Apesar de ser italiano por nacimiento, el corazón de Bugatti está enterrado en Dorlisheim, su patria de adopción. Reposando eternamente en la pequeña localidad alsaciana, a tiro de piedra de Molsheim y cerca de la cabecera del aeropuerto de Estrasburgo, Ettore Bugatti (1881-1947) podría observar el vuelo de las cigüeñas y de los aviones que se aproximan por encima de la nueva fábrica que, aunque sin vinculación directa con su familia, ha perpetuado la producción de los coches más exclusivos del mundo.

El paraíso de muchos automovilistas sería un edén poblado de Bugattis. Es un edén, como decimos, localizado cerca del corazón de Bugatti, y también del resto de su cuerpo mortal, pero su legado vive en la inmortalidad en que sólo entran las obras de los creadores geniales que han desarrollado la técnica y marcado el camino a seguir por el automovilismo en todas sus expresiones, deportiva o de transporte individual de prestigio.

La Escudería ha tenido un privilegiado acceso a ese edén, si no totalmente prohibido, ciertamente reservado, en una de las rarísimas ocasiones en que la fábrica Bugatti de Molsheim se abre a los profanos, sobre todo si no llegan en jet privado al vecino aeropuerto de Estrasburgo para continuar en helicóptero y aterrizar en el gran jardín que rodea la fábrica; y, por descontado, con una carta de garantía bancaria ilimitada en el bolsillo firmada por el presidente de un banco de los que no hayan quebrado en la crisis del euro.

Fabrica Bugatti
Ettore Bugatti recordado en una plaza de Molsheim

Símbolo de la tecnología más avanzada del período de entreguerras, Bugatti es sinónimo de todos los superlativos en ingeniería y diseño del automóvil. Porque Ettore no se limitaba a fabricar y ensamblar sus coches con un cierto rigor de calidad, sino que diseñaba hasta la última de sus piezas con una atención particular que las hacía obras de arte individualmente consideradas.

Tanto es así que algunos propietarios de los exclusivos automóviles de Alsacia han llegado al extremo de quitarles la carrocería para dejar al descubierto el bastidor y el conjunto mecánico. Es cierto que, en una primera etapa, Bugatti no vestía sus coches y las carrocerías eran más o menos afortunadas según la elección del cliente. El comprador recibía montados el bastidor y el motor y era libre de elegir el carrocero de su preferencia. Posteriormente, Jean Bugatti (1909-1939), hijo predilecto de Ettore, realizó algunas carrocerías, en particular para los Tipo 57 que han pasado al panteón del clasicismo.

Tragedia familiar

Con el fallecimiento prematuro de su hijo Jean, las dificultades de la Segunda Guerra Mundial y su forzado exilio de Molsheim, Ettore Bugatti llegó al fin de sus días en París con la triste perspectiva de que su obra no tendría futuro. Un final que sus admiradores consideran injusto y que quizá motivó el renacimiento de la marca.

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El primer intento fallido de resucitar la marca empezó con el EB110. En la imagen, un ejemplar en la propia fábrica actual

Años más tarde, un grupo financiero recuperó el nombre Bugatti con autorización de la familia de Ettore, y relanzó en Italia la producción de un superdeportivo, el EB110, presentado en 1991. La cifra 110 recordaba los años transcurridos desde el nacimiento de Ettore Bugatti.

Por diferentes razones el coche no resultó rentable ni viable económicamente y la marca, al borde de la quiebra, fue adquirida por el Grupo Volkswagen en 1998. Fue una pena que el lanzamiento de un proyecto tan ambicioso quedara empañado por los rumores que corrieron en abundancia en su momento sobre una posible operación de blanqueo de dinero.

Renaciento

Con su llegada en un momento de expansión de sus actividades al segmento de coches de lujo, como Bentley y Bugatti, Volkswagen consiguió no sólo sanear las cuentas de los antiguos gestores sino también relanzar una imagen de seriedad y eficacia para sus nuevos productos.

