Retromovil 2019 Medio
ClassicMadrid Medio

La verdad es que la décima edición de Classic Auto Madrid no ha estado nada mal. Nada más entrar y subir a la planta principal, la tercera, uno podía inscribirse en un sorteo para ganar un Seat 600. A partir de ahí, si uno giraba la cabeza a derecha podía admirar un Delahaye 135 Sport, y si la giraba a la izquierda dos Harley y una Indian pioneras que, en compañía de sendas maquetas a gran escala de Seat 600, eran bastante impactantes. En mi opinión, y aun con sus puntos flacos, podría decirle lo mismo del resto de la feria.

Enfrente, en la misma planta, el stand de Motos HD, con varias unidades veteranas con sidecar perfectamente restauradas, era para quitarse el sombrero. Lo mismo que el rinconcito de Lancia organizado por Motor Clásico que reunía a un Aurelia Coupe, un Fulvia Sport Zagato y un Gamma Coupe. A su izquierda, el espacio de los protugueses Jorcar estaba repleto de youngtimers de alto copete, con un Lancia Delta Integrale, un BMW M3, un Mercedes 190E 2.5 Evollution II y un rarísimo Maserati Shamal todos en tremendo estado de revista.

Inmediatamente después de ambos stands estaba el que probablemente fuera el rey del salón: El Hispano-Suiza T30E de 1922 procedente del equipo oficial de competición de la marca de La Sagrera. Al parecer se trata de un ejemplar único cuya restauración ha culminado finalmente con éxito Coupe-Pueche. Muy cerquita quedaba el stand de estos profesionales con 50 años de experiencia a sus espaldas los cuales reunían para la ocación un Hispano-Suiza H6B, un MG TA con compresor, un Delahaye 135, un precioso Maserati Sebring o una Ferrari Berlinetta Boxer, entre otros.

Citroën y Más en Classic Auto Madrid

Desviándose un poco hacia la derecha se podía disfrutar de otra de las perlas de Classic Auto: El espacio montado por el centenario de Citroën. Bastante coqueto, el mismo acogía a varias unidades de la marca francesa, desde un simpático 5CV ‘boat tail’ a un Citroën 11 Cabriolet, desde un Tiburón a varios 2CV pasando por un SM o un Mehari. Resultaba una muestra bastante interesante

Como también lo era, en menor medida, eso sí, el stand del restaurador Juan Lumbreras. Aunque no le dediqué todo el tiempo que hubiera debido, no pude evitar enamorarme del Lancia Fulvia Sport Zagato Competizione allí expuesto. Se vendía por nada más y nada menos que 130.000 euros, pero vaya estampa: ¡No me gustaría ser el resto de competidores en una carrera de pequeña cilindrada!

A su lado, a la izquierda, el espacio de Cochera-Mercedes con varias unidades inmaculadas y, sobre todo, un Mercedes cabriolet de los años 60 que hacía gala de toda la elegancia y el señorío de la casa alemana. Aunque siempre he preferido los coupés, hay que reconocer que este modelo de Mercedes tiene una apariencia imponente. Un poco más allá estaba el espacio de Yepes con clásicos populares entre los que sobresalían varios 124 Sport y un estupendo Sierra Cosworth que atraía todas las miradas

Un SS100 de Villie Bernath

Ya al final del pabellón se encontraba el tradicional concurso de elegancia, que este año celebraba el centenario de Bentley y por tanto se encontraba dedicado a la marca inglesa. El ganador fue el Bentley 4 ¼ MR de 1938 presentado por Rafael Pueche. Carrozado por Vanden Plas, era ciertamente elegante y posiblemente superior al resto de los contendientes. En realidad, en este concurso eché en falta coches un poco más raros de ver, como por ejemplo un Continental GT, un 3 Litre de los años 20 o cualquier máquina veterana de carreras con compresor. De hecho había una de estas últimas en uno de los stands.

Después de la sección central de la tercera planta, la más importante de la feria, me dediqué a recorrer los aledaños. Fue un privilegio poder contemplar uno de los últimos proyectos de Saica MotorSport, un rarísimo Jaguar SS100 carrozado por Willy Bernath, conocido esquiador olímpico. También, el Ford Mustang Shelby GT 350 traído por Auto Storica. Y por supuesto cada uno de los pequeños stands de los clubes, que con sus coches y su ilusión conforman el lado más entrañable del salón.

