Catawiki 750

ClassicAuto 2018 750×184

TEXTO: JAVIER ROMAGOSA / FOTO: ANCHOAFOTO

La novena edición de ClassicAuto Madrid se celebró entre los pasados días 23 y 25 de febrero, sacando músculo frente a su nuevo competidor, Retromóvil. Muchos estábamos expectantes ante el nuevo panorama que se planteaba en la capital del reino, con dos salones de alto copete separados por tan solo dos meses de diferencia. Estaba claro que los visitantes iban a estar encantados pero ¿y los expositores?

Resultaba lógico pensar que, si la feria de diciembre estuvo bien, la de febrero pudiera ver mermada su oferta. Sin embargo, no ha sido así, y en ambos casos hemos disfrutado de certámenes que, al menos en el caso de este humilde servidor que ha sido visitante/expositor, han cubierto sus expectativas: Los coches y mercancías expuestas merecían el pago de la entrada y los clientes conseguidos compensaron la inversión del stand.

LAS ESTRELLAS DE CLASSICAUTO MADRID

¿Y qué pudimos ver en ClassicAuto Madrid? Pues, aparte de bastante público durante el sábado y el domingo, una serie de coches y motos bastante interesantes. En primer lugar, creo que es obligado destacar los tres Pegasos Z-102 que se dieron cita en el concurso de elegancia de automóviles: Una berlineta ENASA de preserie, una Touring y un Spider Serra sobre la base de un ejemplar Touring accidentado.

La combinación de carrocerías, motores y colores retro resultaba variada, y precisamente fue uno de estos pegasines el que se alzó con la copa.

El resto de automóviles participantes no le iban a la zaga: Un Rolls-Royce Phantom II, un Hispano-Suiza T64 Junior, un Renault 4/4 Saprar, un Ferrari 250 GT Pininfarina, un imponente Cadillac Serie 62 Convertible o un especialísimo Studebaker President que ya hemos tenido el gusto de ver en alguna ocasión, entre otros, hicieron las delicias de los espectadores que asistieron a su puesta de largo.

Otra de las estrella de la feria, que sin duda debería haber concursado, fue el Mercedes 300S Coupé ex Doctor Barraquer. Fabricado en 1953, estaba flamante, en su salsa con su pintura, tapicería y cromados originales. A pocos metros de distancia, en el stand de Cochera, tenía un hermanito más ilustre si cabe: Un 300S Convertible del mismo año, restaurado según los altos estándares internacionales a los que nos tiene acostumbrados este especialista en la marca de la estrella.

Detrás se encontraban una salvaje unidad de Audi Sport Quattro junto al SEAT 124 Especial 1800 Grupo 4 con el que Cañellas/Ferrater participan asiduamente en el Rally de Montecarlo Histórico. Y un poco más allá Francisco Pueche celebraba sus 50 años de actividad con un precioso Bugatti Tipo 30 que ya tuvimos la oportunidad de ver el año pasado o un MG PA, entre otros. A su lado, el apabullante stand oficial de Porsche con un 911 964 Carrera RS de 1992 que, francamente, quitaba el hipo.

Particularmente bonitos resultaban también los dos Maseratis 3500 expuestos por Cars Clásicos, un GT y un impresionante Spider Vignale. El resto de la tercera planta estaba salpicada de coches interesantes: Un Dino 208 con matrícula nacional, un Lotus Elan Sprint, un Hispano-Alemán Mallorca, un Brush Roundabout o los dos Hispanos de Emilio Polo contribuían a llenar un espacio que considero bien aprovechado.

MOTOS, GRASA Y MUCHOS COCHES EN VENTA

Arriba también hubo motos, a destacar las del concurso de restauración, las de los manchegos Motos HD, la muestra de competición y la expo temática de enduro español, entre otras. Pero era en la entreplanta, entre las grasa de los recambistas, donde lucían mejor. En mi opinión, y esto es algo muy personal, la puesta en escena importa; y me encanta ver motos en ese pequeño caos que es la segunda planta de esta feria.

Abajo, en la planta baja, junto a los productos y servicios y el resto de los recambistas me sorprendió gratamente ver bastantes coches a la venta. En años anteriores éstos estaban concentrados debajo de la entreplanta, pero éste se extendían a todo lo largo del perímetro del piso. Había un poco de todo y ahí estaba la gracia: Desde una preciosa Ebro-Siata 50S a un rarísimo Honda Z600, desde un Simca 1300 en estado de descubrimiento a un Toyota Land Cruiser de 1979, pasando por un Lincoln Continental Cartier, un Daimler DS 420 Limusine.

Lo mejor, como un Alfa-Romeo Spider en estado excepcional, y en algunos casos (los menos, gracias a Dios) lo peor, como un Toyota Celica tuneao, se dieron cita en esa planta baja ciertamente interesante. Más aun si tenemos en cuenta que compartían espacio con stands que deplegaban clásicos de tan buen gusto como un Citroën 5 CV barnfind o un Renault Dauphine Gordini picadito en su justa y deliciosa medida. Tan sólo echamos de menos más clásicos agrarios/industriales.

Afuera, en los aparcamientos, tenía lugar un salón paralelo en el que se podía que destacaba por su variedad. Coches variados de concentrados y asistentes animaban el ambiente; y es que otra de las cosas que me gustan especialmente de ClassicAuto Madrid es la vidilla que hay en la calle. Por último, en el apartado anécdotas, y aparte de los numerosos actos que se llevaron a cabo según el programa oficial, me gustaría destacar la pedida de mano de una pareja que tuvo lugar tras recorrer en su R8 los kilómetros que separan La Coruña de Madrid. Muy pronto esperamos contar su experiencia aquí, en ‘La Escuderia’ 😉

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