chevette 2300 HS
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Vauxhall Chevette 2300HS, una píldora para los rallies británicos

Ligero, pequeño, rudo y potente. Así se presentó en 1978 al Chevette 2300HS. Un deportivo británico nacido para competir en el Grupo IV bajo la enseña de General Motors.

Durante los años sesenta, Ford Europa ya contaba con una importante cuota de mercado en el Reino Unido. De hecho, tras el Anglia y su éxito comercial basado en la mesura de lo cotidiano, el Cortina vino a interpretar un nuevo éxito entre las familias de la clase media británica. Además, gracias a la colaboración con Lotus este modelo logró un puesto de honor en el Motorsport, ganando el Campeonato Británico de Turismos en 1964 con Jim Clark al volante. Así las cosas, Ford al fin parecía haber dado en el clavo con algo básico para no pocos fabricantes europeos de la época: el uso de las carreras como forma de incentivar las ventas en los concesionarios.

Y es que, al fin y al cabo, ser competitivos en los circuitos no sólo servía para probar nuevas y más eficientes tecnologías. Sino también para remarcar una imagen de marca atractiva y prestacional. Algo especialmente rentable cuando nos centramos en los compradores más jóvenes. Justo aquellos que, en aquellos expansivos años sesenta, ganaban capacidad de consumo para adquirir así mucho antes su primer automóvil. Llegados a este punto, Ford Europa tuvo uno de sus mayores aciertos cuando, en 1969, presentó la saga RS. Centradas en el ámbito de las carreras de tierra -de hecho estas siglas vienen de Rallye Sport-, estas unidades llevaron al familiar Escort hasta nuevas e insospechadas cotas deportivas.

Es más, el éxito de las mismas ha sido de tal calibre que éstas se han mantenido hasta nuestros días. Todo ello con vehículos tan notables como el Focus RS del 2002. Continuando el camino marcado por el Escort RS1600 hace ya más de medio siglo. Y es que, no en vano, gracias a los RS Ford ha lucido músculo ofreciendo opciones realmente enérgicas realizadas a partir de modelos populares del segmento C. Es decir, un verdadero éxito comercial en la misma y forma y manera que Volkswagen ha experimentado con el GTI. Logrando un gran coche sin necesidad de hacer una ingente inversión de recursos para posicionarse en un pequeño nicho de mercado.

chevette 2300 HS
Sí, es James Hunt

Además, los RS son responsables de haber cosechado una excelente historia en los tramos de tierra. De hecho, más allá de sus enormes éxitos en el Reino Unido, estos Ford lograron tres títulos mundiales en el WRC -dos de pilotos y uno de constructores- gracias al RS1800. En suma, estamos hablando de un modelo de éxito desde todos los puntos de vista. Una de las mejores sagas deportivas que jamás hayan existido en el automovilismo europeo. Y vaya, con todo ello es normal que le salieran imitadores. Más aún cuando hablamos de General Motors. El otro gran gigante estadounidense con intereses en la Europa de la época y que, con el Vauxhall Chevette 2300HS, quiso replicar los triunfos ejercidos por los Ford RS.

VAUXHALL CHEVETTE 2300HS, PENSADO PARA EL GRUPO 4

Más allá de las fronteras británicas, el Vauxhall Chevette 2300HS no es un modelo especialmente conocido. Sin embargo, hay una imagen promocional del mismo que sí se ha abierto camino con mayor facilidad. Hablamos de aquella en la que aparece James Hunt dando sus bendiciones al 2300HS. Luciendo su carismática y desenfadada pose ya como campeón mundial de F1 tras haber logrado el campeonato de 1976. No obstante, el modelo que hoy nos ocupa llegó al mercado en 1978. Pero, ¿de dónde salió?

Bien, para empezar hemos de situarnos en 1975 con la presentación del Vauxhall Chevette. Basado en el Opel Kadett C, este modelo especialmente compacto surgió bajo la necesidad de encontrar un modelo global. Un modelo que General Motors pudiera producir y comercializar en todo tipo de mercados, dando soluciones económicas y fiables a millones de potenciales clientes. De esta manera, se pensó como una alternativa a vehículos como el Peugeot 104, el Renault 5 o incluso el aún más pequeño FIAT 127.

En suma, hablamos de un automóvil del segmento B que, por pura adecuación al día a día, estaba llamado tanto a vender millones de unidades como a pasar sin especial particularidad a la historia. Sin embargo, en 1978 los directivos de General Motors en el Reino Unido decidieron dar un paso al frente con el Chevette 2300HS. No en vano, en el Reino Unido el peso de los rallies locales es enorme. Algo que, afortunadamente, ha espoleado una amplia y más que interesante tradición basada en la modificación de pequeños y ligeros automóviles de serie.

Es más, que el primer modelo con el cual Colin Chapman hiciera mecánica en serio fuera un Austin 7 ya nos da la medida de todo esto. Llegados a este punto, Vauxhall intuyó no sólo un nicho de mercado pequeño pero fiable para el 2300HS. Sino también una excelente manera de mejorar su imagen de marca. Muy por debajo de la de Ford tras sus gestas con los Cortina y RS. Además, desde 1971 la marca venía siendo una referencia habitual en el Campeonato Británico de Rallies gracias a diversos equipos privados que, al tiempo, disfrutaban de un cierto apoyo por parte de la marca.

chevette 2300 HS

De esta manera, el Vauxhall Chevette 2300HS se pensó para homologarse en el Grupo IV. De hecho, la primera serie fue de 400 unidades. Las justas para lograr la inscripción en la edición de 1978. Eso sí, aunque en todo lo relativo a la carrocería este modelo no se diferenciaba sustancialmente del cual procedía -más allá de un kit aerodinámico se hizo muy poco ya que el peso del Chevette ya era de por sí reducido- en materia de mecánica el asunto cambiaba sustancialmente. Así las cosas, los bloques con 1,2 litros ofertados en la gama de utilitarios fueron sustituidos por un cuatro cilindros de 2279 centímetros cúbicos, doble árbol de levas y 16 válvulas.

chevette 2300 HS

Capaz de entregar 135 CV a 5500 revoluciones por minuto, este ingenio daba la potencia y la patada necesarias para competir con garantías en el Campeonato Británico de Rallies. Además, la forma en la que la fuerza del motor era llevada al suelo fue obviamente mejorada. Gracias a ello no sólo se añadieron neumáticos más anchos, también la suspensión recibió una nueva concepción con horquillas dobles. Asimismo, se incorporaron barras estabilizadoras y una caja de cambios con cinco velocidades y relaciones muy cerradas.

Con todo ello, el Vauxhall Chevette 2300HS estaba llamado a ser un gran coche y, si hacemos caso de pruebas británicas de la época, realmente parecía serlo. No obstante, las sensaciones entregadas en la carretera distaron mucho de los éxitos dados en los trazados de competición. Y es que, al fin y al cabo, el Campeonato Británico de Rallies era de lo más disputado en los años setenta. De todos modos, sea como fuese su vida en competición lo cierto es que el 2300HS es ligero, escaso, rudo y potente. ¿Qué más se le puede pedir a un deportivo británico como éste?

Fotografías: General Motors

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Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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