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A veces nuestras pruebas son frutos de una simple casualidad. En el caso de estos tres Opel clásicos, se dieron tres vicisitudes que los hacían perfectos para un artículo comparativo, pues los tres son de décadas diferentes y todos ellos tienen carrocerías “coupé” de dos puertas.

Pero principalmente está el hecho de que residen en la misma localidad, cuestión muy a tener en cuenta a la hora de poder juntarlos para una sesión fotográfica. Esto no es nada fácil y mucho menos en España, donde estos tres modelos «de importación” son realmente difíciles de encontrar, incluso por separado.

Además de todo lo anterior, estos tres Opel son perfectamente comparables. El más antiguo es un 1.8 Regent de 1933, el mediano un Olympia Rekord de 1953 y el más moderno un Commodore GS/E de 1977. Antes de entrar en consideraciones de mayor profundidad, hay que destacar que tanto el Regent como el Commodore montan motores de 6 cilindros en línea, mientras que bajo el capó del Olympia Rekord hay un pequeño 4 en línea.

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comparativa opel coupe
Aunque el mayor y el pequeño se lleven 40 años, estos tres Opel coupé son perfectamente comparables

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Si los primeros propietarios del Regent de 1933 o el Commodore de 1977 debieron ser de clase acomodada, no menos afortunado debió ser quien en 1953 estrenaba un Olympia Rekord…

Sin embargo, si durante los años 30 y 70 la extensa gama Opel ofrecía coupés de 4 y 6 cilindros, en los años 50 no existía opción en el catálogo de Opel de adquirir un coupé de 6 cilindros. En los años del “milagro alemán”, tras la devastación de la II Guerra Mundial, la gama de Opel se limitaba a dos modelos: El superior era el Kapitan, que montaba un hexacilíndrico pero tan solo se ofrecía como berlina de 4 puertas, y por debajo estaba el Olympia Rekord, modelo de nuestras fotos.

Aún así, en aquella época, y sobre todo en nuestro país, el Olympia Rekord de los años 50 era todo un vehículo familiar que casi podría considerarse “de lujo” dado el escaso poder adquisitivo de la población y las restricciones a las importaciones de automóviles.

Por tanto, si los primeros propietarios del Regent de 1933 o el Commodore de 1977 debieron ser de clase acomodada y alto poder adquisitivo, no menos afortunado debió ser quien en 1953 estrenaba en España un Olympia Rekord, año en el que por cierto se matricularon 400 vehículos Opel en nuestro país, sumando todos los modelos.

comparativa opel coupe
Para España, se trataba de tres coupés de lujo
Tienen en común la curiosa característica que durante tantos años dio fama mundial a Opel, y que no es otra que ese aire tan americano pero a tamaño europeo. Y es que en 1929 Opel fue adquirida por General Motors…

Ínfulas americanas

Una vez explicada la “no tan notable” diferencia que podríamos encontrar entre nuestros tres contendientes, hay que explicar que tienen en común la curiosa característica que durante tantos años dio fama mundial a Opel, y que no es otra que ese aire tan americano pero a tamaño europeo.

Esto es así porque la venerable firma familiar Adam Opel, fundada en Alemania en 1862 y que fabricó su primer automóvil en 1899, fue adquirida en 1929 por el gigante americano General Motors, durante muchos años el más exitoso holding automovilístico a nivel mundial.

Con esta medida, Opel sufrió una profunda transformación. Para empezar, pasó de ser una empresa familiar a convertirse en una sociedad anónima al amparo de una multinacional, con lo que además de las facilidades de gestión estaba el que la marca accedía a las patentes registradas por General Motors.

A partir de ese momento, Opel compartió características técnicas y estilísticas con otros productos del grupo como los Vauxhall ingleses –marca que General Motors también había adquirido en 1929- pero sobretodo con algunos Chevrolet destinados al mercado americano a partir de los años 60.

