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Espíritu del Jarama: Una bonita historia de carreras automovilísticas

¿Consiguió este festival revivir el espíritu de las carreras de antaño en el Jarama? Ponemos el comentario y las fotos para que decidas...

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TEXTO: CARLOS SANZ / FOTOS: ANCHOAFOTO

Érase una vez un circuito…

…al que la Formula 1 y las competiciones internacionales más prestigiosas visitaban con asiduidad. Era una época en la que intrépidos y valientes pilotos rellenaban con sus hazañas las páginas más vistosas y entretenidas de la historia del automovilismo. Un momento en el que sus coches eran máquinas indomables con las que simplemente el hecho de sobrevivir ya era todo un éxito.

Ese espíritu es el que los organizadores, con Jesús Pozo a la cabeza, han intentado recrear con el festival Espíritu del Jarama en el actual y renovado circuito madrileño. La pregunta es, ¿Lo consigueron? Juzguen ustedes después de leer esta breve crónica.

Espíritu del Jarama: Una fórmula conocida

La idea de este evento no es nueva, pues se ha venido llevando a cabo con bastante éxito durante los pasados 5 años en Barcelona con el Espíritu de Montjuic, y a su vez ha tomado el relevo en Madrid del Jarama Vintage Festival. Consiste en convocar durante todo un fin de semana numerosas carreras de automóviles clásicos y, además, para atraer a un mayor número de personas (aficionadas o no a los automóviles), ofertar diversas actividades en el padock, como pueden ser: un pequeño parque de atracciones, espectáculos de los payasos de la tele, talleres de pintura para los peques, espectáculos de marionetas, música en directo, bailes de salón, etc.

También había una zona destinada a tiendas de automobilia, miniaturas, ropa, restauración e incluso, una carpa montada por Coupe (Paco Pueche) donde se encontraban algunos autos (más bien joyas) a la venta. Concretamente había un Pegaso Z-102 Touring, convertido en spider por Serra a petición de su propietario, un maravilloso Hispano Suiza 16HP Tipo 30 Sport, un Delahaye 135 Sport, un Rolls Phantom II de 1931, un Ferrari Dino 308 GT4 y algunas otras delicatessen.

Seat presumiendo de clásicos

Es obligado mencionar el interés mostrado por Seat en este certamen, que desplazó desde su centro de coches históricos (la famosa nave 122), numerosas unidades que forman parte de la historia de la marca. Algunos 850 y derivados para celebrar el 50 aniversario del modelo, así como varios autos de competición como un Ibiza Kitcar, un Córdoba WRC, el actual León Cup Racer, el 124 Gr.4 con el que Salvador Cañellas quedó cuarto en el rally de Montecarlo de 1977, el monoplaza de la Formula 1430 de 1971, también de Cañellas…

Y algunas curiosidades como una Siata Patricia descapotable y el 600 monovolumen convertible diseñado por Frua y carrozado por Savio para pasear a las celebridades por la fábrica, con el que participó en el concurso de elegancia.

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El Seat 600 Carrocería Savio y Diseño Frua de 1966, participó en el concurso de elegancia

‘Arte en movimiento’, el concurso de elegancia

Así denominaron al concurso de elegancia convocado, y no era para menos, pues en la zona habilitada para ello se pudieron contemplar ejemplares de grandísimo nivel entre los que destacaba de forma aplastante un Porsche 917K de 1970, el sport prototipo con el que todos los aficionados a los autos de competición hemos soñado.

Lucía su decoración más representativa, la del equipo Gulf con sus colores azul celeste y naranja, la misma que llevaban los coches protagonistas de la película Le Mans de Steve McQueen. Concretamente, esta unidad participó, entre otras pruebas, en las 8 horas de Barcelona de 1971 con Derek Bell y Van Lennep al volante. Le acompañaba otro Porsche singular, un 904 Carrera GTS que adquirió el piloto Juan Fernández en 1964, con una amplia vida deportiva por toda nuestra geografía.

Los pegasistas estaban de enhorabuena, pues además del ejemplar antes mencionado, concursaba otro Z-102, una unidad con carrocería de aluminio remachada recreación del mítico Rabassada con el que Celso Fernández ganó la prueba del mismo nombre. Le acompañaba su “hermanito”, un pequeño Biscuter 200F Pegasín que mostraba la misma decoración.

Junto a ellos participaba un precioso Porsche 356 Speedster negro y un soberbio Bugatti Type 57 Atalante de 1936 convertido en cabriolet en 1952.

Además, como reclamo, había una carpa blanca que daba sombra a algunos ilustres monoplazas: Un Lotus 49B, el Lotus 79 con el que Mario Andretti fue campeón del mundo en 1978, otro Lotus 81B de Nigel Mansell y un McLaren M10A Formula 5000 de 1969.

Espectáculo en pista, el verdadero Espíritu del Jarama

Pero el plato fuerte del fin de semana, para lo que habían acudido principalmente la mayoría de los 22.000 aficionados -según organización-, fue para ver a los Formula 1 y a los autos de Sport recorriendo de nuevo el exigente trazado madrileño.

Hay que reconocer que las parillas de ambas especialidades no fueron tan nutridas como cabía esperar, sobre todo la de Formula 1 con tan solo 8 monoplazas en pista, pero dieron espectáculo. Compitieron coches tan carismáticos como el Lotus 91/5 de 1982 de Elio de Angelis (ganador de las dos carreras con Gregory Thornton al volante), el Hesketh 308 de James Hunt del 74, el Williams FW08C de Keke Rosberg de 1983, o el March 761 de Vittorio Brambilla de 1976 entre otros.

Entre los participantes de la FIA Master Historic Sports Car pudimos ver dos preciosos Ford GT40, algunos Lola T70, varias barquetas Chevron, Cooper…

Los turismos también dieron espectáculo del bueno repartidos en dos competiciones, la Copa de España de Clásicos y el Trofeo Ibérico Legends. En estas carreras corrían espectaculares modelos como BMW 2002, BMW M3, Ford Escort Mk1 y Mk2, Ford Sierra Cosworth, Mercedes 190 DTM, De Tomaso Pantera y un largo etcétera.

Para animar más el cotarro y tener al público entretenido con carreras y más carreras, se convocó también una prueba del CER (Campeonato de España de Resistencia) y otra del Campeonato de España de monoplazas F4, pero en ambos casos los competidores eran vehículos modernos que pierden interés para los que nos gustan los autos viejunos.

¿Capta el evento la esencia del Jarama?

Respondiendo a la pregunta que les planteaba al principio, si realmente se ha logrado traer el auténtico espíritu de antaño al Jarama, mi opinión es que si, se consiguió. Hay que ser posiitivo. Es cierto que hay puntos claramente mejorables; que algunas pruebas no consiguieron citar a muchos participantes; que para los que habían estado anteriormente en el Espíritu de Montjuic les parecía más de lo mismo.

Puede que sea una receta ya algo gastada, pero hay que reconocer que no es nada fácil innovar y organizar un evento como éste en nuestra querida España y que, a pesar de todo, ha sido de lo mejorcito que se ha podido ver dentro de nuestras fronteras en 2016 (a excepción del Jarama Classic de Peter Auto). Es este un país en el que, por desgracia, nos queda muchísimo camino por recorrer cuando hablamos de nuestra afición.

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