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Un BMW 503 siniestrado

El BMW 503 es uno de los GT de la marca con mejor diseño pero peor salida comercial. Un producto pensado para el mercado americano de la mano del mítico importador Max Hoffman. Con una producción muy escasa, ver una unidad del mismo a subasta es algo llamativo. Más aún si viene con este llamativo frontal.



FOTOS BMW 503: BMW CLASSIC / ARTCURIAL

Últimamente se está hablando bastante de las nuevas parrillas de BMW. Una evolución de su elemento más identificativo, el cual adquiere un tamaño mayor en cada nuevo modelo. De hecho, algunos bromean con que, dentro de poco, ésta alcanzará la totalidad del capó.

Chistes aparte, lo cierto es que el equipo de diseño de BMW tiene una razón para estos diseños demasiado grandilocuentes: el mercado chino. Sí, ése mismo al que miran desde hace tiempo todas las grandes marcas europeas, especialmente aquellas con modelos de gama alta.

Y es que la lógica económica se impone, dictaminando que la única manera de abarcar el futuro con garantías es construir coches adaptados al gusto de los nuevos consumidores asiáticos. Unos consumidores que, por su advenedizo en la pirámide social, buscan productos para representar su nuevo estatus.

Productos, normalmente, marcados por lo ostentoso y excesivo. Algo que se está notando desde hace años en los diseños de marcas como Mercedes, Bentley o BMW.

Todas ellas con intereses en el emergente mercado de la élite empresarial china. No obstante, ésta no es la primera vez que algunas de estas marcas buscan expandirse en mercados alejados de sus países natales. De hecho, la historia del BMW 503 es justo esto, siendo el intento de la marca germana por entrar en el mercado de alta gama norteamericano. Eso sí, con escaso éxito ya que se fabricaron muy pocas unidades. Ésta que ves -necesitada de una restauración- es una de ellas.

BMW 503: RUMBO A AMÉRICA DE LA MANO DE MAX HOFFMAN

Si eres un apasionado de Porsche seguro que la historia del BMW 503 te resulta familiar. ¿Por qué? Pues porque se basa en la cooperación entre un importador de la Costa Este y la fábrica en Alemania, buscando crear un modelo que ocupe un determinado nicho en el mercado norteamericano. En el caso de Porsche esto se dio con la aparición de la versión Speedster del 356, yendo a satisfacer las necesidades de pilotos aficionados con veleidades de fin de semana. En el caso de BMW con el 503, se aspiraba a cubrir un hueco bien diferente.

Y es que, para mediados de los 50, dos personas relacionadas con BMW se dieron cuenta de una oportunidad de ventas. Una oportunidad basada en que, dentro del potente mercado americano, existía un espacio a llenar con un elegante GT. ¿Solución? Un nuevo automóvil basado en el concepto de los BMW 501, pero con un diseño puesto al día y una tecnología mejorada. Todo ello ofrecido en versiones coupé y descapotable. Así las cosas, ya había nacido el proyecto del BMW 503.

Las personas cuyas cabezas tramaron el plan fueron Hans Grewening y Max Hoffman. El primero era el responsable de ventas en BMW. El segundo ni más ni menos que el mítico importador que estuvo detrás del nacimiento del Porsche Speedster, el Mercedes 300SL o el precioso BMW 507. Todo un gurú en lo que se refiere a leer las necesidades del mercado americano para con los vehículos europeos. Eso sí, con el BMW 503 realmente no dio en la diana, ya que desde 1956 hasta 1959 tan sólo llegaron a producirse unas 413 unidades.

UN FIASCO COMERCIAL A PESAR DE SER UNA DELICIA

Montado sobre un chasis de nuevo diseño pensado por el ingeniero Fritz Fiedler, y con vestido por Albrecht Goertz, el BMW 503 se inspiró en los lujos GT de la época para ofrecer una mezcla de potencia y comodidad. Algo que se apoyó en un logrado diseño que aún sigue siendo una de las líneas más interesantes en la historia de BMW. Además, el conjunto se motorizó con un V8 de 3’2 litros derivado del montado por el 302, el cual aumentó la potencia hasta los 140CV gracias a dos carburadores y un mayor índice de compresión.

Una mecánica perfectamente ajustada al segmento de mercado donde el BMW 503 quería reinar. Algo que se reforzó con avances técnicos al servicio del comfort, como ser uno de los primeros descapotables europeos con capota accionada de forma eléctrica. No obstante, lo cierto es que todo este esmerado diseño costó una gran inversión, lo cual hizo del BMW 503 un modelo mucho más caro de lo pensado inicialmente.

¿Resultado? No resultó competitivo. De hecho, las ventas fueron tan bajas que el BMW 503 salió a pérdidas para la marca bávara.

Algo que dejó escarmentados a los alemanes, quienes no se atrevieron con un modelo similar hasta 1962, con la presentación del 3200CS diseñado por Bertone. No obstante, el BMW 503 ha llegado a nuestros días como una curiosa belleza apreciada por coleccionistas. Por eso despertó tanta atención esta unidad siniestrada subastada por Artcurial en el pasado Rétromobile París. Inmovilizada desde un accidente en 1976, ahora ha encontrado un nuevo propietario al que se le plantea un ambicioso proyecto de restauración. No obstante, merece la pena. Claro que sí.

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