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Pegaso Z-102 Spyder Pedralbes. Unidad de competición que alcanzó los 295 kms/h

Este 2021 se cumplen 70 años del Pegaso Z-102. Uno de lo deportivos más interesantes de los años 50 y, sin duda, el producto más inesperado del automovilismo español. Un alarde de ingeniería artesanal en un país marcado por la autarquía. De hecho, casi los únicos componentes mecánicos importados fueron las llantas -italianas-, los frenos -británicos- y el sistema de encendido -alemán-. Por lo demás, tan sólo los modelos carrozados en el exterior por Touring o Saoutchik contaban con un cierto sabor cosmopolita.

Un carácter nacional del que el Pegaso Z-102 hizo gala en calidad de banco de pruebas para la ENASA. Centrada en la fabricación de vehículos industriales, que ésta desarrollase a través de Pegaso un modelo capaz de vérselas de tú a tú con los Ferrari del momento es algo tan inesperado como audaz. Algo sólo comprensible si pensamos en el Z-102 como un laboratorio donde experimentar con técnicas que, posteriormente, derivarían en el resto de la gama. Precisamente la misión para la que Volkswagen adquirió Bugatti.

Eso sí, contando también con la variable publicitaria basada en el prestigio de marca capaz de construir los automóviles más avanzados del momento. Justo lo que representó el Pegaso Z-102 en su momento, fruto de la experiencia de Wifredo Ricart como ingeniero de competición en Alfa Romeo. Un automóvil que a día de hoy, sigue siendo una sorpresa para muchos aficionados al motor, aún desconocedores de su historia. Algo que iremos iremos remediando este 2021, dando un repaso a algunas de las más de 80 unidades construidas. Empezamos con la 01021500181, más conocida como Spyder Pedralbes.

PEGASO Z-102 SPYDER PEDRALBES. NACIDO PARA COMPETIR

La presentación en 1951 del Pegaso Z-102 estuvo marcada por la improvisación. No queremos decir que el coche estuviera mal planteado, en absoluto, pero sí es cierto que la comercialización del mismo planteó no pocos huecos sin resolver en un primer momento. Fabricado de una forma casi artesanal, su salida al mercado era más que dificultosa. A su favor contaba con excepcionales cualidades tecnológicas, pero en su contra estaba el competir contra nombres asentados como Jaguar o Alfa Romeo. De hecho, aunque en lo primero batió el récord mundial de velocidad conquistado por el C-Type, en lo segundo no podía atisbar una victoria comercial.

Un conflicto donde las cifras hablan por sí solas, contando con cuantiosas pérdidas en cada unidad a pesar de su elevado precio. Algo que se agravó viendo la poca cantidad de unidades del Pegaso Z-102 comercializadas durante sus siete años de vida. Todo ello en un ambiente dispar, donde algunas unidades fueron a clientes privados y otras a ser preparadas para la competición. Así las cosas, ordenar las diferentes unidades del Z-102 es una aventura genealógica donde, afortunadamente, aparecen modelos como el Spyder Pedralbes.

Nacido directamente para la competición, esta unidad del Pegaso Z-102 nació en 1954 para competir en el Gran Premio del circuito urbano de Pedralbes. Un marco perfecto para lucir las prestaciones de este vehículo, el cual se fabricó con un chasis de batalla alargada en 5 centímetros para alojar el V8 de 3,2 litros junto a dos compresores volumétricos. Mejoras que rendían hasta los 310-360CV según las fuentes, todo ello alimentado por dos carburadores Weber que necesitaron de una mayor curvatura del capó para ser alojados. Una unidad plenamente pensada para la competición, la cual tuvo su bautismo de asfalto en la carrera barcelonesa que le ha dado nombre.

VELOCIDADES DE INFARTO Y CAMBIO DE CARROCERÍA

Junto a esta unidad fue fabricada otra con la idea de competir en el Gran Premio de Pedralbes, siempre bajo el auspicio de Ricart. Un ímpetu que no sirvió para lanzar a los Pegaso Z-102 a la victoria, ya que ninguna de las unidades consiguió acabar la prueba. Una por fallos en los frenos y otra por fallo del motor. Sin embargo, a la pilotada por Celso Fernández -nuestra protagonista- se le llegó a tomar en la recta de meta una velocidad punta de 295 kms/h. Un registro que pone encima de la mesa las posibilidades que el Pegaso Z-102 podría haber tenido de estar en un programa de competición mejor pensado y financiado.

A finales de 1954 esta unidad del Pegaso Z-102 pierde su apoyacabezas al estilo del Ferrari Testarossa, quedando con una presentación más “de calle” a la que se añade un parabrisas para lucir al modelo como un descapotable en las fotos de catálogo de la marca. Tras participar en diversas pruebas como la subida de Galapagar, a finales de los cincuenta se le desmonta el motor y los compresores, viéndose algunas fotos del mismo repintado en amarillo.

Ya en los sesenta, cambia otra vez de propietario, montándose un motor procedente de otro Pegaso Z-102, haciendo más rica la historia de todo lo relacionado con este chasis, el 01021500181. La primera de esta serie de unidades con las que vamos a repasar y celebrar el setenta aniversario de este coche imprescindible en la historia del automovilismo en España.

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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