesivos a la Guerra de Secesión Americana (1861-1865), surgieron muchas empresas dedicadas a herramientas para el campo. Una de las de mayor éxito fue la compañía “Moline Plow Co.”, dedicada a fabricar arados.

El color verde pálido sin duda ha sido una elección muy acertada
El color verde pálido sin duda ha sido una elección muy acertada

El negocio marchaba tan bien que pronto esta empresa absorvió a otras varias compañías de la zona, principalmente varias dedicadas a la fabricación de “buggies”, que en la época era el término utilizado para los ligeros carros de cuatro ruedas y dos plazas tirados por caballos, que tantas veces hemos visto en las antiguas películas del oeste.

Este negocio fue muy fructífero durante todo el Siglo XIX, pero a principios del XX sus días estaban sentenciados, principalmente debido a la aparición de los primeros automóviles. Por ejemplo, en la propia ciudad de Moline, ya en 1908 la empresa Velie comenzó a producir automóviles, ligada al –ya grande- grupo John Deere, y en el primer año de producción logró vender alrededor de 1.000 unidades.

Con este panorama, la Moline Plow Co. decidió en 1916 entrar en el mercado de los vehículos a motor. Dada su experiencia en la producción de aperos agrícolas, primero presentó un tractor ligero, el “Moline Universal”, que entre otras características curiosas contaba con tracción delantera. Estos se mantuvieron en producción hasta 1923, e iniciaron una larga y exitosa carrera en el sector del tractor. En 1929 la marca fue fusionada con otra muy importante del sector agrícola, creándose así la  “Minneapolis-Moline”, empresa de gran éxito que estuvo en funcionamiento hasta mediados de la década de 1970.

De los tractores a los automóviles

Mucho antes, concretamente un año después de la entrada en el mercado de los tractores, la Moline Plow también había decidido comenzar la fabricación de automóviles. El nombre elegido para estos fue “Stephens”, en honor a George W. Stephens, antiguo presidente de la compañía… y podemos suponer que también porque su propio hijo, G.A. Stephens, fue nombrado presidente de la división de automóviles de Moline Plow, cuya factoría se levantó en la cercana localidad de Freeport.

Para el desarrollo de estos nuevos vehículos, presentados en 1916, se contrató a E.T. Birdsall, que había creado con anterioridad los automóviles Selden, de reputada fama en su época. El primer modelo producido montaba un motor de 4 cilindros en línea, pero pronto llegaron los 6 en línea que serían característicos de la marca. En un principio se utilizaron los famosos motores de marca Continental, concretamente modelo 7W, pero muy pronto se llegó a un acuerdo con la empresa local Rooy Vandercoort Engineering Co, sita en East Moline.

El enorme motor, de arquitectura moderna para su época
El enorme motor, de arquitectura moderna para su época 

Esta empresa fabricaba un motor de características bastante inusuales para lo que se estilaba en aquel lado del Atlántico; en lugar de “tirar” de culata plana, válvulas laterales o bloques separados, este motor era un “moderno” monobloque con válvulas en cabeza que incluso tenía las varillas que las mandaban por el interior del bloque, al contrario que en la mecánica que montaban los Buick de esa época, también un 6 en línea con válvulas en cabeza, pero con las varillas y balancines a la vista.

Algunos autores han señalado que estos motores de la Vandercoort Engineering estaban inspirados en los Buick de las series 40 y 50, fabricados desde 1914 hasta 1923, y lo cierto es que tienen bastantes aspectos de su diseño en común.

Sea como fuere, estos propulsores se demostraron fiables y relativamente rápidos. Cubicaban 3,7 Litros -con un diámetro x carrera de 82,55×114,30 mm- y entregaban una potencia de 57 cv a 2.700 rpm, potencia que se incrementó a partir de 1921 hasta los 59 cv. Claro que estos motores tenían un altísimo par que permitía circular en directa desde muy bajas revoluciones, de manera que el “caballaje” tampoco es una cifra que haya que tener muy en cuenta para hacerse una idea de las verdaderas prestaciones del vehículo.

David contra Goliath

Hacia 1920 el 80% del volumen de ventas de la Vandercoort Engineering estaba destinado a los automóviles Stephens, por lo que los dirigentes de Moline Plow decidieron adquirir también este fabricante de motores.

Para aquel entonces gran parte de las acciones de Moline Plow habían sido compradas por el magnate del automóvil John North Willys, fundador de la marca Willys-Overland, que durante muchos años sería el tercer mayor productor de automóviles de EE.UU, aunque actualmente sólo sea conocida por el archifamoso Jeep Willys.

Desde un principio se mantuvo a la Moline Plow como un grupo independiente del Willys-Overland, pero aún así la producción de los automóviles Stephens solo se mantuvo hasta 1924, cuando las marcas “generalistas” americanas que vendían ya a escala mundial supusieron una competencia insalvable.

El "Salient Six" era considerado de clase "media-alta" en su época
El «Salient Six» era considerado de clase «media-alta» en su época

Con un precio que comenzó en 1.835$ y que llegó hasta los 3.000$ de los últimos modelos de 6 cilindros, se estima que se construyeron unas 20.000 unidades en total desde 1916 hasta 1924, siendo 1920 el año de mayor producción, con 7.000 unidades.

Actualmente se conservan pocos ejemplares, e incluso Stephens es una marca muy poco conocida en los EE.UU. A Europa llegaron “con cuentagotas”, aunque se sabe que varios fueron importados a Suecia, donde aún se conserva un ejemplar restaurado.

El protagonista de las fotografías reside en nuestro país desde hace unos 15 años, y debemos suponer que no hay ninguna otra unidad de esta marca en toda la Península Ibérica…

 

Continúa en la Página 2…

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