Fabrica Bugatti
Fabrica Bugatti
1- Fachada exterior de la nueva fábrica Bugatti, cara oeste
2- Exterior de Saint Jean con ilustres visitantes

Tras nuevas inversiones y restauración de los edificios emblemáticos en el parque del Château Saint Jean en Molsheim, adyacentes a la antigua fábrica, Volkswagen centró el montaje final de su buque insignia, el Bugatti Veyron, en Dorlisheim, municipio donde, como se ha indicado, se encuentran las tumbas de Ettore Bugatti y su familia.

Si el trabajo en la fábrica no cumpliera con los rigurosos criterios de limitación de ruido, Ettore Bugatti podría oír desde su tumba al otro lado de la carretera el ruido de los martillos dando los últimos retoques a la chapa de las carrocerías y los motores encendidos por primera vez tras su montaje.

En realidad, las propiedades adquiridas por Ettore Bugatti al instalarse en Francia en 1909 se encuentran repartidas entre los municipios colindantes de Molsheim y Dorlisheim, cuya línea divisoria es el caudal de un riachuelo.

Fabrica Bugatti
Al parecer no hay dudas sobre la autenticidad del Bugatti Royale adquirido por Volkswagen y conservado por la fábrica

Precisamente el agua del río servía a las necesidades de una antigua fábrica de curtido de pieles, adquirida por Bugatti para reconvertirla en su fábrica de coches. Al lado de la fábrica se encuentra la residencia familiar y, separado por unas centenas de metros, el palacio de Saint Jean con los grandes jardines que lo rodean. El palacio, denominado Château Saint Jean, servía a Ettore Bugatti para recibir a sus clientes de mayor prestigio y presentarles sus coches terminados.

Volkswagen ha restituido al palacio su antigua misión protocolaria en la diplomacia y relaciones públicas de la casa. Actualmente, los clientes importantes son recibidos en el Château de 1857 y en un edificio colindante de mayor antigüedad que ostenta la insignia de la Cruz de Malta, construido en 1788, un año antes de iniciarse la Revolución Francesa, hoy perfectamente restaurado y que sirve de cobijo a un espectacular Bugatti Royale. Y a uno cuya autenticidad no deja lugar a dudas, extremo no siempre asegurado cuando se trata de Bugatti, una de las marcas más expuestas a las recreaciones y reproducciones de buena presencia.

El excelente vino alsaciano Pinot Noir ofrecido a los afortunados visitantes del Château Saint Jean también es apropiado, con su etiqueta especialmente dedicada a los pura sangre de ayer y de hoy, para ser degustado admirando las bellas carrocerías de antaño o prestando más atención a los últimos modelos salidos de la fábrica colindante.

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Una pizarra muestra un Bugatti de la era Ettore

Excelencia

Volkswagen ha querido conservar el vínculo de Bugatti con sus antiguos edificios históricos, adaptándolos a nuevas necesidades de difusión de una imagen prestigiosa capaz de atraer la atención de sus clientes y sus abultados cheques de petrodólares.

Como hemos apuntado brevemente, la actual fábrica Bugatti es, hablando con mayor propiedad, un centro de recogida y montaje final de las distintas piezas del Veyron que llegan de varios puntos de fabricación y suministro de Volkswagen. También es un centro de control de calidad del producto acabado, así como el taller donde se realizan las operaciones de revisión y seguimiento, en especial, del Bugatti Veyron.

El impresionante motor del Veyron, por ejemplo, es fabricado en Alemania. Los neumáticos, exclusivamente Michelin Pilot, fueron concebidos y desarrollados especialmente para calzar las llantas de aleación del Veyron. Unas llantas que, al igual que los neumáticos, serán cambiadas en todas las revisiones del coche, aunque se encuentren en buen estado.

Fabrica Bugatti
Fabrica Bugatti

1- La atención prestada a cada fase de montaje es insuperable
2- Vista trasera de un Veyron en curso de fabricación

El argumento de Bugatti para reemplazar piezas en buen uso es que no puede arriesgarse mínimamente a poner en peligro a los compradores de un vehículo capaz de sobrepasar los 400 Km/h. Una velocidad que posiblemente nunca se encontrarán en condiciones de afrontar en su vida real, pero es una cifra al menos matemáticamente alcanzable que adorna en lugar destacado el lujoso catálogo de presentación del coche, como una medalla que muy pocos coches de la producción mundial, incluso de competición, pueden ostentar.

