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Los restauradores del Aston Martin Bulldog pretenden hacerle correr

El Aston Martin Bulldog es una de las creaciones más interesantes (y polémicas) en la historia de la marca. Un intento por ponerse a la altura de los grandes superdeportivos de la época que, sin embargo, acabó en vía muerta. Ahora se está restaurando para comprobar si realmente podría haber dado tanto de sí como se esperaba...

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FOTOS ASTON MARTIN BULLDOG: ASTON MARTIN / CMC

Nadie duda sobre la importancia de Aston Martin. Una de las grandes marcas deportivas de toda la historia, la cual lleva desde 1913 siendo vanguardia del automovilismo británico. Sin embargo, lo cierto es que ha pasado por buenos y malos momentos desde el punto de vista económico. Uno de los buenos momentos fue su compra por David Brown después de la Segunda Guerra Mundial. Pero uno de los malos fue su venta en 1972.

Justo ahí, Aston Martin comenzaba su particular travesía del desierto hasta que en 1987 Ford se hacía con el control de la marca. Un control ejercido hasta el pasado 2007 por su filial Premier Automotive Group, año en el que los americanos vendían este icono inglés a un consorcio con importante presencia kuwaití. Más allá de lo que los fundadores de la marca pudieran opinar sobre estos procesos, lo cierto es que este carrusel financiero no ayudó a que Aston Martin se situase al nivel de Ferrari o Lamborghini.

De hecho, justo en el intento por hacerlo, nació uno de los prototipos setenteros más interesantes: el Aston Martin Bulldog. Concebido para demostrar que la marca británica podía llegar a un nivel prestacional de primera línea, este rompedor diseño anunciaba el propósito de marcar unas puntas de infarto. Sin embargo, la cancelación del proyecto en 1981 dejó todo en suspenso. Ahora, casi cuatro décadas después, el restaurador CMC piensa llevar al Bulldog hasta las prestaciones para las que fue pensado. ¿Lo conseguirán?

aston martin bulldog

ASTON MARTIN BULLDOG: UN GOLPE DE EFECTO

Como hemos dicho, a mediados de los setenta Aston Martin no pasaba por su mejor momento. Aun con los DBS y V8, los tiempos dorados de los DB4 y DB5 ya eran historia, y además la contabilidad no cuadraba satisfactoriamente. En ese punto, sólo quedaban dos opciones posibles. Por un lado se podía devaluar la marca para albergar en ella una gama deportiva relativamente accesible. Esa opción resultaba atractiva, pero también acarreaba una irreparable pérdida para el prestigio de Aston Martin.

Por otro lado estaba el picar hacia arriba, demostrando que los ingleses podían jugar en la misma liga de prestaciones que los superdeportivos italianos. Esta vía resultaba bastante arriesgada tanto en lo financiero como en lo técnico, pero fue la elegida por los desesperados directivos al frente de Aston Martin. Ahora, ¿cómo plasmar este planteamiento? Pues con un modelo que supusiera todo un golpe de efecto. En ese sentido, y dotado de un diseño radical y una mecánica asombrosa, apareció en 1979 el Aston Martin Bulldog.

Las líneas concebidas por el diseñador William Towns anunciaban un modelo pensado para vérselas de tú a tú con los Countach y 512BB, pero sin embargo aún quedaban muchas pruebas por delante. Para ello se montó un V8 de 5’3 litros, cuya clave eran los dos turbocompresores Garrett capaces de aumentar la potencia hasta los 607CV. Todo ello situado, por primera vez en la historia de la marca, en posición central. ¿Resultado? Un planteamiento que podía convertir al Aston Martin Bulldog en el mayor superdeportivo del momento.

UNA RESTAURACIÓN PARA VOLVER AL MÁXIMO POTENCIAL

A pesar de todo lo que hemos dicho anteriormente, lo cierto es que el Aston Martin Bulldog nunca llegó a ver la producción en serie. Y es más, tampoco llegó a completar las pruebas donde se esperaba batir los más de 320 kms/h de velocidad punta. No obstante, este parón no vino por falta de potencial tecnológico, sino por un cambio de rumbo en la dirección de la empresa. Afectada por una crisis que estuvo a punto de cerrar las líneas de montaje, la directiva de la empresa decidió cancelar el proyecto en 1980.

Una decisión marcada por la realidad; por la imposibilidad financiera de competir con marcas de mayor nivel, haciendo imposible la fabricación de superdeportivos como el Bulldog del cual sólo se esperaba una tirada de 25 unidades bajo las mejores previsiones. Así las cosas, el prototipo fue vendido en 1982 a un coleccionista privado. No obstante, casi cuarenta años más tarde este bólido vuelve a estar de actualidad gracias a la ambiciosa restauración realizada por CMC.

aston martin bulldog

Una restauración que no sólo intenta devolver esplendor al modelo, sino también poder confirmar si este coche realmente podría haber sido uno de los más rápidos de su época. Incluyendo piezas nuevas pero siempre respetando la arquitectura original del coche, los responsables del proyecto anuncian que realizarán las pruebas de velocidad previstas para 1981, canceladas por el fin del proyecto Bulldog. Van a continuar exactamente conde lo dejó la marca de Gaydon.

Es ahí cuando veremos si, de haberlo intentado sólo un poco más, Aston Martín se hubiera podido mirar una vez más de tú a tú con Ferrari y Lamborghini.

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