El Público y la Atmósfera Vintage
El evento atrajo a una multitud de más de 150.000 espectadores. La particularidad del festival radica en que el público no es un mero observador, sino parte del espectáculo, la inmensa mayoría acudió luciendo rigurosos trajes de época, vestidos de alta costura de los años 50, chaquetas de tweed y monos de mecánicos clásicos. Esta inmersión visual difumina la línea entre las gradas y el paddock, creando una atmósfera teatral inigualable.
Carreras del Fin de Semana
El programa oficial confirmó un total de 15 carreras de alta competición a lo largo del fin de semana. En la pista se disputaron pruebas emblemáticas como el Stirling Moss Memorial Trophy, el Lavant Cup y la célebre RAC TT Celebration, donde pilotos profesionales de renombre internacional llevaron al límite auténticas joyas mecánicas multimillonarias en un pilotaje rueda a rueda real y sin concesiones.
Temática Central: La Dolce Vita
La temática principal de esta edición rindió un vibrante homenaje al estilo, romance y pasión de la cultura italiana bajo el concepto de «La Dolce Vita». El circuito celebró por todo lo alto el centenario de Maserati en competición y el 80.º aniversario de la Vespa. Las mañanas del festival comenzaron con un espectacular desfile de más de 300 motocicletas clásicos (Vespas y Lambrettas) acompañados por acróbatas, llenando la pista de color y elegancia mediterránea.
El Retorno Legendario del Ford GT40
A pesar del marcado acento italiano, el festival reservó uno de sus momentos más electrizantes para el automovilismo americano: la reunión histórica de los tres Ford GT40 Mk II originales que lograron el legendario triplete (1-2-3) sobre Ferrari en las 24 Horas de Le Mans de 1966. Seis décadas después de aquella gesta, el coche negro nº 2, el azul claro nº 1 y el dorado nº 5 volvieron a rugir juntos sobre el asfalto de la pista de West Sussex en un desfile diario que recreó a la perfección su mítica llegada a meta.
Lavant Cup , duelo a muerte en los años 50.
La parrilla, conformada por escasas piezas de colección multimillonarias, enfrentó cara a cara a modelos icónicos de ambas escuderías:
Por el lado de Maserati: Joyas como el Maserati 250S, 300S, 200Si y el brutal 450S.
Por el lado de Ferrari: Modelos legendarios que incluyeron el Ferrari 250 Testa Rossa (TR), el 500 TRC, el 700/250 Monza y el 250 MM.
El Dominador: Richard Wilson logró convertir su pole position en una victoria inapelable a los mandos de su Maserati 250S de 1950, esquivando los problemas mecánicos de su telemetría a bordo para llevar a Maserati a lo más alto del podio.
La batalla por el segundo puesto: Detrás de Wilson se desató una lucha encarnizada entre dos Ferraris. James Cottingham (Ferrari 500 TRC) rodó bajo una presión asfixiante durante todas las vueltas, defendiéndose de los ataques de Frank Stippler (Ferrari 250 MM).
El susto de la última vuelta: En el giro definitivo, Stippler sufrió un tremendo sobreviraje en la primera curva que lo llevó directamente a la hierba. Su Ferrari llegó a despegar las cuatro ruedas del suelo tras golpear un montículo de césped. Increíblemente, logró mantener el coche recto, regresó a la pista y salvó la tercera posición.
Abandonos sonados: La carrera se cobró bajas importantes entre los favoritos, incluyendo al experto Joe Macari y a la leyenda de NASCAR Jimmie Johnson, quienes tuvieron que retirar sus respectivos Ferrari 250TR cuando rodaban en la cuarta plaza.
St. Mary’s Trophy, Showtime !
La competición se dividió en dos mangas de 30 minutos cuyo resultado final se definió por tiempo agregado (cómputo global):
Los colosos americanos: Los masivos Ford Galaxie 500 dominaban las rectas gracias a la fuerza bruta de sus motores V8.
La armada ágil: En las curvas, los Ford Lotus Cortina Mk1, los Alfa Romeo Giulia Sprint GTA y un ejército de Mini Coopers compensaban su falta de potencia con un paso por curva frenético apoyados en dos ruedas.