Un diploma colgado en una pared de la fábrica, certifica que el libro Guinness de los récords inscribió al Veyron 16.4 Super Sport como el coche de producción más rápido del mundo al circular a 431,072 Km/h en el circuito de pruebas de Volkswagen en 2010.

Entrar en el centro de ensamblaje final de un coche de tales características no deja indiferente al afortunado visitante que pueda franquear las distintas barreras controladas minuciosamente por los agentes del servicio de seguridad interna de la empresa, para llegar al corazón de un auténtico templo de tecnología avanzada.

Fabrica Bugatti
Fabrica Bugatti

1- El habitáculo está convenientemente reforzado en términos de rigidez y seguridad pasiva
2- El motor de 16 cilindros en V es el corazón que late en un Bugatti

Atencion personalizada

Para hacernos una idea de las atenciones personalizadas que Bugatti reserva a sus clientes, baste saber que un especialista de la casa se encuentra en alerta de modo permanente para volar a cualquier lugar del mundo en el momento en que se reciba una solicitud de ayuda relacionada con un problema mecánico de un Veyron.

Contrastando con los edificios históricos que la rodean, la fábrica es de diseño moderno y funcional, visible desde la carretera de Molsheim a Estrasburgo. Llegando por la carretera de Altorf y tras haber franqueado los distintos controles de seguridad, el visitante accede al interior después de un breve recorrido en las cercanías del arbolado que abriga el palacio Saint Jean.

Los coches que no sean de marca Bugatti deben quedar aparcados fuera del círculo interior, al que sólo acceden los admitidos a revisión porque, además de su misión de acabado final y entrega de vehículos, el centro tiene encomendada las revisiones y mantenimiento de los coches vendidos, según hemos anotado anteriormente.

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Bugatti Veyron en curso de acabado
La nave central de la cadena de montaje es totalmente diáfana y los técnicos trabajan con luz diurna gracias a las enormes cristaleras de la fachada orientada a la calle Saint Jean -orientación oeste.

La cadena de montaje

Como es sabido, en las fábricas de coches antiguamente los operarios trabajaban moviéndose alrededor del coche hasta su acabado. El coche permanecía fijo y los mecánicos se desplazaban de un lado a otro completando las distintas fases de montaje, buscando ellos mismos las piezas dispersas en distintos lugares de la fábrica.

La racionalización de las modernas cadenas de montaje cambió el viejo sistema por completo: en una fase posterior, ya no eran los empleados los que se desplazan alrededor del coche, sino los coches los que eran arrastrados de un punto de trabajo a otro a lo largo de la cadena de producción. En una cadena de montaje moderna, los mecánicos permanecen en su sitio, completan su parte especializada del trabajo y el coche sigue su camino a la fase siguiente. El operario no se mueve del sitio durante la jornada laboral y tiene todo lo necesario al alcance de la mano, incluso para economizar movimientos superfluos.

Una evolución posterior sustituyó la mano de obra humana por robots, al menos en la medida de lo posible.

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Uno de los famosos motores de ocho cilindros en línea, en la Fundación Bugatti (de la que hablaremos más adelante)

En Bugatti todo parece regresar al pasado. Desde luego no hay robots, todo se realiza con la intervención de mano de obra tradicional pero, además, tampoco existe cadena de montaje, sino que los mecánicos vuelven a encargarse de todo el proceso a la manera tradicionalmente artesana. El coche permanece fijo y los técnicos se toman el tiempo necesario de ir completando las distintas fases del montaje, moviéndose alrededor del coche.

La limpieza es extrema, con los puestos de trabajo que se parecen a quirófanos donde un paciente fuera intervenido.

En el momento de la visita del autor, se podía observar de cerca el motor número 131 y los bastidores números 8.043 y 8.083 en curso de montaje, así como otros vehículos terminados a falta de los últimos detalles para su entrega.

También había coches vendidos que regresaban para una revisión. Era prácticamente imposible distinguir los coches nuevos de los usados.

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Una de las piezas clave de control de calidad. La cabina de acabado con iluminación muy estudiada

Una oportunidad

Como último detalle, en los distintos y rigurosos controles de calidad, en su fase final, el coche se somete a una meticulosa inspección ocular bajo una iluminación muy estudiada para que no se pase por alto ni el más mínimo detalle de acabado. La cabina especialmente concebida es de por sí un espectáculo inusual en una fábrica de coches.

