Mazda MX-5, renacimiento roadster

Retromovil 2019 Medio

Liberty 750×184

Y a quedó lejos aquella época, cuando los productos japoneses eran imitación de lo que se fabricaba en Occidente. Desde los años ’70, la producción nipona alcanzó un nivel técnico, estilístico y de calidad que sorprendió al resto del mundo.

Junto a las cámaras fotográficas o las motocicletas, los coches del país del sol naciente fueron adquiriendo una merecida fama. Tanta, que desde 1980 arrebató a los Estados Unidos el liderazgo mundial de fabricación de automóviles.

Y no sólo era cuestión de cantidad y calidad, sino que también tomó la delantera en el desarrollo de nuevos conceptos automovilísticos. Un buen ejemplo de ello es el Mazda MX-5, un deportivo juguetón que en 1988 marcó el camino a los demás.

Una cara amistosa. En pleno auge del “bio design” de los años noventa, las formas del MX-5 aportan simpatía.
Una cara amistosa. En pleno auge del “bio design” de los años noventa, las formas del MX-5 aportan simpatía

Salón de Chicago, febrero de 1989

En el certamen estadounidense, la presentación por parte de Mazda de un descapotable denominado Miata provocó el aplauso generalizado.

Por un precio de sólo 6.000 dólares, la firma japonesa ofrecía un roadster de cuidado diseño y suspensiones eficaces. Y por si fuese poco, de tracción trasera y propulsado por un moderno motor de 16 válvulas y 115 CV a 6.500 rpm.

Los pedidos americanos en firme superaron con creces la capacidad de producción. Hasta el extremo de que se demoró su puesta a la venta en Japón, donde se llamaría Eunos Roadster, mientras que a Europa no vino hasta 1990.

De hecho, durante sus primeros meses de comercialización hubo reventas de Mazda Miata por encima del precio oficial. Y es que en U.S.A. había personas impacientes, que deseaban disfrutarlo en una primavera que ya se veía demasiado cercana.

Estética cuidada. De inmediato, los entendidos  aludieron a su parecido con el Lotus Elan de 1957
Estética cuidada. De inmediato, los entendidos aludieron a su parecido con el Lotus Elan de 1957

Un proyecto multinacional

Antes de su exposición en Chicago, la génesis de este modelo pasó por un proceso bastante más largo de lo habitual.

La idea básica nació del periodista Bob Hall, quien, después de años como redactor en la revista Autoweek, había entrado a trabajar en 1981 en el departamento de comunicación de Mazda USA.

Bob deseaba un roadster sencillo, que recuperase la diversión al volante que tenían los clásicos deportivos. Y que, de paso, superase holgadamente en ventas a los ya desfasados Alfa Romeo Spider, Fiat 124 Sport Spider y MGB Cabriolet.

Aquel concepto de Bob Hall pasó otra criba en 1983, dando lugar a tres estudios. Dos en Japón, de un spider tracción delantera y de otro con motor central; y uno más sensato en los Estados Unidos, de motor longitudinal delantero y tracción trasera.

Placa Mazda cromada. En una época de piezas negro mate, el uso de elementos brillantes marcaba la diferencia
Placa Mazda cromada. En una época de piezas negro mate, el uso de elementos brillantes marcaba la diferencia

Ya en 1985, el trabajo seleccionado era el estadounidense y en 1986 se convertía en un proyecto serio, dirigido por el ingeniero Toshihiko Hirai.

A partir de los prototipos elaborados en el Reino Unido por la empresa IAD, el proyecto P729 fue tomando cuerpo. Del diseño del coche se encargaron los estilistas Norman Garrett, Koichi Hayashi, Tom Matano y Wu Huang Ching.

Más allá de las apariencias

Pero además, en el proyecto P729 no se trataba sólo de crear un automóvil para pasear a cielo abierto. También debía tener un reparto de pesos muy cercano al 50% en cada eje, una carrocería de gran rigidez y un excelente comportamiento en carretera.

Siguiendo un plan tan exigente, al Mazda MX-5 se le incorporó una estructura de aluminio que unía al motor, la caja de cambios y el diferencial trasero. Así se logró una solidez que
reforzó su estabilidad y su precisión en curvas.

MX-5. En la denominación de este coche, la M corresponde a Mazda y la X a su carácter experimental
MX-5. En la denominación de este coche, la M corresponde a Mazda y la X a su carácter experimental

De la misma forma, las suspensiones multibrazo de ambos ejes estaban pensadas para alcanzar una óptima estabilidad. Y en esa misma sintonía poseía cuatro discos de freno, los delanteros de tipo ventilado, sobrados para los 960 kg de peso en vacío.

También se aludía a los pasajeros en el proyecto de este roadster compacto y ligero: el habitáculo tiene que alojar cómodamente a personas de estatura elevada, pero sin dejar espacio de sobra.

La llegada a nuestro mercado

Las primeras unidades vistas en España procedían directamente de los Estados Unidos. Los importadores paralelos más avispados trajeron ejemplares del Mazda Miata, encargados por clientes que estaban impresionados con sus cualidades.

En cambio, el ejemplar probado está fabricado en 1992 e importado por Tecnitrade Automoción, el distribuidor general de Mazda Motor Corporation en nuestro país.

A capota plegada. Basta soltar dos enganches y tirar hacia atrás para disfrutar del aire exterior.
A capota plegada. Basta soltar dos enganches y tirar hacia atrás para disfrutar del aire exterior

Corresponde a la versión LSD, que añadía interesantes accesorios en comparación con la variante básica. Entre ellos, dirección asistida, diferencial autoblocante, lavafaros y llantas de aleación.
Ya en el interior, los Mazda MX-5 LSD agregaban un volante de cuero Momo, elevalunas eléctricos, antena y dos altavoces. Y ambas versiones contaban con una opción común, una capota dura elaborada con fibra de vidrio.

Un repaso visual

En el frontal de este Mazda, su peculiar boca inferior y los grupos de las luces de intermitencia le aportan una personalidad casi biológica. Tiene su punto de mascota cariñosa, en el estilo “Bio Design” de la época.

A la faceta “Bio”, el MX-5 añade insinuaciones de gusto clásico, como los faros escamoteables, las llantas parecidas a las Minilite o las manillas cromadas de las puertas.

En cambio, los grupos ópticos traseros tienen un estilo que en su día fue novedad. No en vano, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York figura uno de ellos, como una de las obras destacadas del diseño industrial de los años ’90.

Un guiño a lo clásico. De accionamiento manual, los faros escamoteables entroncan al MX-5 con los deportivos de los años sesenta.

Innovación estilística. De estética novedosa, los grupos ópticos traseros del mazda MX-5 están considerados como una obra de arte del diseño industrial.
1- Un guiño a lo clásico. De accionamiento manual, los faros escamoteables entroncan al MX-5 con los deportivos de los años sesenta
2- De estética novedosa, los grupos ópticos traseros del mazda MX-5 están considerados como una obra de arte del diseño industrial

 

Continúa en la Página 2…

Catawiki 750

Sin Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post anterior:

¿Qué veremos en ClassicAuto?

Post siguiente:

Mini Shelby Cobra "Freitas"