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Tour Auto 2017: Las Carreras son Así

Un año más asistimos a Tour Auto, el rally de coches clásicos más importante de Francia. Y lo hacemos de la mano de los equipos españoles.

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TEXTO: CARLOS DE MIGUEL, UNAI ONA / FOTOS: DOUGLAS HALLAWELL, UNAI ONA

Un año mas nos echamos a la carretera para seguir de cerca el XXVII Tour Auto frances, organizado por PeterAuto y disputado durante los dias 24 al 29 de abril.

Como ya es habitual, la cita comenzo el lunes 24 con la recepcion y verificaciones de los participantes y sus maquinas en el Grand Palais de Paris; un lugar idoneo para el aficionado donde pudimos ver reposar a los casi 280 automoviles participantes agrupados por marcas.

Tour Auto: Un rally maratoniano

El durísimo recorrido que los coches participantes tenían por delante era el siguiente:

Cinco jornadas con finales en Saint-Malo, Chateau de Goulaine, Limoges, Toulousse y Biarritz. 2.500 kilómetros en etapas maratonianas de 6 de la mañana a 6 de la tarde en las que, aparte de hollar las carreteras francesas, hicieron lo propio en los circuitos de Le Mans, Val de Vienne, Albi y Pau Arnos.

Abadias, castillos o imponentes paisajes como los Pirineos salpicaron su aventura; a la par que eran acompañados por la afición incluso en las pruebas nocturnas como la finalizada en Biarritz.

En cada fin de jornada se realizaba una cena-gala con entrega de premios a los vencedores. Eso sí, en la noche del jueves 27 el gran protagonista fue Ari Vatanen, quien cumplíaa años y fue homenajeado con un video-resumen de sus hazañas y un intento de cumpleaños feliz en finlandes de todos los asistentes. Ovaciones y aplausos al maestro, tal y como se merece.

Los participantes de Tour Auto 2017

Este año la organización ha dedicado especial atención a las marcas francesas. Asi, se pudieron ver clásicos tan curiosos como un BSH Berlinette de 1971, varios CG (1200S, Proto 548), DB (HBR, HBR5), un Hotchkiss 864, un Artois s49, un Jide JS 2 DFV, un Rene Bonnet Djet o un Panhard Monopole, entre otros.

Los bólidos participantes se agrupaban en 5 ‘parrillas’ o grupos. La 1 y la 2 (dorsales 1 a 149) eran las de regularidad, mientras que el resto de los dorsales hasta 299 se destinaron a velocidad pura o VHC. Esta última gran categoría se dividía en los subgrupos E y F para vehiculos de 1951 a 1965, G para los fabricados entre 1966 a 1971 y, finalmente, la Seccion I para los mas recientes construidos entre 1976 y 1982.

Recordemos que el Tour Auto lo gana quien lleva el gato al agua en la clasificacion final de VHC, siendo la regularidad una categoría secundaria. A continuación, los vencedores absolutos:

1º Ford GT40 de Andrew Smith/James Cottingham.
2º a 6m 54 sg el E-Type de los suizos Favaro/Niedet
3º a 7m 54sg el GT40 de los alemanes Ellerbrock/Louisoder

Tour Auto, primera persona

De entre los nuestros hubo dos equipos participantes: Repsol Classic Team y Nou Onze Team, de los que especialmente el primero no lo hizo nada nada mal. Uno de sus integrantes, Carlos de Miguel, nos lo cuenta en primera persona:

‘Las carreras son así’

Carlos de Miguel

Esta es una frase típica de nuestro deporte para justificar los golpes de mala suerte. Pero no deja de reflejar la realidad de una actividad sujeta más que en ningún otro caso a imponderables fuera de control de la parte humana. La suerte es una constante en todas las facetas de la vida, pero en el caso del automovilismo, también dependemos de la mecánica y ésta -todos lo sabemos- puede fallar en los momentos más inoportunos.

Esto viene a cuento para justificar de alguna forma que, después de permanecer en cabeza del Tour Auto de Francia cuatro de los cinco dias de carrera, el motor se gripara en la última prueba del último dia, en el circuito de Pau Arnos. Hay que reconoer que tuvimos algo de culpa en la rotura de la mecánica. Intentamos un imposible. Quisimos ganar en la pista del sur de Francia a un Porsche Pre A, totalmente de aluminio y dotado de un motor…. al menos sospechoso. Estos coches en su época aban unos 90 caballos y el propietario de esta máquina reconocía abiertamente llegar a los 145 al menos. Demasiado para nuestro pequeño Alfa 1.3.

