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The Dale. El triciclo que nació como respuesta a la Crisis del Petróleo para acabar en estafa

Uno de los puntos definitorios de los Estados Unidos es la economía de libre mercado. Algo que no sólo proviene por la propia inercia de los tiempos, sino también por la forma en la que se delimitó su territorio. Responsables de una revolución contra el Imperio Británico, los primeros ciudadanos de este país improvisaban día a día nuevas formas de organización social mientras se expandían hacia un oeste carente de instituciones y costumbres jurídicas. Una peligrosa anarquía donde el individuo aflora en todo su potencial, normalmente dedicado a imponer su lucro a costa del que tiene como vecino.

No obstante, es cierto que a veces surgen excepciones. Una de ellas fue la del Tucker 48. Convencido de poder fabricar en serie un automóvil mucho más seguro y eficiente que los ofrecidos por la industria de Detroit, Moe Tucker ideó un magnífico modelo que acabó estrellado contra los intereses creados por el estado y el gran capital. Verdaderamente su historia es la de un visionario pionero enfrentado a la maldad establecida. Una hermosa epopeya con subida a los cielos y caída a los infiernos que, en verdad, no es lo que suele pasar cuando nos encontramos con alguien que dice venir a revolucionarlo todo.

Y es que, aún a riesgo de caer en un pesimismo hobbesiano, lo cierto es que estos abanderados del emprendimiento individual suelen mostrar lo peor del sistema económico. Siempre encarnando el papel de estafadores y vendehumos. Por su carácter estrambótico -incluyendo narcotráfico y conversión a una estricta fe religiosa- el ejemplo más destacado es el de John DeLorean con el fiasco de la DeLorean Motor Company. Una historia seguida de cerca por la de Geraldine Carmichael con su Twentieh Century Motor Car Corporation.

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GERALDINE CARMICHAEL. UN TOM RIPLEY DE VERDAD

Descrito como un personaje complejo y fustrado, Tom Ripley se convirtió en el mayor éxito de la escritora Patricia Highsmith. La fabulación de su vida hilvana una saga de novelas en las que Ripley no duda en suplantar una identidad tras otra con tal de huir de su oscuro pasado. Una sucesión de fraudes cada vez más complejos en los que el personaje queda atrapado haciendo una horca de su propia cuerda. No obstante, Tom Ripley no es más que una ficción mientras que Geraldine Carmichael es pura realidad. Nacido como hombre, su pasión por el delito lo llevó desde muy joven a los robos y el tráfico de armas.

Actividades que enmascaraba con la misma elegancia y simpatía que Tom Ripley en sus novelas. Sin embargo, mientras que el personaje de ficción sólo necesitó cierta adaptación al vestido de la persona a quien suplantó, nuestro protagonista necesitó dejar de ser él para convertirse en ella. Así, a finales de los sesenta, nacía la identidad de Gerladine Carmichael. Un cambio de género urdido en compañía de su mujer e hijos, mostrando aquello de que “la familia que roba unida permanece unida”. Y ojo, porque aunque pueda parecer imposible bajo la luz de la actual sociedad de la información, lo cierto es que el disfraz tuvo éxito.

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Así las cosas, a comienzos de los setenta Geraldine Carmichael se encontraba trabajando en un instituto de marketing de California junto a su familia. Presentando a la que en realidad era su esposa como una sencilla asistenta. Y de esta plácida manera podría haber continuado hasta la prescripción de sus delitos. Sin embargo, una mente que siente en la estafa la misma emoción que un ludópata al apostar no puede hacerse a la sencilla cotidianidad de una nómina. Razón por la cual, en 1974, Carmichael daba el campanazo con lo que sería uno de los mayores fraudes del automovilismo americano: la Twentieh Century Motor Car Corporation.

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TWENTIEH CENTURY MOTOR CAR CORPORATION Y SU TRICICLO THE DALE

En 1973, una serie de conflictos geopolíticos en Oriente Medio desatan la Crisis del Petróleo. Acostumbrados a nadar en combustible sin preguntarse de dónde vienen los barriles, los norteamericanos hacen cola en las gasolineras desabastecidas, incapaces de alimentar los imponentes cubicajes de los Chrysler, Cadillac o Chevrolet. En esta situación, lo que más demandaba el mercado eran pequeños urbanos de bajo consumo. Y es ahí, en esa nueva brecha de mercado, donde Geraldine Carmichael entró con fuerza declarando “voy a enfrentarme y destruir a la industria de Detroit”.

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Unas declaraciones tan explosivas como poco fundamentadas. Quizá por ello llamaron la atención de unos medios de comunicación basados en el negocio de la carnaza por encima de la información rigurosa. Sea como fuera, lo cierto es que Gerldine Carmichael consiguió publicidad para su proyecto, basado en un coche de tres ruedas. Hablamos de The Dale, que con sus tan sólo 453 kilos anunciaba ser capaz de transportar a dos personas. Impulsado por el bicilíndrico de 850cc procedente de una motocicleta BMW. Todo ello diseñado con unas medidas de seguridad que respondían a la perfección hasta los 48 kms/h.

Así las cosas, lo cierto es que como vehículo urbano para el uso diario no era mala idea. Sin embargo, el mercado no estaba en absoluto preparado para admitir un producto así. De hecho, tampoco lo estaba la propia Twentieh Century Motor de Gerladine Carmichael. Una empresa tan fraudulenta como la identidad de su fundadora, quien se presentaba en los platós como viuda de un ingeniero de la NASA. En cuanto las acusaciones de fraude empezaron a inquietar a los incautos accionistas, la Comisión de Valores de California inició una investigación. Ésta precipitó la huida de Carmichael con tres millones de dólares bajo el brazo.

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Fuente: HBO

Una historia rocambolesca, la cual sólo dejó en claro una cosa: el prototipo The Dale. Mal acabado, apenas pudo pasar ciertas pruebas iniciales antes de ser custodiado hasta ahora en el Speedway Motors Museum of America Speed. Ahí se exhibe como recuerdo de lo que fue una de las historias más rocambolescas del automovilismo americano. Algo que, a pesar de los cantos de cisne del ingenio individualista, nos invita a tener cuidado con todos los que dicen haber encontrado la fórmula para revertir mercados consolidados.

Créditos fotográficos: todas las imágenes, menos la así referenciada a HBO, pertenecen a Speedway Motors Museum of American Speed.

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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