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Cuatro cilindros y un cuenco colosales

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De cara a planificar un viaje por Alemania, los amantes del motor no deben olvidarse de pasar por Múnich y visitar uno de sus símbolos arquitectónicos. Se trata de la planta BMW, donde se erigen dos de los edificios industriales más espectaculares del mundo: la Torre y el Museo BMW, conocidos respectivamente como El Cuatro CilindrosEl Cuenco. Además, ahora es un buen momento por conmemorarse el cuarenta aniversario de su construcción, y también el noventa cumpleaños de BMW Motorrad, la división motociclista de la marca alemana.

Desde su inauguración oficial el 18 de mayo de 1973, la sede del Grupo BMW se ha convertido en un referente indiscutible de la historia de la arquitectura y en un icono tanto del horizonte de Múnich como de la imagen corporativa de la empresa. En la primavera de 2013, cuatro décadas después de su finalización, un comité de expertos votó al edificio como una de las quince sedes corporativas más espectaculares a nivel internacional, demostrando con ello que sus principios siguen estando vigentes.

La Torre BMW y el complejo de museos colindante marcan el punto culminante de la carrera del arquitecto vienés Karl Schwanzer, estableciendo nuevos referentes en la arquitectura moderna de oficinas. Su diseño combina una impresionante fachada con un concepto espacial innovador y flexible, sentando las bases de una nueva y duradera filosofía arquitectónica de la compañía, de acuerdo con el concepto de «construcción de la comunicación».

El Museo y la Torre BMW
El Museo y la Torre BMW sentaron precedente a principios de los setenta (Cedida por BMW)

En 1999, la sede y el complejo del museo fueron asimismo galardonados mediante su inclusión en la Lista de Estado de Construcción. Junto al BMW Welt, (otro de los edificios integrados en la planta de la marca, diseñado en 2007 por el arquitecto Wolf D. Prix), el grupo automotriz ha creado un ejemplo de desarrollo urbano que combina el interés por la arquitectura, la tecnología, el diseño y la innovación.

La refundación de los 60

Durante la década de los 60, BMW pasó por un período de expansión sin precedentes tras haber estado al borde de la bancarrota. La producción requería más espacio para las funciones administrativas y la fabricación. Se adquirieron las fábricas de la Glas Automobilwerke en Dingolfing y Landshut en 1966, pero en Múnich las oficinas para el personal administrativo eran pequeñas, pese a haber anexionado dependencias ya existentes en la planta y haber ampliado espacios.

El departamento de administración acabó dispersado por toda la ciudad y sus alrededores en inmuebles de alquiler. Esta situación finalmente obligó a la empresa a reconocer la necesidad de un edificio de oficinas especializado en las instalaciones de la planta, con el fin de re-centralizar y ampliar la organización administrativa.

Interiores funcionales de las oficinas
Finalmente se conseguiría un espacio de trabajo bastante adecuado (Cedida por BMW)

Los primeros proyectos para unas nuevas dependencias administrativas en Dostlerstrasse se presentaron el 14 de junio de 1966. El lugar elegido era un aparcamiento de 28.210 m² en el sur de la planta de la marca, al lado de la entrada principal.

El diseño salió a concurso, y se invitó a ocho arquitectos. El nuevo complejo debía incluir, además del necesario edificio de oficinas, un pabellón separado para un centro de cómputo electrónico y un aparcamiento de varios pisos. El reclamo de la construcción dependía de una fachada grande y visualmente impresionante.

Por otra parte, el acceso a la sede debía ser igualmente imponente en su diseño. Las nuevas dimensiones suponían no sólo el reflejo de la importancia de la empresa, sino también el integrarse en otra arquitectura en torno a la planta de BMW, como edificios residenciales, los principales cruces de carreteras, las futuras instalaciones olímpicas o, sin ir más lejos, la propia planta. Además, la marca bávara estaba buscando un planteamiento para que el espacio utilizable pudiera reconfigurarse y adaptarse en todo momento a las necesidades futuras.

Pie de foto
La torre se encuentra en armonía con los edificios del resto del entorno (Cedida por BMW)

Tras la presentación de los proyectos el 10 de octubre de 1968, ganó el del arquitecto vienés Karl Schwanzer. Tenía unos cien metros de altura y un aspecto casi futurista, gracias a su estructura suspendida compuesta de cuatro elementos cilíndricos. Fue el triunfador por la posibilidad de convertirse en un hito arquitectónico para BMW y para Múnich.

Los trabajos de Karl Schwanzer revelan la influencia de su maestro, el recientemente fallecido Oscar Niemeyer, responsable de la planificación urbana de ciudades como Brasilia, la nueva capital de Brasil construida en el segundo lustro de los años cincuenta, y todo un icono de la arquitectura moderna.

La torre tiene planta de trébol. Su altura exacta, de 99,5 metros, se encontraba dentro del máximo establecido por la normativa urbanística de 1968 relativa al centro urbano de la ciudad, la cual tuvo su base en la altura de las torres de la Catedral de Nuestra Señora de Múnich, cuyos 98,6 m. no debían ser superados bajo ningún concepto. Respecto a la distribución, sus 22 plantas se dividen en 18 plantas de oficinas, cuatro plantas técnicas, la planta baja y un sótano.

Credit: BMW

Cilindros flotantes

En lugar de descansar sobre cimientos, los cuatro cilindros que arman el edificio están suspendidos del techo de una estructura de vigas de acero en cruz.

Primero se completaron los pisos superiores. Los cuatro elementos se construyeron inicialmente a nivel del suelo, antes de ser levantados hidráulicamente y completados en varios segmentos. Cada cilindro (de 19 plantas de altura) fue suspendido de cuatro brazos de grúa gigantes colocados en forma de cruz en el núcleo central del edificio, conformando una torre de hormigón armado a modo de eje que descansa sobre bases muy sólidas.

La gran resistencia a la tracción y las fuerzas de compresión son absorbidas por vigas de celosía de hormigón armado en un entresuelo en el tercio superior del edificio, y por vínculos verticales y columnas de compresión a lo largo de las fachadas exteriores. En total, tienen que aguantar un peso suspendido de 16.800 toneladas.

Pie de foto
El corazón de hormigón armado de la torre sujeta los cilindros (Cedida por BMW)

El período de construcción estaba previsto para 26 meses, y las obras de excavación comenzaron el 16 de julio de 1970. Dos meses y medio después, los cimientos y dos niveles de suelo por encima de la planta baja estaban concluídos. A los cuatro meses, el núcleo de la torre se había elevado a la altura completa. Luego vino la cruz de carga en la parte superior.

Aun con ese trabajo en marcha, se estaban preparando los pisos superiores y siete pisos adjuntos a nivel del suelo. A continuación, éstos fueron suspendidas de la cruz de soporte de carga utilizando tendones de pretensado de acero y una prensa hidráulica a una velocidad de cuatro metros por semana, tardando, por lo tanto, dieciséis meses en total.

En julio de 1972, el perfil exterior de todo el complejo de edificios, las áreas exteriores y el paisaje estaban completos. La terminación de la Torre BMW coincidía con la fecha en la que Munich sería sede de los Juegos Olímpicos, de manera que se pudo ver luciendo en todo su esplendor por primera vez durante dichas celebraciones.

Aunque la mudanza al nuevo edificio debía efectuarse en enero de 1973, antes hubo de completarse la construcción del interior, por lo que la inauguración oficial no pudo llevarse a cabo hasta el 18 de mayo de ese año.

Pie de foto
El museo se construiría casi al mismo tiempo que la torre (Cedida por BMW)
 

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