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Se marcha un pionero


ClassicMadrid Medio

La pasada noche de Reyes nos dejó Fausto Saavedra Martinez, tras una larga y fructífera existencia, de la que resultó muy beneficiado el vehículo antiguo.

Los que quedamos, tendremos que resignarnos a no volver a ver su inconfundible estampa ni disfrutar de su reconfortante compañía. Algo nada fácil, al menos para los aficionados que –como yo- habitan en la zona centro de España, pues ambas cosas han sido durante 40 años elementos permanentes del escenario en el que se ha desenvuelto nuestra afición.

Fausto no era nada amigo de los panegíricos y no quisiera ser yo quien le haga fruncir por primera vez el ceño en esta nueva etapa de su existencia. Sin embargo, considero muy pertinente resaltar con esta triste ocasión los aspectos de su personalidad y su vida que considero más han beneficiado a nuestra afición, para fijarlos en la memoria de quienes lo conocieron y, sobre todo, para que sirvan de orientación a quienes no tuvieron esa suerte.

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Fausto perteneció al reducido grupo de precursores que abrió en los años setenta el camino que todos estamos siguiendo, dando al movimiento a favor del vehículo antiguo la forma, amplitud y sentido que hoy tiene. Su mérito no está solo en haber sentido esta afición antes que los demás, sino en haberse comprometido de forma activa, perseverante y generosa en su difusión y fortalecimiento. Empezó ese camino dejando discretamente tarjetas en los parabrisas de todo coche clásico con el que se encontraba, lo continuó co-fundando y coordinando durante muchos años la actividad de la A.E.C.D. y no lo abandonó hasta que su enfermedad le impidió seguir prestando sus servicios en la influyente Fundación RACE, a la que llegó a representar ante la F.I.V.A.

Las herramientas principales que le permitieron recorrer con éxito esta larga andadura no fueron otras que su exquisita educación y su firme convicción en las bondades del trabajo en equipo, para cuya coordinación estaba especialmente dotado. Su talante conciliador y su constante estímulo y apoyo a cualquier buena iniciativa, consiguió siempre sumar esfuerzos y crear puentes de colaboración con otras entidades afines. Una actitud bien habitual en otros países y que sería deseable que también se generalizara en el nuestro.

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No quiero terminar este obituario sin hacer un merecido reconocimiento –como de seguro le gustaria a D. Fausto- a esas otras personas que compartieron ilusiones, meritos y esfuerzos con él desde el principio. Algunos ya nos han dejado, como Jaime Parser (q.e.p.d.), presidente del Club TR Register y co-fundador de la A.E.C.D.; o Julio de Santigo, entre otras cosas director de la revista Coches Clásicos; otros, como Pedro Goyoaga o Beatriz Gómez-Acebo parecen haberse distanciado de nuestra afición en los últimos años, aunque no perdemos la esperanza de volver a verlos. Por fortuna, también los hay que siguen en la brecha, como Francisco Pueche o Julián Mendieta (y esperamos que por muchos años).

A todos ellos, mil gracias por haber orientado bien nuestra afición.

 

[alert type=’info’] Nota: El funeral de Fausto Saavedra tendrá lugar en la Iglesia de los Jesuitas
(C/ Serrano, 104 – Madrid), el próximo día 23 de enero a las 20:00h. [/alert]

 

 

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2 Comentarios

  1. Ene 27, 2013 en 20:03 — Responder

    Descanse en paz. En los albores de mi afición, teniendo yo alrededor de 15 años (hace más de 25 años de eso) se me ocurrió escribir una carta a la Fundación RACE pidiendo información sobre el Fiat Balilla en particular, y sobre la afición a los coches añejos en general. Me contestó Fausto Saavedra personalmente, aun debo conservar por algún rincón en casa de mis padres esos papeles, fue una carta amable y larga en la que me dio pormenores y explicaciones que a un chaval como yo dejaron «epatado». Además adjuntó fotocopias de un catálogo del Balilla de la época, y como colofón, una diapositiva de una concentración en la que se veía en primer plano un Austin Healey.

    Amabilidad, educación, saber estar, generosidad… muchos tendrían que aprender de Fausto, todo un caballero. Que el Señor acoja su alma.

    • Sergio Romagosa
      Ene 27, 2013 en 21:11 — Responder

      Creo que tu anécdota resume de forma magistral las principales cualidades de Fausto: amabilidad, proximidad, generosidad. Nada hace más bien al vehículo antiguo que estas sencillas virtudes.

      Tengámoslo presente siempre que alguien ronde alguna de nuestras añejas monturas (si es un chaval, con más motivo).

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