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El Exceso Americano: Plymouth Superbird

NASCAR, Plymouth, Detroit, Las Vegas, muscle car... Muchos de los símbolos del imaginario automovilístico norteamericano se dan cita bajo la carrocería de este Plymouth Henri Superbird.

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Los Estados Unidos de América se definen por ser un país donde todo es a lo grande: la comida es XXL, las carreteras son infinitas, las producciones de cine se realizan “sin reparar en gastos”… Y eso también se nota en el automovilismo: coches enormes, motores de gran potencia, carrocerías con estéticas imposibles, carreras en óvalos de infierno a toda velocidad… Norteamérica está llena de iconos, nombres y referencias que nos llevan a un mundo a lo grande: la trepidante NASCAR, la antigua industria pesada de Detroit, el gigante automovilístico Chrysler, los pioneros del Plymouth, la luminosa Las Vegas, los dibujos animados de la Warner Bros… Pues bien, todos esos elementos confluyen en la subasta de este Plymouth Henri Superbird. ¿Se puede ser mas americano?

plymouth superbird 1970 subasta
Espectáculo americano en estado puro. Fuente: Mecum Auctions.

En 1928 Walter Percy Chrysler -fundador del gigante industrial que lleva su nombre- necesitaba algo popular y americano para una nueva marca de automóviles. Una marca que, aunque posteriormente fabricaría auténticos misiles con ruedas, empezó con modelos destinados al consumidor medio americano. Y, paradójicamente… ¿Qué podría haber más americano que el nombre de la ciudad inglesa de la que procedían los primeros colonos? Plymouth. Así empezaba la historia de una marca que se mantuvo en el escaparate hasta el 2001.

MÁS RÁPIDO QUE UN CORRECAMINOS, ES UN SUPERPÁJARO

50.000 dólares. Éso es lo que tuvo que pagar Plymouth a la Warner Brothers para poder utilizar el nombre del popular “Road Runner” -ése que siempre se le resistía al Coyote- en la denominación comercial de uno de sus modelos más deportivos. En una hábil operación publicitaria, la marca entroncaba uno de sus potentes modelos con un veloz símbolo de la cultura juvenil. Rápido, con una estética osada propia de los muscle car y muy, muy fresco: así se presentaba el Plymouth Road Runner de 1968.

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¡Beep beep! Seguro que al volante de este auto el coyote sí hubiera saciado su hambre. Fuente: Mecum Auctions.

Pues bien, en un intento de dar aún más espectáculo, la marca añadió en 1970 un V8 Hemi de mayor potencia, cambio manual o automático, un afilado frontal aerodinámico con faros escamoteables y un -tan espectacular como estrambótico- alerón de metro y medio rematando el conjunto. De la factoría Chrysler en Detroit salía la versión mejorada del Road Runner: el Plymouth Henri Superbird. Y éste no era sólo un nombre para el marketing grandilocuente tan propio de los norteamericanos. A finales de los ’60, realmente había que ser un “súper pájaro” para batir a los Ford en la NASCAR: el endiablado óvalo lleno de velocidad y accidentes que aún levanta pasiones en el automovilismo del país.

En las manos del mítico Richard Petty, el Superbird consiguió 8 victorias en la temporada de 1970, además de una posición media bastante digna. El modelo se confirmaba como un buen representante de la deportividad americana. Así, muchos clientes se lanzaron hacia los concesionarios a conseguir un pedacito de la NASCAR, homolgado para poder ser conducido por la calle.

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¡¿Quién le diría a aquellos pioneros que se embarcaron en un barco para cruzar el Atlántico que el nombre de su ciudad tendría unos 200 años un remate… tan espacial?! Fuente: Mecum Auctions.

QUIZÁ A LA SEGUNDA SUBASTA VAYA LA VENCIDA

A pesar de ser todo un compendio del imaginario norteamericano, este Superbird se quedó sin nuevo propietario en su última subasta: enero del pasado 2016. Dentro de unos días la casa Mecum vuelve a ofrecerlo, esta vez en Las Vegas. Quizá, envuelto en el espectáculo de “la ciudad que nunca duerme”, encuentre propietario. Si tienes aproximadamente medio millon de dólares podrías hacerte con él. Pero recuerda, en el tan americano mundo del espectáculo hay mucho de engaño y trampantojo: por lo que vemos en la ficha de la casa de subastas, el volante es de imitación a madera 😉

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