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Una filosofía similar animó a los coupés de la marca alemana durante 40 años. Vamos a verla…

Regent, un coupé más bien raro

Mucho antes, en enero de 1931, se presentó el primer modelo de la marca alemana diseñado desde Detroit, que no era otro que el Regent 1.8 Liter de 6 cilindros y 1.790 cc al que pertenece el ejemplar verde de nuestras fotografías. Como correspondió a toda aquella primera hornada de Opel “americanos” –que también incluía al pequeño 4 cilindros denominado 1.2 Liter-, este coche luce un frontal prácticamente calcado al de los Oldsmobile de 1930 y 1931.

Tanto el diseño redondeado del radiador como las dobles barras que sostienen los faros son calcados a aquellos modelos americanos, y sin embargo su reducido tamaño -2,540 m de batalla- o la sobria carrocería coupé son de un estilo marcadamente europeo. El de las fotos corresponde a la segunda serie de los 1.8 Liter presentada en 1932, concretamente a la “98 C” de tres marchas, que con esta carrocería se produjo en tan solo 600 unidades. Estamos por tanto ante toda una rareza, único en España –aquí nuevo costaba 10.800 pesetas- y muy difícil de encontrar incluso en su Alemania natal.

El Opel Regent fue matriculado en Barcelona en 1933 y presenta un estado muy original, si bien en la restauración que se llevó a cabo a principios de los años 90 se pintó la calandra del radiador en negro –originalmente iba cromada- o se pusieron esos retrovisores sobredimensionados. De todas maneras su actual propietario, Daniel Bernardino, lleva unos años enfrascado en devolverle un aspecto lo más cercano posible al original, aparte de haberle dado un reciente repaso general a la mecánica.

Nuestro Regent corresponde a la segunda serie de los 1.8 Liter presentada en 1932, que con esta carrocería se produjo en tan solo 600 unidades. Estamos por tanto ante toda una rareza…
opel 1.8 litre 1931
El Opel Regent es mantenido con primor por su propietario, quien poco a poco está consiguiendo devolverle su originalidad

Olympia Rekord, el salto de calidad

Exactamente 20 años después, en 1953, Opel presentó su novedoso Olympia Rekord. Fue el primer modelo de línea “pontón” de la marca, que venía a sustituir al anticuado Olympia –a secas-, modelo base de gama que se había presentado allá por 1937.

Aunque este nuevo modelo mantenía el propulsor de 4 cilindros y 1.488 cc de su predecesor, todo lo demás supuso un notable salto cualitativo para la marca. Su carrocería autoportante tenía un diseño “a la última moda”, con una clarísima influencia americana en todos los detalles. Sus líneas redondeadas eran prácticamente un calco a escala reducida de los Chevrolet de aquella época, si bien el “dientudo” frontal se considera una influencia de los enormes Buick de los 50, también producto de la General Motors.

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Opel Rekord coupe 1950
Línea pontón del Olympia Rekord, y muy americana

Incluso la carrocería estaba repleta de adornos cromados y la palanca de cambios ya iba colocada tras el volante en la columna de dirección, tal y como mandaba la moda estadounidense de aquel entonces. Sin embargo, su tamaño seguía siendo reducido -con una distancia entre ejes de solo 2,487 m- y llaman la atención sus diminutas ruedas con neumáticos en medida 5,60 x13.

Esta primera serie del Opel Olympia Rekord se mantuvo en producción hasta 1957. Se ofrecía con carrocerías sedán dos puertas –el modelo que hemos fotografiado-, cabriolet y furgoneta, si bien cada año de producción se fueron introduciendo notables cambios en el diseño del frontal, lo que producía una “obselescencia programada” muy en boga en Estados Unidos en aquella época pero que sin embargo molestó a los clientes europeos.

La unidad probada apenas ha rodado desde que fuera matriculada en Ciudad Real en enero de 1954, y como restauración solo ha necesitado periódicas puestas a punto y una mano de pintura. Dado su altísimo grado de originalidad, solo podemos ponerle como pegas que las tulipas de los faros traseros -originalmente cromadas- ahora van pintadas en el negro de la carrocería, así como esos neumáticos sin banda blanca y con dibujo moderno que no le corresponden.

