Retro Classics Stuttgart 2015

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El narrador llevará a sus espaldas unas veinticinco visitas a Techno Classica Essen y al menos diez a Retro Classics Stuttgart. Desde su creación hace quince años, Retro Classics no ha dejado de mejorar acercándose cada vez más a Techno Classica en cuanto a cantidad de coches expuestos, calidad y cuidado de presentación, así como en número de visitantes.

Todos estos años me he estado refiriendo a Retro Classics como una exposición casi tan buena, casi tan interesante o casi tan grande como Techno Classica. Con la cuidada evolución y planificación de Retro Classics estaba claro que el «casi» se iba a perder un día u otro.

Ese momento ha llegado. La reciente exposición Retro Classics de Stuttgart, que ha tenido lugar del 26 al 29 de marzo de 2015, se sitúa a una altura que ya no tiene nada que envidiar a Techno Classica. Al contrario, las instalaciones de la feria de Stuttgart, ubicadas justo puerta con puerta con el aeropuerto de la ciudad, son mucho más modernas, racionales y mejor concebidas que las de su homónima en Essen.

retro classics stuttgart
Las razones de Retro Classics son de peso, desde luego

A la inversa, ¿diremos alguna vez que Techno Classica es casi tan interesante como Retro Classics? El tiempo lo dirá. Por lo pronto la feria de Essen ha aprobado un proyecto de total renovación de sus instalaciones para la remodelación de sus pabellones más antiguos. Posiblemente, la amenaza de Stuttgart haya influido en la decisión.

Por el momento, dejaremos la cosa en tablas, pero es evidente que Techno Classica ha perdido su monopolio de salón clásico en Alemania, y por extensión en el mundo, puesto que a Stuttgart acude cada vez más un público internacional, no limitándose éste, como en sus primeras ediciones, a ser un acontecimiento predominantemente nacional.

Seguramente algunos lectores querrían hacerme la pregunta siguiente: si tuviera que elegir entre visitar únicamente uno de los dos salones por temporada, ¿con cuál me quedaría? Mi respuesta es que nunca me ha gustado elegir y que siempre prevalece la máxima «o todo o nada». No obstante, una decisión acertada sería visitar los dos en años alternos.

Stand Mercedes
Como veremos la semana que viene, a Techno Classica también acude maquinaria interesante

Buenas conexiones

Retro Classics tiene la gran ventaja de que, como decía, el aeropuerto de Stuttgart está justo al lado de la entrada principal, mientras que quienes acuden a Techno Classica utilizando el avión tienen que aterrizar en Düsseldorf y continuar en tren o en taxi hasta Essen.

A favor de Techno Classica siguen estando unas cifras de ventas muy superiores a las de cualquier otro salón clásico del mundo, así como el hecho de la mayor afluencia de público internacional. Prueba de ello es que los carteles informativos en Techno Classica están redactados, salvo excepciones, en alemán y en inglés, mientras que en Retro Classics tan sólo lo están en el primero de estos idiomas excepto en las exposiciones de los grandes museos, como Porsche o Mercedes-Benz.

Otra de las ventajas que Retro Classics ofrece a los visitantes que llegan en automóvil es la gran facilidad para aparcar. Además de los aparcamientos de superficie situados alrededor de la feria y del aeropuerto, existe una obra arquitectónica curiosa, digna de mención, que consiste en un gigantesco y moderno edificio de aparcamientos que cruza la autopista de lado a lado, justo ante la entrada principal de la feria. Mientras, en Techno Classica, los que no lleguen a primera hora deberán buscar aparcamientos muy alejados, desde los que no se puede ir a pie hasta la entrada del salón siendo preciso continuar en autobús, eso sí, gratuito.

La feria de Stuttgart estuvo claramente planeada y realizada para recibir a sus miles de visitantes en las mejores condiciones, con zonas de tránsito amplias entre los distintos pabellones, numerosas taquillas y puntos de acceso para evitar colas y esperas, la posibilidad de salir a zonas ajardinadas del exterior, restaurantes y puestos de bocadillos y bebidas bien atendidos, así como con numerosos y amplios sanitarios en todos los pabellones -nada que ver, recordemos, con los desfasados aseos de Rétromobile.