Primera Manga (Viernes): Duelo de Leyendas Profesionales
La carrera del viernes estuvo reservada exclusivamente para pilotos profesionales invitados. La parrilla estuvo plagada de grandes estrellas del automovilismo mundial como Jenson Button, Jimmie Johnson, Hélio Castroneves y André Lotterer.
El Ganador: El dos veces campeón de las 24 Horas de Le Mans, Romain Dumas, se llevó la victoria a los mandos de un masivo Ford Galaxie 500. A pesar de una salida lenta y envuelta en humo por el patinaje de neumáticos, la potencia del Galaxie le permitió remontar. [
La Persecución: Frank Stippler terminó en segunda posición exprimiendo al máximo un Alfa Romeo Giulia Sprint GTA, seguido muy de cerca por la estrella del BTCC Tom Ingram con un Lotus Cortina Mk1
La remontada de Button: El campeón de F1, Jenson Button, pilotando su propio Lotus Cortina, protagonizó una gran recuperación tras una excursión por la hierba, logrando cruzar la meta en la sexta posición tras una intensa batalla rueda a rueda con Alex Buncombe.
Segunda Manga (Domingo): La batalla de los Propietarios
En la manga definitiva, los dueños de los vehículos tomaron el relevo al volante.
Dominio total de Ford: Fred Shepherd, compartiendo el mismo Ford Galaxie 500 que ganó el viernes, heredó la pole position. Aunque perdió posiciones en la salida ante la agilidad de los Cortina de Max Chilton y Nick Sampson, la potencia del V8 se impuso en pocas vueltas. Shepherd se escapó en solitario ganando la carrera por más de 7 segundos y asegurando la victoria absoluta en el agregado global para el equipo del Galaxie.
Guerra de Minis y Jaguares: El verdadero caos se vivió detrás de los líderes. Los pilotos de Mini, Nick Swift y Nick Colburn, aprovecharon el tráfico de pista para rebasar al Jaguar Mk2 de Chris Ward en una maniobra frenética donde los coches llegaron a rozarse los parachoques a máxima velocidad.
Sir Jack Brabham, desfile histórico.
El tributo principal consistió en un multitudinario desfile diario que reunió a una espectacular flota de 40 vehículos históricos estrechamente vinculados a la trayectoria de Brabham como piloto, ingeniero y constructor. El recorrido en pista trazó de forma cronológica la evolución de su carrera:
Los inicios y los títulos con Cooper: La exhibición contó con los revolucionarios monoplazas de motor trasero Cooper Climax T51 y T53, los coches con los que Brabham revolucionó la F1 y ganó sus dos primeros campeonatos mundiales en 1959 y 1960.
La era dorada de su marca: Rodaron los icónicos bólidos de su propia escudería, destacando los míticos Brabham BT19 y BT20 de 1966, además del Brabham BT33 de 1970, el coche con el que firmó su última victoria en un Gran Premio antes de retirarse.
Su faceta fuera de la F1: La caravana incluyó raras joyas de resistencia y turismos que pilotó a lo largo de los años, como un Tojeiro-Jaguar de 1957 y un brutal Lola-Chevrolet T70 MkIII de 1967.
Monoplazas de sus legendarios compañeros: Para completar la parrilla de su escudería, se sumaron vehículos oficiales pilotados en su época por otros gigantes de la velocidad como Bruce McLaren, Dan Gurney, Denny Hulme, Graham Hill y Jochen Rindt.
Un legado que no se detiene.
Al apagarse los motores y disiparse el olor a gasolina y neumáticos sobre el asfalto de West Sussex, Goodwood Revival 2026 volvió a demostrar por qué es una cita inigualable. Más allá de las vibrantes batallas en la pista —desde el rugido americano en el St. Mary’s Trophy hasta la elegancia de La Dolce Vita—, el verdadero triunfo del festival es mantener intacto el romance con el automovilismo del pasado. Sesenta años después del mítico triplete del Ford GT40 y de la gloria de Sir Jack Brabham, Goodwood no solo recuerda la historia: la mantiene viva, rugiente y tan apasionante como el primer día. Hasta el próximo año.
Texto : Redacción
Fotografía : Unai Ona