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AC Frua. El GT automático basado en el AC Cobra

Necesita de un lujoso GT tras el éxito en carreras del rabioso AC Cobra, la empresa británica confió en Pietro Frua para el diseño y en Ford para el motor y la transmisión automática. Sin embargo, una mala planificación de costes y el hecho de poseer una identidad en tierra de nadie lastraron a este espectacular modelo que sólo llegó a las 80 unidades contando versiones fastback y spider.

Este 2021 AC Cars cumple 121 años de historia. Una cifra que asienta a la empresa como una de las firmas automovilísticas más señeras del panorama británico. Habiendo construido desde triciclos hasta deportivos como al Ace. El ligero roadster que sirvió como base del AC Cobra de Carrol Shelby, siendo el primer híbrido exitoso de potente motor americano y ligero chasis europeo con batalla corta. Una colaboración internacional que se ha dado más veces en la historia de AC. De hecho, en este momento su modelo más interesante es el 378 GT Zagato.

Una berlinetta presentada el pasado 2012 en el Salón de Ginebra, la cual aúna el potencial de un motor V8 de 6’2 litros procedente del Corvette con la personalidad de una carrocería diseñada por la milanesa Zagato. Mezcolanza transoceánica coordinada por una firma británica que ya hizo esto mismo en 1966 con la presentación del AC Frua. El modelo que supuso el intento de la marca por entrar al segmento de los grandes GT del momento. Ofrecido tanto en versión coupé como spider hasta el cese de su producción en 1973.

Un híbrido entre chasis británico, carrocería italiana diseñada por Pietro Frua y motor procedente de Ford que no acabó de cuajar por sus altos costes de fabricación. De hecho, sólo se ensamblaron 80 unidades, de las cuales han sobrevivido unas 65. Cifra bastante respetable, más aún si tenemos en cuenta que algunos de estos AC Frua han servido como donantes de piezas para el mucho más famoso y valorado AC Cobra. El roadster sin el cual no se entiende la aparición de este GT que, posiblemente, sea el deportivo europeo más americanizado de aquella época debido a detalles como su transmisión automática.

AC FRUA. UN MOTOR POCO NERVIOSO PARA UNA TRANSMISIÓN AUTOMÁTICA

Alzado a la categoría de mito automovilístico, la historia del AC Cobra es de sobra conocida. Sin embargo, lo curioso es que tuvo como acicate al Corvette. El deportivo de la General Motors al que Carrol Shelby quiso barrer en los circuitos, para lo cual propuso instalar un V8 Ford sobre la ligera y manejable base de un AC Ace. Así las cosas, había nacido una fórmula exitosa basada en mezclar la potencia de una parte con las capacidades dinámicas de la otra. No obstante, lo curioso es que cuando se dispuso una versión homologada para calle ésta fue un fracaso comercial.

Lejos de contar con el éxito del cual hoy en día goza como clásico, el AC Cobra 427 de 1966 apenas interesó al mercado. De hecho, a Carrol Shelby le costó bastante esfuerzo deshacerse de las 31 unidades que ofreció al público. Es por ello que AC aprendió la lección. Interiorizando que un vehículo tan brutal como el Cobra era excepcional en los circuitos. Pero poco interesante para aquellos compradores que también desearan rodar por carretera. Así las cosas, los de AC cayeron en la cuenta de que lo correcto sería vender un refinado GT sobre la base de un Cobra.

Idea que da nacimiento al AC Frua. El cual se basa en el chasis alargado de un Cobra Mark III sobre el cual se monta una carrocería elegante y una cómoda transmisión automática Ford C6. Un dato importante, pues ya da pistas sobre cómo AC pensaba que se comportase el Frua. De una manera sosegada, nada nerviosa y perfectamente adaptada para disfrutar de largos viajes por carreteras sin curvas. Algo que también se ve en los ajustes del motor Ford V8 428ci, el cual otorga su máxima potencia de 345CV a las tan sólo 3400 rpm. En suma, el AC Frua nació para ser un GT tan rápido como suave y calmado en su conducción.

PIETRO FRUA Y MOTORES FORD. UNA MEZCLA CON EL MERCADO AMERICANO EN MENTE

Pietro Frua no sólo fue uno de los principales diseñadores automovilísticos italianos, sino también un avezado hombre de negocios. Por ello, viendo cercano el fin de la Segunda Guerra Mundial, compró en 1944 una fábrica bombardeada para construir en ella la que sería su empresa carrocera en tiempos de paz. Sin embargo, también es cierto que tenía una cierta querencia a maximizar en exceso la rentabilidad de sus diseños. Característica que le llevó a ciertas repeticiones metidas a calzador, como la similitud entre el Glas 3000 y el Maserati Quattroporte. Pero también la evidente similitud entre el Maserati Mistral de 1963 y nuestro protagonista: el AC Frua de 1966. Y eso por no hablar de los frontales de los Iso Grifo, replicados casi por igual en los prototipos diseñados para BMW a finales de los sesenta.

No obstante, la calidad de sus diseños hace que a Pietro Frua se le perdone todo con facilidad. Y es que, aún no siendo tan estilizados como los de Pininfarina ni tan personales como los de Zagato, lo cierto es que cualquier modelo pensado por Frua tiene elegancia. Algo que se ve tanto en las versiones spider como fastback del AC Frua. El cual montó durante sus primeros meses el motor Ford FE 427. Sustituido rápidamente en 1967 por el más potente FE 428. Un enorme motor de 7 litros que junto a la carrocería de acero en vez de aluminio no daba un peso tan alto que cabría esperar, dejando la báscula en 1416 kilos.

Esto hacía del AC Frua un GT muy prestacional, pero lastrado por los retrasos en las entregas y los altos costes de producción. Todo ello por la dificultad de enviar los chasis a Italia para incorporar la carrocería y luego esperar su retorno. Además, lo cierto es que la transmisión automática le daba un carácter demasiado americano. Hecho que lo situó en un lugar muy marginal del mercado. Puesto que los americanos, si compraban un coche europeo, lo querían con todas las consecuencias. Y es que para cómodos vehículos automáticos ellos ya tenían los suyos.

No obstante, del AC Frua quedan para la historia un 0 a 100 en menos de seis segundos y un 0 a 160 en unos catorce. Datos por lo cuales se entiende que ahora sea un clásico muy valorado, protagonista de una inminente subasta de Bonhams.

Fotografías: Bonhams / Zagato / AC

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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