Qué podía verse

He aquí el detalle del itinerario que el visitante podía efectuar a condición de llevar zapatos cómodos y estar en buena forma para afrontar los numerosos kilómetros de recorrido:

Atrio: Proyectos desconocidos Porsche y neoclásicos.

Pabellón No 1: Comerciantes de prestigio internacional, restauradores, accesorios, moda seleccionada, actuación de conjuntos musicales.

Altillo:Comerciantes nacionales, clubes, expositores particulares.

Pabellón No 2: Pasa a denominarse «ICS», destinado a centro de conferencias.

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Uno de los aparcamientos más extraordinarios que he visto en Europa da la bienvenida al visitante de Retro Classics

Pabellón No 3: Comerciantes internacionales. Restauraciones y accesorios.

Pabellón No 4: Merecidamente bautizado Pabellón Porsche. Reunión de Clubes Porsche. 30 aniversario del BMW M5. Exposición de fotos «Stars & Sports Cars».

Pabellón No 5: Coches de los Estados Unidos y accesorios. Moda US.

Pabellón No 6: Bautizado como Pabellón Oskar Lapp. Mercado de coches clásicos. Automanía, modelos, literatura del motor.

Pabellón No 7: Mercedes-Benz y clubes. Centro Clásico Mercedes-Benz. Clubes británicos.

Pabellón No 8: Motos, camiones, autobuses.

Pabellón No 9: 10.500 metros cuadrados para piezas de repuesto y accesorios.

Mercedes-Benz, Das Beste oder Nichts!

A pesar de que por necesidades de espacio este artículo se centrará a partir de ahora en las marcas Mercedes-Benz y Porsche, el lector no debe sacar la errónea impresión de que en Retro Classics escasean las demás marcas. Al contrario, todos los pabellones y puestos de exposición y ventas se encuentran abundantemente congestionados por las marcas más diversas, conocidas o desconocidas, populares o elitistas, pero hablar de todas ellas nos llevaría horas.

Uno de los coches favoritos del público de Stuttgart es el Mercedes-Benz 300SL, y con razón. En sus dos versiones, Gullwing (alas de gaviota) o roadster, el 300SL ofrece una calidad a prueba de balas y un clasicismo confirmado por el paso de los años. Quien se proponga adquirir un 300SL no debería hacerlo sin pasar por Stuttgart, en el caso de que desee lo mejor. El mismo desinteresado consejo sirve en el caso de Porsche, como veremos más adelante.

En materia de 300SL existe una palabra mágica que es Kienle. Su lema es «Das Beste oder Nichts!», que traducido al castellano quiere decir «lo mejor o nada». En efecto, el especialista en la marca Klaus Kienle, establecido en las proximidades de Stuttgart, ofrece unas restauraciones que no tienen nada que envidiar a los coches cuando salían nuevos de fábrica.

Los interesados, sin embargo, deben ir preparados para desembolsar un buen paquete de dinero por el coche de sus sueños. Quienes piensen que un millón de euros es suficiente pueden ir abandonando esa idea.

Otros especialistas en niveles similares que se podrían citar son Mechatronic, que contaba con uno de los puestos mejor decorados en el que se pasaban películas antiguas en un gran mural. Como el lector podrá apreciar, en el momento de realizar la foto se encontraba Albert Neubauer en la pantalla. El especialista Arthur Bechtel tampoco se quedaba atrás y, por supuesto, HK Engineering volvía a deslumbrar con los ejemplares de su exposición.

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El colofón 300SL, directamente de los fondos del Museo Mercedes-Benz

Cuando el visitante se cree que ya lo ha visto todo en materia de 300SL y que es imposible encontrar nada mejor, se equivoca porque, poco después en su recorrido, entrará en la zona oficial de Mercedes-Benz cuyo museo desplaza siempre algunas de sus piezas. Este año la guinda del pastel era el M-B 300SL azul del año 1955, que se presentaba al lado del C 111 experimental de 1970, en su bonito color naranja.

