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Ramón López Villalba (Madrid, 8 de julio de 1931) había cursado estudios superiores de mecánica mientras realizaba su servicio militar en la Escuela de Especialistas de Aviación, en el año 1952 en León. A su término, ingresó en la compañía Aviaco y posteriormente en Iberia, desempeñando funciones de mecánico de pista, cosa que no acababa de convencerle.

“Yo quería ser mecánico de vuelo, pero nunca llegaba una plaza para este puesto, así que en 1956 decidí dejarlo todo y me puse a trabajar en el garaje que tenía mi padre en la calle Padilla”.

Es en este garaje donde Ramón López aplicará sus conocimientos mecánicos en infinidad de vehículos, construyendo con sus manos y el torno numerosos recambios para los mismos. “Trabajaba con coches normales y nunca fabriqué chasis de motos, como a veces se ha escrito.»

Ramón López pilotando
Ramón López, pilotando

Un día de 1958, apareció por el taller el conocido piloto motociclista Demetrio del Val.

“Demetrio había llegado de un viaje a los Estados Unidos y me estuvo hablando de los karts que había visto allí; así que me puse a construirle uno,
utilizando un motor Montesa y unas ruedas de Vespa.»

Este kart y el que, coincidente en el tiempo, estaba construyendo el catalán Jordi Estela en el Velódromo Mostajo de Barcelona, son los primeros construidos en España y precedentes indiscutibles del karting en nuestro país.

No será hasta 1960 que Ramón vuelva a construir otro, esta vez equipado con un motor Bultaco procedente de la moto nueva de su amigo portugués Serafín Martins. “Este kart lo construimos en cinco noches y hace más de cien kilómetros a la hora, los 600 no tienen nada que hacer contra nosotros…” declaraba orgulloso a la prensa de la época. Fue bautizado como “Plantilla” e inscrito por Martins en la primera carrera de karts celebrada en el Parque del Retiro de Madrid el 1 de noviembre de 1960, donde conseguiría la victoria.

Ramón López y Serafín Martins circulando con aparente tranquilidad por las calles de Madrid
Ramón López y Serafín Martins circulando con aparente tranquilidad por las calles de Madrid

Los orígenes de Hispakart

Un hecho trascendental se produce en 1961, y transformará radicalmente el carácter amateur o “casero” en las producciones de Ramón López. Demetrio del Val le había encargado la construcción de 12 nuevos karts, que fueron vendidos sin marca en las Islas Canarias. Al cabo de cierto tiempo los clientes canarios quisieron ponerse en contacto con él para encargarle nuevas unidades, pero no conseguían localizarle…

“Al final dieron conmigo, pero les costó mucho. Yo me di cuenta de que necesitaba una marca para poder comercializarlos. Inicialmente pensé en utilizar ESPAKART, pero en aquel tiempo se vendían los motocarros VESPACAR y era un nombre que se parecía mucho. Al final decidí que la marca sería HISPAKART”.

Una vez constituida ésta, el siguiente paso era formar una escudería de karting que agrupara a los principales pilotos madrileños. Ramón creará en 1962 uno de los equipos más importantes que han existido en España, la célebre escudería “Los Diablos Rojos”. Estaba formada por el propio Ramón, Serafín Martins y el militar norteamericano de la base aérea de Torrejón de Ardoz Robert Shelton. “Cada carrera a la que acudíamos podía ser catalogada de carácter internacional”, comenta sonriendo el propio Ramón.

Uno de los Diablos Rojos en el Parque del Retiro de Madrid
Uno de los Diablos Rojos en el Parque del Retiro de Madrid

Equipados con chasis Hispakart y con motores Mc Culloch, de los que había conseguido el servicio técnico junto con Homelite y otras marcas, “Los Diablos Rojos” ganaban carreras allá donde fueran. Ente 1962 y 1965 la lista de triunfos es interminable: Torrelavega, Gijón, Málaga, Castellón, Logroño, Andújar, Torrejón, Cáceres, Albacete, Ávila, Sevilla, Alcalá de Henares, Santoña… son algunos de los escenarios de sus éxitos.

“Una de las victorias más importantes fueron las I Seis Horas de Málaga, en 1962, formando equipo con Serafín Martins y seguidos de Robert Shelton y Virgilio Ribadulla con otro Hispakart. Sin embargo, yo considero de mayor valor deportivo el sexto puesto en 200 c.c. conseguido en el Gran Premio Internacional de Barcelona, que se corrió en la Diagonal y en el que me clasifiqué como primer piloto español”.
El Chevrolet Bel Air del equipo, preparado para dirigirse a las carreras, obsérvese la cantidad de karts que arrastraba el pequeño remolque
El Chevrolet Bel Air del equipo, preparado para dirigirse a las carreras.
Obsérvese la cantidad de karts que arrastraba el pequeño remolque

Ramón López era un habitual de las carreras de Barcelona, donde brillaba frente a pilotos de talla internacional, como los americanos Bob Allen y Jeff Crumb.

“En Barcelona era donde había más interés y donde se corrían las carreras de importancia; en cambio en Madrid todo eran problemas. Tras el accidente mortal de José Pujol en el circuito del Retiro en 1962 no nos dejaban organizar carreras ni allí ni en la Casa de Campo ni en el Parque del Oeste, por lo que debíamos correr en un circuito trazado en la base aérea de Torrejón o en la pista peraltada del Palacio de Deportes, hasta que también nos lo prohibieron cuando una rueda suelta hirió a un espectador. Pero gracias, por una parte, a los dueños del Motocine de Barajas (que nunca funcionó como tal), que tuvieron la gentileza de dejarnos correr en sus instalaciones (en las que yo tenía que trazar el circuito y poner los conos y neumáticos) y, por otra parte, a Don Agustín Sabio, Secretario de la Federación Centro de Automovilismo que con gran afición nos ayudaba confeccionando los reglamentos, nos cronometraba, hacía las clasificaciones y pagaba el seguro a la vez que mantenía el desarrollo del campeonato, pudimos continuar compitiendo”.
La escudería “Los Diablos Rojos” posa al completo tras adjudicarse el Trofeo Mc Culloch de 1963, de izquierda a derecha, Robert Shelton, Ramón López y Serafín Martins
La escudería “Los Diablos Rojos” posa al completo tras adjudicarse el Trofeo Mc Culloch de 1963.
De izquierda a derecha: Robert Shelton, Ramón López y Serafín Martins

En 1964, se levanta el veto disputándose el trofeo XXV Años de Paz en el circuito del Retiro, donde Ramón conseguirá una brillante victoria y donde aparece por primera vez en una carrera de karts un piloto que será fundamental en la historia de Hispakart: Jorge de Bagration, que se clasifica en segunda posición con un chasis de la marca.

Para entonces, Hispakart ya se había convertido en una de las principales referencias del karting en España. La Dirección General de Tráfico le había encargado la construcción de los karts de sus famosos Parques Infantiles de Tráfico, así como los carenados, maletas y accesorios diversos, incluidos algunos remolques, que equipaban las motocicletas Sanglas de la Guardia Civil. A nivel deportivo, Ramón López disputará incluso los Campeonatos del Mundo de karts, celebrados en Roma en 1964 y 1965, donde obtendrá una clasificación discreta pero que le permitirá compartir carreras con futuros ases del automovilismo como Toine Hezemans o Ronnie Peterson.

Ramón López al volante de un chasis Hispakart equipado con un Bultaco 250 con cambio
Ramón López al volante de un chasis Hispakart equipado con un Bultaco 250 con cambio
 

Continúa en la Página 2…

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