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Buen viaje, Pablo

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ClassicMadrid Medio

El viernes pasado, Victor Manuel Acosta me puso un mensaje diciendo que, el día anterior, nuestro común amigo, Pablo Arango, se había ido. Fue una noticia complicada de asimilar. Hacía varios meses (demasiados) que no nos veíamos, y pese a que en noviembre supe que estuvo como ponente en unas jornadas organizadas por la Fundación Barreiros, no tuve la oportunidad de saludarle. La próxima vez, pensé…

Pablo era de las personas que no hacían alarde de nada aunque, con 46 años, sabía más de esos entrañables trastos viejos a los que llamamos clásicos que todos los que nos juntábamos con él. Capristas incluidos. Le recuerdo compartiendo con nosotros un café junto a su impresionante Mercury Cougar del 70, perfectamente restaurado, en su casa situada cerca de El Escorial. Entre montañas y entre automóviles.

O saludando a todo aquél que se acercaba a él en cualquier feria de clásicos, siempre compartiendo sonrisa y conocimientos. No se guardaba nada. Conocía los muscle cars al detalle, y los motores Barreiros como si los hubiera diseñado él mismo. Los Dodge de don Eduardo eran su especialidad: Nadie podía hablar con tanta autoridad de los Dart o los 3700GT, de su historia, sus secretos y sus restauraciones.

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Se paseó por media España con un Grand Cherokee V8 y un remolque, trasladando clásicos o comprando piezas para sus coches. Incluso Víctor y yo llegamos a coincidir con él en San Martín de la Vega con su Jeep cargado con un elevador que acababa de comprar. Se lo llevaba a su nueva casa en el campo palentino, para seguir cuidando sus vehículos con el meticuloso cariño que les dedicaba. Sabía cuidar y disfrutar de un Seat 850 Coupé igual que de un Renault 6 o de un 4L, vehículo que compartió con Nacho Sáenz de Cámara para hacer una ruta de las de antes, atravesando pueblos y carreteras comarcales. Como hace 40 años. Como a él le gustaba.

Emprendedor siempre vinculado a preservar los automóviles «viejos» que caían en sus manos, tuvo una trayectoria envidiablemente extensa en este mundo clásico. Muchos la conocen mejor que yo. Confío en que algunos de ellos tengan un rato para ponerla en un papel, en una web, y la podamos leer con el cariño y el respeto que Pablo merece.

pablo arango

No se qué vehículo habrá elegido para hacer su viaje. Puede que se haya ido conduciendo cómodamente un Dodge a través de una autovía, haya querido exhibir aquel 850 Coupé rojo, o haya elegido disfrutar de su 4L por carreteras secundarias. Haya sido de la forma que sea, nos ha dejado sus conocimientos, sus proyectos, su trato entrañable, su forma de contar los entresijos de una restauración, o sus relatos sobre cualquier clásico que se pusiera por delante. Sin estridencias, sin alardes. Pausadamente, con ese aspecto físico de motero escapado de Easy Ryder, pero con voz calmada y con una permanente sonrisa.

Pablo, cuando nos crucemos en algún camino, ojalá tengas tiempo para echar un rato más con nosotros y contarnos todo lo que hayas visto por esas carreteras de Dios.

Buen viaje, amigo.

 

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4 Comentarios

  1. Feb 10, 2015 en 0:32 — Responder

    Otra pérdida lamentable. ¿Sabéis cuando y donde será el funeral?

    • Alberto Ferreras
      Feb 10, 2015 en 14:43 — Responder

      Sergio, no tengo noticias de si los familiares van a hacer algún tipo de misa o funeral. Lo que se va fraguando es un sencillo homenaje que le quieren dedicar en ClassicAuto sus amigos más íntimos.

  2. AM
    Mar 3, 2015 en 18:06 — Responder

    Si llegabas tarde a todas partes….porque a este viaje te has ido tan pronto? Mas de 20 años compartiendo ratos inolvidables y solo te puedo reprochar una cosa, que te hayas ido. Pero las ¨trastadas¨, las tardes enteras hablando de coche que pasaban sin darnos cuenta, alguna que otra sudada desmontando un coche, tantas y tantas cosas, te aseguro que nunca las olvidaré. Ahora ya, solo te puedo pedir una cosa, estés donde estés, dejanos algún clásico que comprar para cuando lleguemos. Hasta siempre hermano!!!

  3. Mar 13, 2015 en 0:38 — Responder

    Yo le compre una ford f100 panel y hable en varias ocasiones co el y el trato fue muy cordial, agradable y especialmente enriquecedor por el amplio conocimiento y el amor que desprendia hacia los clasicos , quede en ir a visitarlo y nunca podre hacerlo me impacto mucho su muerte porque casualmente nos une la misma pasion y la misma edad, cuando vaya a ese largo viaje que empezo el seguro que lo visitare y seguiremos charlando. Descansa en paz

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