Jaguar SS100 carrozado por Willie Bernath y en proceso de restauración en Saica Motorsport

Formación en el ‘totum revolutum’ de la entreplanta

Antes de bajar a la entreplanta, terreno motero por excelencia, decir que la tercera acogía también espacios de moto muy interesantes, como el dedicado al 50 aniversario de la Honda 750 CB y una muestra de la extensa colección Bultaco TSS (Tralla Super Sport) de Vicente Ballester.

Además, se celebró la quinta edición del Concurso de Restauración de Motocicletas Españolas. Más de una decena de motos concurrieron a este certamen en el que resultaron ganadoras una Ossa 160 Turismo en la categoría de serie; una Bultaco Frontera 250 cc. Gold Medal en el segmento de campo; y una Montesa Impala 50 cc. (Impalita) en ciclomotores

Bueno, vamos con la grasa. Como siempre, la entreplanta estuvo bien surtida de máquinas añejas de dos ruedas y curiosidades de época. Además había autos en venta, entre los que me impresionó un R4 hecho hasta el último tornillo. Si no recuerdo mal el precio era de 10.000 euros pero vaya, aunque no lo parezca en las fotos, yo diría que estaba hecho a conciencia. Muy cerca, un Ami 8 le daba la réplica.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención de la entreplanta fue el stand del instituro de formación Barajas. El mismo contaba con varios cortes de motores y demás materiales de enseñanza antiguos, los cuales, pósters incluidos, configuraban un espacio francamente retro e inusual.

Competición en la planta baja

Para no extenderme demasiado (que sé que estáis devorando las fotos), bajaremos ya a la planta baja. Allí, ERMevents había decidido ceder parte del espacio a su certamen de competición, AutoRacing. No me pareció mala idea, máximo cuando los especialistas podían atender también a los aficionados más racing a los clásicos. Además, en un pabellón satélite, se realizaban exhibiciones. La única pega es que quitaba parte del sitio con respecto a ediciones anteriores al espacio de venta entre particulares, del que hablaremos a continuación.

En la planta baja babía también varios espacios de venta entre particulares y profesionales netamente dedicados a los vehículos antiguos (más repuestos, bibliografía, tapicería, etc). Nada más bajar las escalaremos, a la derecha, habitaban los inquilinos de una de los primeros. Entre los hierros viejos que aireaban sus encantos con el propósito se seducir a un nuevo dueño, se encontraba un raro Maserati Mexico. Ya hemos hablado en otras ocasiones de esta preciosidad, por lo que os remitimos a uno de nuestros contenidos sobre el modelo.

Más maquinaria en venta y parking de clásicos

En el mismo espacio se encontraban varios Porsche 911 996. Aunque considerados como los patitos feos de los nueveonze, las versiones atmosféricas de estos coches cambian de manos por entre 15 y 30.000 euros. Y si se tiene el rodamiendo IMS controlado, son unos Porsche como la copa de un pino. A su lado, un inusual BMW E90, con su herético y potente V8. ¿Una oportunidad por 30.000 euros? No se ven muchos…

Más adelante, en el centro del pabellón, había un R8 TS preparado hasta los dientes pero que no perdía su esencia. Y más allá dos Mercedes sesenteros, una berlina y un coupe, que daban ganas de comprarlos en pareja (quién pudiera!)

Por último, me referiré a otro de los puntos fuertes de este salón: En el exterior continúa la fiesta. Bueno en realidad empieza, ya que durante las mañanas del sábado y el domingo te reciben los coche y motos aparcados en el parking de clásicos. Además, el mismo acoge las concentraciones de clubes que así lo solicitan como es el caso del Club de amigos del Seat 850 Berlina y del Seat Club 850 Valencia, que congregaron a 60 unidades del modelo por su 50 aniversario.

Y bueno, aunque posiblemente me dejo muchas cosas en el tintero (como por ejemplo las numerosas charlas y coloquios que tuvieron lugar), esto es todo. ¡Hasta el año que viene Classic Auto!

Catawiki 750

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