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Citroën Kar-a-Sutra. Explorando el espacio multiconfigurable en 1972

A mediados de los ochenta los monovolúmenes vinieron para quedarse gracias a su fórmula basada en un espacio multiconfigurable. Sin embargo, este planteamiento tiene antecedentes. Quizás el más interesante de todos ellos sea el Citroën Kar-a-Sutra. Un prototipo diseñado por Mario Bellini presentado en el MOMA de Nueva York en 1972.



1984 fue un año clave en el automovilismo. Seguramente ahora estéis intentando recordar algún éxito deportivo o el lanzamiento de un novedoso motor. Sin embargo, el punto y aparte no vino por una mejora técnica sino por un nuevo tipo de vehículo. Aquel año el concepto de monovolumen entró con fuerza en los mercados americano y europeo. En el primero gracias a la Dodge Caravan ideada por Lee Iacocca, mientras que en el segundo por la aparición de la Renault Space. Dotados de una nueva visión de la habitabilidad, los monovolúmenes ampliaron la comodidad de las antiguas furgonetas gracias a sus asientos móviles.

Algo que se ve muy bien en el francés, cuyo interior permite multitud de disposiciones diferentes gracias a la versatilidad de sus asientos. Así no sólo se puede ampliar fácilmente el espacio de carga, sino también escoger cómo se relacionarán entre sí los ocupantes del automóvil. Un verdadero salón con ruedas donde únicamente el conductor ha de permanecer siempre en la misma posición. Este paso adelante fue revolucionario ya que, aunque la idea de un vehículo con varias filas de asientos pero comodidades de turismo venía desde el FIAT Múltipla de 1956, lo cierto es que los Caravan y Space dieron un salto de gigante gracias al poder alterar a tu antojo la habitabilidad.

Sin embargo, esta idea ya fue planteada años antes con el Citroën Kar-a-Sutra. Un prototipo concebido por el arquitecto y diseñador industrial Mario Bellini, quien lo presentó dentro de la muestra dedicada al diseño italiano organizada por el MOMA de Nueva York en 1972. Con él no sólo estudiaron las posibilidades de un espacio multiconfigurable, sino que también se especuló con el futuro de la movilidad y los vehículos privados. Debates rompedores que provienen de la revolución de las costumbres inaugurada en occidente a finales de los sesenta. Un cuestionamiento de la rigidez que incluso se ve en el nombre de este interesante prototipo.

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CITROËN KAR-A-SUTRA. ESPACIO MÓVIL PARA INTERACTUAR CON EL AMBIENTE

Pocos son los elementos gracias los cuales poder asociar el Kar-a-Sutra con Citroën. Desde un punto de vista material son los paneles, recordando a los montados por el Mehari. Desde una óptica conceptual lo es la innovación, siempre presente en la marca francesa aunque con el caso del monovolumen fuera Renault quien se la anticipase llevándolo a serie. No obstante, hay que reconocer a Citroën un gran valor al prestar apoyo a este prototipo. Y es que no sólo hablamos de una nueva manera de entender la habitabilidad, sino también de entender el entorno.

Dotado de unos inmensos paneles, desde el interior del Kar-a-Sutra se puede disfrutar por completo del exterior. De hecho, la idea es servir de unidad de desplazamiento con posibilidad de acampar, hibridando la autocaravana con el monovolumen. Para ello el techo es móvil, contando con dos alturas según se esté viajando o estacionando.

Un planteamiento con el que poner al Kar-a-Sutra al servicio del ocio y no tanto de las necesidades diarias de movilidad. Algo a lo que achacar críticas, pero entendible si nos fijamos en la otra idea que intentó poner sobre la mesa este prototipo.

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KAR-A-SUTRA. UN COCHE PARA UN MUNDO CON MUCHOS MENOS COCHES

No hace falta echar demasiados vistazos al Citroën Kar-a-Sutra para darse cuenta de que no es un coche para el día a día. Algo que sin duda habría ocasionado un desastre comercial de haberlo lanzado a serie. Sin embargo, ni Mario Bellini ni Citroën tuvieron nunca la intención de que este salón con ruedas llegase a los concesionarios. En gran medida porque está diseñado para un mundo que ni entonces ni ahora existe. Ya preocupados por la insostenibilidad medioambiental y el colapso circulatorio de una sociedad donde prima la posesión de un vehículo privado, los diseñadores del Kar-A-Sutra quisieron poner encima de la mesa un modelo de transporte alternativo.

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Lejos de estar pensado para propietarios, este prototipo se concibió como un vehículo de uso colectivo disponible a través del alquiler. Ofrecido en puntos estratégicos relacionados con el turismo en playas o montañas, el Kar-A-Sutra sería el vehículo perfecto para descubrir en grupo la naturaleza. A esos lugares se llegaría desde las ciudades a través del transporte público, moviéndose luego con libertad gracias al uso de automóviles como éste. Todo con la idea de reducir la necesidad de vehículos en propiedad para viajar, esbozando un nuevo sistema de movilidad basado en lo colectivo.

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Concebido para el debate y la expansión de las posibilidades ofrecidas por un automóvil, el Citroën Kar-a-Sutra sigue siendo una idea sugestiva para el debate sobre el transporte 49 años después de su presentación.

FOTOGRAFÍAS CITROËN KAR-A-SUTRA: CATÁLOGO DE LA EXPOSICIÓN THE NEW DOMESTIC LANDSCAPE MOMA 1972 / CITROËN Y MARIO BELLINI

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