No eran pocos los coches de la marca que se presentaban en estado ruinoso, para restaurar. Gracias al precio que han alcanzado los buenos ejemplares ahora es posible afrontar trabajos de restauración que antes no eran rentables; ello ha animado a los aficionados a «cazar» en los cementerios de coches, los cuales ya no se llaman así sino que han cambiado su nombre por el de «colecciones de coches» o el de «hallazgos». Lo dicho aquí también es válido para el apartado que veremos a continuación a propósito de Porsche.

En el capítulo de automóviles históricos destacaba un espectacular Autobahnkurier de 1936, de cuya historia desgraciadamente no se decía nada. El conocido oftalmólogo español Dr Barraquer tuvo uno de los pocos que se fabricaron. La desilusión llegaba con el rumor de que el coche expuesto no era más que una réplica.

El Universo Porsche

En Retro Classics el visitante se encuentra con todo un universo Porsche. Podríamos decir que se trata de un Estado dentro del Estado, tal y como se dijo alguna vez en Alemania a propósito de Volkswagen o en Italia a propósito de FIAT.

El mundo Porsche bastaría para pasar el día entero sin ver otra cosa, con lo cual se aconseja al visitante no entretenerse demasiado en el Pabellón Porsche (número 4) o no saldrá de ahí en toda la jornada. Teniendo en cuenta que el Pabellón No 1 necesitaría varias horas para visitarse con detenimiento, el lector puede hacerse una idea de que llegar a Stuttgart con ánimo de verlo todo de 9 de la mañana a 6 de la tarde (horas de apertura del salón) es una misión irrealizable.

En este artículo citaré una ínfima parte, aunque espero sea la más interesante, de los Porsches que se podían admirar, incluso comprar, a condición de proveerse de una bolsa de las de llevar raquetas de tenis o palos de golf repleta de dinero.

En el orden del recorrido, lo primero que encontraba este año el visitante era el Atrio, con seis proyectos Porsche de los que algunos de ellos nunca pasaron del estado de prototipo.

Era curioso admirar el estudio de carrocería para el 959, enteramente de plástico y con anotaciones a mano de los proyectistas que indican las correcciones a realizar. En el puesto del Museo Porsche había un 959 de producción, que podemos comparar con el prototipo. Obsérvese en las fotos que el público puede acercarse tanto como lo desee a los coches expuestos, sin barreras ni impedimentos para mantenerlo alejado.

Otro proyecto a destacar es el llamado Langzeit-Auto de 1973 (coche de larga vida), con motor trasero, naturalmente. El 4 cilindros de 2.500 cc que estaba previsto podía lanzar el coche a una velocidad de 160 Km/h. Las cifras conservadoras iban en beneficio de la duración de los componentes mecánicos.

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Devin ¿el Porsche 550 del pobre?

La firma Mirbach exponía dos curiosidades: un Glöckler Porsche de 1955 y un Devin Porsche de 1957, destinados a ser versiones baratas del Porsche 550. En un puesto próximo se encontraba un 804 de Fórmula 1 (1962) que recordaba la aventura de la marca en Grandes Premios puntuables para el campeonato del mundo de F1.

El Museo Porsche también llevó a Retro Classics el regalo que los empleados de la fábrica le hicieron a Ferry Porsche cuando cumplió los 80 años, un bonito concept car basado en el 964 pero con una carrocería única bautizada Panamericana en la que algunos vieron el origen del Panamera. Como es de rigor, el coche es verde, como lo fueron todos los coches personales de Ferry Porsche.

Otras marcas

El Ferrari 250 GT Boano siempre se ha considerado como un coche de segunda fila y no era de los más cotizados económicamente. Sin embargo, es una sorpresa comprobar que su precio se sitúa ahora en 1.250.000,00 euros. Dos Boanos se encontraban situados a pocos metros uno del otro.

En el exterior, se reserva una amplia zona a los particulares que deseen poner sus coches en venta. Un Alfa Romeo Giulietta Sprint estaba a la venta por 14.000,00 euros, incluida una tonelada de óxido.

Al ser tantos y tan cuidados los puestos es difícil destacar uno en particular. Como ejemplo, baste observar el Lotus 11 en un marco muy apropiado.

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