La obselescencia programada. muy en boga en Estados Unidos, molestó a los clientes europeos…
opel rekord coupe
Altamente original a día de hoy, en su época el Olympia Rekord se «desactualizaba» con frecuencia, algo que molestó a la clientela europea

Commodore, el Mustang de Opel

Otras dos décadas después, en los años 70, Opel vivía una época gloriosa con una gama muy amplia, buenas ventas y éxitos deportivos. Los productos de la marca de Rüsselsheim llevaban ya varios años disfrutando de una buena fama de robustez y sobriedad germánicas pero a su vez ofrecían unos acertados diseños “a la americana” que entonces estaban muy de moda.

Así, en los años 70, aquel que se acercase a un concesionario Opel podía encontrar nada menos que 7 modelos diferentes, que cubrían todos los segmentos posibles. Comenzaba por el pequeño Kadett, al que seguía el Ascona. Después, el intermedio Rekord, cuya versión de lujo era el Commodore.

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opel rekord coupe
El Commodore podía plantar cara sin problemas a su equivalente BMW

El modelo que traemos a este reportaje corresponde al Commodore de la segunda serie o “B” fabricado entre 1972 y 1977, con lo que no rompemos la regla de ir “de 20 en 20 años”. El Commodore se presentó en 1967 como la versión de lujo del Rekord, con un motor de 6 cilindros, una carrocería mayor y más equipamiento. Se ofrecía en carrocerías de 4 puertas y Coupé, este último pensado como un Gran Turismo.

Esta serie B podía plantar cara sin problemas a los equivalentes coupés de BMW, sobre todo la versión GS/E “tope de gama”, la única que contaba con un motor 2.8 con inyección electrónica D-Jetronic de Bosch y dirección asistida de serie.

Su potente motor de 6 cilindros en línea rendía la nada despreciable suma de 160 CV, y por ello y a pesar de que los Opel Kadett y Manta ya triunfaban en los rallyes de aquella época, el Commodore también hizo sus pinitos en el plano deportivo.

Curiosamente, el laureado piloto Walter Röhrl dio sus primeros pasos en rallyes al volante de un Commodore GS de 1973, y poco después se “estrenó” en el Rallye de Monte Carlo de ese mismo año al volante de un GS/E como el de las fotografías, terminando en un 45º puesto en la general, pero primero de su categoría.

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Este Commodore ha recorrido muy pocos kilómetros. Además, no es tan grande como parece.

El ejemplar fotografiado pertenece a la colección de Antonio Cárdenas y presenta un inusual estado absolutamente original y sin la más mínima restauración. Matriculado en Madrid en febrero de 1977 ha tenido sólo dos propietarios y ha recorrido muy pocos kilómetros desde nuevo, lo que explica su fabuloso estado.

Esta unidad tiene la característica combinación naranja-negro que protagonizaba los catálogos y la publicidad del Commodore, y cuenta con varios extras de la época como los lavafaros, el techo de vinilo o las llantas de aleación con neumáticos 195/70R14. Eso sí, a pesar de su mayor empaque general, con sus 2,688 metros entre ejes no queda demasiado lejos del tamaño de sus dos hermanos.

Al volante sí encontraremos unas mayores diferencias. La edad importa, y el Regent de 1933 es indudablemente más tosco y su estabilidad se ve comprometida por sus suspensiones y su escasa anchura de vías, mientras que el Olympia Rekord tiene ese inconfundible tacto “cincuentero” en el que todo va blando y cómodo, pero sin ofrecer ninguna sensación fuerte. El Commodore tiene un tacto más señorial, mezclado con una palanca de tacto deportivo y un motor maravilloso y potente.

filigrana

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Pie de foto
Al volante hay diferencias, pero todos tienen su encanto
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