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Músculo americano pasto del ganado

La casa de subastas estadounidense Mecum encuentra en Alabama unos de los 500 Dodge Charger Daytona producidos. Necesita una buena puesta a punto...

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Uno de lo acontecimientos que más nos llama la atención a los amantes del automovilismo es que se encuentre una vieja gloria olvidada en un antiguo almacén, una fábrica abandonada o, como es en este caso, encontrar un Dodge Charger Daytona de 1969 en el granero de una granja cerca de la fábrica Chrysler de Alabama, lugar donde se fabricaba.

Todo empezó en 1963 cuando Dodge empezó a producir el famoso Charger. En los años siguientes, el modelo fue sufriendo modificaciones, como es el Charger 273, una versión limitada con un paquete llamado Dart Gt, o el Charger B-body, y así sucesivamente hasta 2016, cuando la leyenda continúa a día de hoy.

En estos 50 años de evolución encontramos uno de los 500 Charger Daytona que se fabricaron con la finalidad de homologar el modelo para competición, en este caso para las famosas carreras en circuitos ovales americanos, las carreras Nascar.

Apoyos aerodinámicos descomunales

A estos bólidos se les añadían mejoras aerodinámicas como, entre otras, el paragolpes frontal diseñado con forma más afilada o el extravagante alerón que hace del modelo una de las versiones más conocidas de Nascar de la época junto con el Plymouth Superbird.

El Dodge Charger Daytona es un muscle car que monta un motor Magnum 440, que sólo se ofrecía en el Daytona y en las versiones R/T V8 de 1969. Tiene nada más y nada menos que 7.2 litros de cilindrada y 400 caballos de potencia. Respecto a la transmisión, y aunque parezca increíble en un deportivo, ¡es automática!

Para la mujer de un juez

Al parecer, fue comprado nuevo por un juez para su esposa y posteriormente vendido a su otro propietario, quien lo conserva desde 1974. Números de chásis y motor son correspondientes y el grado de originalidad de la unidad bastante alto, habiendo recorrido tan solo 33.000 kilómetros.

Es una pena ver a esta pieza de colección en condiciones tan nefastas, pero sería aun peor no volver a disfrutar de su óxido. Aunque le hace falta una restauración ejemplar, todavía podemos percibir el aire juvenil -y sureño- de la época gracias a las furiosas llamas de su frontal, las cuales no forman parte de la pintura original.

Este ejemplar de Dodge Charger Daytona se venderá en su estado actual en la subasta de Kissimmee (Florida) de Mecum, a finales de mes. Se estima que su precio rondará los 180.000 dólares, y esperamos que su nuevo propietario le de el amor y cariño de los que ha carecido durante todos estos años.

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