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El Jaguar C-Type resurge de sus cenizas para celebrar su victoria en Le Mans

Jaguar, como otros fabricantes británicos, ha encontrado un filón muy interesante en la reedición de viejas leyendas, tal cual eran cuando se lanzaron al mercado hace varias décadas. Primero fue el Jaguar E-Type Lightweight, luego el D-Type y ahora, le toca el turno a uno de los coches más importantes de su historia…


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FOTOGRAFÍAS DEL JAGUAR C-TYPE: JAGUAR/CONFIGURADOR JAGUAR

A nadie se le escapa que el Jaguar E-Type es un automóvil que marcó un antes y un después, tanto para el propio fabricante como para toda la industria. Valga mencionar que el propio Enzo Ferrari lo catalogó como el coche más bello del mundo e incluso se atrevió a decir que habría sido mejor coche si hubiera llevado su Cavallino Rampante en lugar del sello de Jaguar, que por cierto, no tiene nada romántico y fue desarrollado por una empresa especializada en esas cosas. 

Pero dejando estas cosas a un lado, pues no influyen para nada en nuestra historia, queremos viajar hasta el año 1951. Por entonces se estaba disputando la segunda temporada de la Fórmula 1, campeonato creado el año anterior y conquistado por Alfa Romeo con Giussepe Farina a los mandos, quedando segundo Juan Manuel Fangio. Ese mismo año, Jaguar ganaba por primera vez las 24 Horas de Le Mans con un C-Type, grabando su nombre en unas de las pruebas más míticas que se han disputado y todavía se disputan. 

Las 24 Horas de Le Mans tiene un aura mágica, se considera una carrera muy especial, al igual que el Dakar. Es cierto que antes tenía mucho más peso internacional y ganar en La Sarthe tenía muchísima repercusión en todo el mundo. Hoy sigue teniendo una repercusión sensacional y continua con ese aura especial, pero no es lo mismo. Antes, cuando una marca ganaba en las 24 Horas de Le Mans se convertía en la referencia, cosa que no ocurre hoy con tanta intensidad. 

También es cierto que los coches de aquellos años no era, ni de lejos, como los actuales. En la década de los 50, muchos corredores llegaban al circuito conduciendo el coche con el que participarían en la mítica prueba francesa, algo que hoy es absolutamente impensable. Eso ya supone por sí solo algo épico, pues los coches que se usaban eran automóviles básicos, con frenos grandes (pero duros como piedras), sin dirección asistida, sin aislamiento, la mitad de las veces sin techo y sin cinturón de seguridad… 

La mejor prueba de los especiales que eran aquellas victorias es, precisamente, la conseguida por Jaguar en aquel año, la cual pudo repetir nuevamente dos años más tarde, en 1953. El Jaguar C-Type era un deportivo de tomo lomo, un coche rapidísimo y sólo apto para los más consumados volantistas y creado específicamente para competición. Su origen es el Jaguar XK120 (el nombre oficial del C-Type es Jaguar XK120 C, donde la C es por Competition), el primer deportivo que Jaguar puso en circulación tras la Segunda Guerra Mundial. Además, se presentó muy rápido, en 1948. La Segunda Guerra Mundial finalizó en 1945 y no estaban las cosas como para comprar coches de carreras, pero aún así el XK120 desató una euforia notable. 

Como cabe esperar, tras algo tan deleznable como es la guerra, todos los que podían permitírselo pronto comenzaron a darse el lujo de gastarse el dinero en cosas superfluas, en cosas que les permitieran olvidarse de lo vivido e intentar recuperar lo perdido. Y entre esas cosas superfluas estaban los coches de carreras, como el Jaguar XK120, el cual empezó a competir ya en 1951 y además con grandes resultados, como lograr una velocidad media en Silverstone de 129,6 km/h

Pronto se empezó a evolucionar y los coches de carreras cada vez se alejaban más de los deportivos de serie. Así que Jaguar tomó el XK120 y lo llevó a otro nivel, adosando la letra C a su denominación. Acababa de nacer el C-Type, que fue inscrito en 1951 para las 24 Horas de Le Mans sin siquiera realizar algún test previo. Un riesgo que valió la pena, porque uno de las tres unidades inscritas batió récord de vuelta rápida y de distancia recorrida. Jaguar se hacía con la victoria, por primera vez en su historia, de las 24 Horas de Le Mans y por si fuera poco, batiendo dos récords importantes. 

Todo fue gracias al Jaguar C-Type, equipado con el mismo seis cilindros en línea del Jaguar XK pero con pequeñas revisiones que permitían anunciar 220 CV, capaces de lanzar al modelo de Jaguar hasta los 260 km/h. Pero no sólo eso, porque en 1953 pudo volver a ganar aprovechando una frenada que superaba a todos los rivales al equipar unos nuevos frenos de disco desarrollados junto a Dunlop. 

Aquello ocurrió hace 70 años, y ahora la marca lo quiere celebrar volviendo a fabricar aquel mágico Jaguar C-Type. Los británicos han encontrado un filón en esto de las reediciones de coches míticos y le toca el turno a uno de sus coches más importantes. Se fabricarán sólo 8 unidades a un precio desconocido, pero seguramente exorbitado. Cada unidad se podrá configurar al gusto de cada cliente (puedes configurar el tuyo en https://classicvisualiser.jaguar.com/), siendo fabricados en las instalaciones de Jaguar Land Rover Classics Works, en Coventry, de forma totalmente artesanal.

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