Pero en Pau logramos adelantarle y restarle alguno de los 18 segundos que queríamos distanciarnos para abordar la parte final con tranquilidad. Y para ello, es evidente que forzamos el motor demasiado y no resistió. Peleamos hasta el final por el llamado «indice de performance», modalidad que establece un hándicap en función del año y la cilindrada de cada coche. Trata así de igualar las prestaciones de, por ejemplo, un Porsche RS del 72 frente a un Alfa Romeo Giulietta del 57 con frenos de tambor.

La pelea durante toda la carrera fue especialmente dura frente a los Aston Martin DB2, los Porsche 365 Pre-A de aluminio, los potentes Jaguar MK1 o los ligerísimo DB Panhard. Y contra otros Giulietta similares al nuestro. hay que decir que, al igual que hemos comentado en el Porsche Pre A, nos dimos cuenta que las mecánicas están demasiado mejoradas. No nos atrevemos a decir que no sean legales, pero… ¡¡¡como corren!!!. Sobre todo teniendo en cuenta que, en medio de lluvia y nieve, los tramos cronometrados de carretera, secretos para todos los participantes, siempre son menos secretos para los franceses.

Es algo natural que hay que asumir. No porque ellos hayan tenido la oportunidad de entrenar antes. Ni mucho menos. Sino por el normal conocimiento de las carreteras. Por ejuemplo. Si en españa hay un rallye que sale de Madrid y llega a Segovia, ya sabemos todos que bien va por la sierre de Canencia o por la de Morcuera y luego, con toda seguridad, llegará al acueducto por Cotos o por Navafría. Sólo hay que llevarse los cuadernos de notas de otras pruebas.

El Guilietta demostró ser un coche perfecto para esta categoría. Ligero, fácil de manejar en carreteras de montaña, rápido hasta cierto punto en circuitos… aunque sus frenos de tambor no sujetan lo que desearíamos y nos gustaría más potencia en alta. ¡Supongo que como a todo el mundo!. Eso si, cada tarde, en la asistencia, había que revisar medio coche con trabajos constantes en regulación de suspensiones, sangrado de frenos, ajustes de dirección o incluso ajustes en la carrocería, que se retuerce en el límite de adherencia.

Nunca tuvimos la gloria más cerca y será dificil que se repita. Pero ha sido una experiencia agridulce ya que, al amargor del abandono en el último momento, hay que contraponer la satisfacción de dejar a todos los participantes un poco asombrados de que dos españoles estuvieran en cabeza. En palabras de mi compañero de coche con el que comparto volante, Luis Delso, «hemos sido el verso suelto de esta carrera». Y por otra parte, puestos a abandonar, mejor que haya sido el último dia y hayamos podido disfrutar de una carrera que es la mejor del mundo mixta de tramos y circuitos, con cerca de 250 obras de arte en la salida.

Naturalmente, volveremos el año que viene. Ya estamos preparando un coche competamente diferente para seguir intentando dar la nota. En el taller ya está montándose un De Tomaso Pantera y, si no llega a tiempo, hay un Fiat 124 Abarth aque ya ha participado otras veces en el Tour Auto. Si no nos pasa nada, volveremos al Grand Palais de Paris a disfrutar del espectáculo.

Tour Auto, anecdotas con sabor nacional

Por su parte Carlos Beltrán, de Nou Onze Team, participó nada más y nada menos que haciendo pareja con Derek Bell, pentacampeón de las 24 Horas de Le Mans. Conducir junto al campeón un Porsche 911 ha debido de ser una experiencia apasionante y, sobre todo, repleta de anécdotas.

Parece ser que les dio el alto la gendarmería francesa por exceso de velocidad, momento en que los dos agentes de policía reconocieron a Bell y se hicieron una foto con él. Pero eso no libró al equipo de la multa porque, tal y como dijeron al famoso piloto, ‘en las carreteras no se corre, para eso están los circuitos’. ¡Magistral!

En otro momento tuvieron un pequeño golpe en carretera abierta y un matrimonio paró para socorrerles. Marido y mujer reconocieron al personaje y libraron al equipo de la lluvia invitándolo a su casa para relajarse mientras la asistencia reparaba el 911.

Anécdotas aparte, más de uno daríamos un riñón por hacer un rally con Derek Bell. En Tour Auto 2017 el campeón se ocupó de conducir en circuito mientras Beltrán, que no se arredra con nada, lo hacía en carretera.

Por último, diremos que Tour Auto goza de una popularidad en Francia que resulta difícil de imaginar en España. Al igual que en el resto de Europa central y occidental administraciones públicas y poblaciones sienten verdadera veneración por los Vehículos Antiguos. ¿Cuánto más vamos a esperar para ponernos a su altura?

* Agradecemos a Carlos de Miguel, Douglas Hallawell y
Carlos Beltrán su ayuda para la realización de esta crónica

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