Aunque se siguen empleando materiales tradicionales como el aluminio, el cuero o la madera, en el motor intervienen nuevas aleaciones y el bastidor no hace ninguna concesión al pasado, siendo enteramente de carbono excepto las estructuras metálicas para acoplar los conjuntos mecánicos y trenes delantero y trasero.

El trato que reciben esas piezas prácticamente únicas es el que podría esperarse para productos que se venden por cantidades en el entorno -por arriba o por abajo- de los dos millones de euros.

Aunque la fábrica no se abre al público todos los días, este cronista puede considerarse afortunado al haber accedido una ocasión en que las puertas no podrían haber permanecido cerradas, puesto que accedió con un grupo de personas entre las que se encontraba Michel Bugatti, hijo de Ettore, así como otras personalidades vinculadas a la familia y a la marca.

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Con Michel Bugatti (en el centro) como tarjeta de recomendación, las puertas de la fábrica están abiertas

Otros lugares de interés

La visita a la fábrica también permite pasear por los alrededores y visitar, en un radio de pocos kilómetros los lugares más significativos en la historia de la familia Bugatti, tales como:

→ La fundación Bugatti, en el centro de Molsheim. Con una exposición del patrimonio histórico Bugatti, fotografías, planos, objetos relacionados con la marca, incluso dos o tres vehículos y motores forman parte de la exposición permanente.

→ El albergue «Pura Sangre»: Chalet de huéspedes y cocheras adquiridos por Ettore Bugatti para alojar a sus invitados.

→ El tren del monoraíl. Ejes, llantas y tren rodante de un tren Bugatti situado al margen de la carretera, enfrente del chalet Pura Sangre.

La ciudad de Molsheim está orgullosa de acoger a Bugatti, como lo demuestra en varias de sus plazas
La ciudad de Molsheim está orgullosa de acoger a Bugatti, como lo demuestra en varias de sus plazas
→ El cementerio de Dorlisheim, lugar de peregrinación de todos los rallyes de coches Bugatti que frecuentan la zona, donde se encuentran las tumbas de la familia Bugatti realizadas en granito rosa de los Vosgos.

→ El lugar del accidente de Jean Bugatti. La pérdida de su hijo Jean supuso para Ettore el golpe de gracia que le anunciaba prematuramente el fin de su actividad empresarial.

Jean Bugatti se mató en agosto de 1939 al volante del coche que estaba poniendo a punto para las próximas 24 horas de Le Mans.

Jean Bugatti circulaba con frecuencia probando los coches en las carreteras comarcales entre la fábrica y Estrasburgo y se salió de la carretera en un tramo sin peligro alguno, completamente rectilíneo, cerca del aeropuerto de Estrasburgo. Se dijo en su momento que Jean trató de esquivar un ciclista que se cruzó en su camino. Otras explicaciones de fallo mecánico o despiste en la conducción quedaron excluidas.

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Sencillo recordatorio en el lugar auténtico del accidente de Jean Bugatti
Existen dos memoriales Jean Bugatti, uno en el falso lugar del accidente pero más asequible para los turistas, con un gran monolito al lado de la carretera de Molsheim a Estrasburgo, y otro en el lugar auténtico del accidente, que se encuentra unos quinientos metros hacia el interior buscando la cabecera de la pista del aeropuerto. Es un monumento más sencillo, con una lápida que quedó al margen de la carretera principal por las obras de acceso a al autopista. En la pequeña localidad de Entzheim, la carretera de campo que enlaza con Duppigheim lleva ahora el nombre de Jean Bugatti.

→ El château Saint Jean, más propiamente un palacio que un castillo, lugar de prestigio para las recepciones de los clientes importantes, las presentaciones a la prensa de los nuevos modelos y lugar de concentración de los clubes Bugatti autorizados.

→ La casa familiar, residencia de la familia Bugatti, adyacente a la antigua fábrica.

→ La antigua fábrica, situada entre la nueva y la ciudad de Molsheim y que actualmente sirve como centro de montaje de piezas de aviación por parte del consorcio Airbus.

 

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