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A mediados del pasado mes de junio nos desplazamos hasta el bellísimo pueblo de Castell´Arquato para catar por primera vez el evento internacional Vernasca Silver Flag.

Esta prueba organizada por el Club Piecentino Vintage Automoto se celebra a 120 kilómetros al sur de Milán. Podríamos describirla como un ‘concurso dinámico’ de restauración y conservación de vehículos históricos de competición.

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Vernasca Silver Flag: Una subida histórica

La subida original de Vernasca en la que se inspira data de 1953 y llegó a celebrarse hasta en 17 ocasiones antes de que Vernasca Silver Flag recogiera el testigo en 1994. El recorrido de 9 kilómetros comienza en Castell´Arquato y pasa por Lugagnano para terminar en Vernasca.

Desde que el Club Piecentino Vintage Automoto retomó la prueba ya son 22 las ediciones que ha llevado a buen puerto. Cada año procura enriquecerla añadiendo actividades como el Classic Track Day, en la que los coches pueden lucirse en una serie de tandas abiertas en el Circuito de Varano con entrada libre para el público aficionado. Esto se hace el viernes, para ir abriendo el apetito.

Ya el sábado se procede a encarar la subida propiamente dicha. Se hace en dos turnos, uno de mañana y otro de tarde. El recorrido se cierra al tráfico media hora antes de la primera lanzada realizándose el regreso por la misma carretera. Es un enorme empacho ocular para el espectador ver casi 200 clásicos de alto calibre serpenteando por la cinta negra…

El domingo por la mañana se ejecuta la última subida que termina una con parada, exposición, entrega de premios y despedida en Vernasca.

El lector tiene que saber que la verdadera acción trascurre en los últimos 4 kilómetros del trazado de Castell´Arquato a Vernasca, repleto de curvas y donde los participantes procuran exprimir sus monturas. A pesar de que no haya tiempos ni ganadores, ¡damos fe de que la mayoría van bien aireados!

Respecto a los paddocks, se montan en Castell´Arquato (Arda y Europa Square) y son de libre acceso para los aficionados.

Participantes selectos, público bienvenido

Los vehículos participantes son seleccionados minuciosamente por la organización entre clásicos construidos desde principios del siglo XX hasta 1972. Se aceptan también coches fabricados después de este año pero solo si tienen un gran historial en competición. Así las cosas, se puede disfrutar tanto de vehículos que han participado en la prueba original como en las Mil Millas, Le Mans, Goodwood o Nurburbring, entre otras.

En definitiva, Vernasca Silver Flag es un evento altamente recomendable que además nos ha recibido con los brazos abiertos. Nada de clasismo y mucha pasión por automovilismo, tal y como sucede en la mayoría de eventos internacionales europeos.

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