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Volvo Sport P1900. Un Corvette a la sueca que murió por la flexibilidad de su chasis

Pocas marcas tienen una personalidad tan marcada como Volvo. Sin embargo, algunos de sus modelos más emblemáticos no se entienden sin el toque italiano o la idea de entrar en el mercado norteamericano. De hecho, quizás sea el Volvo 262C Bertone el que mejor refleje esta característica. Ideado en base a algo tan ajeno al mercado europeo como son los “personal luxury car”, este inmenso coupé bien vendido en California fue diseñado por la turinesa Bertone. Un modelo que surgió durante la visita a la fábrica de Volvo por parte de Henri Ford II, quien conducía un flamante Lincoln Continental IV que dejó impresionados a los suecos.

No obstante, aquella no fue la primera vez en la que un automóvil transatlántico inspiraba a los ejecutivos de la empresa sueca. Y es que, durante un viaje para sondear el mercado americano en 1953, el presidente y fundador de Volvo Assar Gabrielsson quedó fascinado por el Corvette.

Presentado aquel mismo año, este biplaza ponía el ocio deportivo al alcance de las masas incorporando soluciones tan novedosas como la carrocería en fibra de vidrio. Un elemento que fascinó al ejecutivo sueco, quien rápidamente entró en contacto con la empresa californiana Glasspart de cara a sondear qué hacer con este material.

Además, para un fabricante de sobrios utilitarios como el PV444 resultaba vibrante saltar al mundo de los deportivos. Más aún si era con el proyecto de un sensual descapotable capaz de competir en el suculento mercado americano justo en el escalafón por debajo del Corvette y su motor con seis cilindros. Así las cosas, mientras en Gotemburgo comenzaron a fabricar un bastidor para el nuevo modelo en California Glasspart se ponìa manos a la obra con la carrocería de fibra de vidrio. Una simbiosis transoceánica de la cual nació en 1954 el Volvo Sport, también conocido como Volvo P1900.

VOLVO SPORT P1900. UN CORVETTE A LA SUECA BASADO EN EL PV444

Viéndolo bajo ojo contable, lo cierto es que no es muy atractivo comercializar un descapotable en el mercado sueco. Dotado de un clima húmedo y lluvioso, el país requiere de coches con buena tracción más que de biplazas a techo descubierto. Sin embargo, la estrategia comercial de Volvo a comienzos de los cincuenta pasaba por entrar con fuerza en el mercado americano. Para ello se ideó el Volvo P1900, pensando como un vehículo dedicado a la exportación. No obstante, aunque este sueco que se miraba en el Corvette parecía ser una revolución para la marca, lo cierto es que basaba la mayor parte de su mecánica en el familiar PV444.

Presentado pocos días después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el Volvo PV444 fue la esperanza de una rápida reconstrucción en los países asolados por el conflicto. Robusto, fiable y barato, este utilitario con clara influencia del diseño norteamericano acabó siendo un éxito con más de 200.000 unidades vendidas. No obstante, ya avanzados los cincuenta la nueva clase media europea también pensaba en el ocio y la deportividad. Por ello aparecieron proyectos como el Volvo Sport. Montado sobre un nuevo bastidor de tubos de acero, en realidad esta disposición suponía un atraso respecto al PV444, dotado ya de una carrocería autoportante.

Más allá de esta diferencia en la base, lo cierto es que el Volvo P1900 tomó la mayor parte de sus elementos mecánicos del PV444. En primer lugar el motor: un cuatro cilindros de 1,4 litros al que se pudieron sacar 70CV gracias a mejoras como los dos carburadores, las válvulas de admisión más grandes o el árbol de levas modificado. Además, tanto los frenos hidráulicos de tambor como la transmisión de tres marchas con la palanca sobre el piso venían también del PV444. Un conjunto de elementos que se envió a California para que Glasspart montase en 1954 las primeras 19 unidades de prueba.

¡PENSÉ QUE SE DESMORONARÍA! EL FIN DEL VOLVO P1900 EN 1957

La presentación en 1954 del Volvo Sport P1900 fue un jarro de agua fría. Y es que, aunque su línea resultaba atractiva, la carrocería de políéster y fibra de vidrio presentaba multitud de fallos. Malos acabados, complejidad en su construcción y un mal comportamiento dinámico del chasis empezaron a minar el futuro de este descapotable. No obstante, Volvo no se rindió a la primera. Por ello aplicaron el saber acumulado en California sobre cómo trabajar la fibra de vidrio a su propia planta en Suecia. Una decisión que los sumergió en dos años de trabajo para crear tan sólo 67 -o 68, por un fallo de numeración de chasis aún no aclarado por la marca- unidades antes de cancelar definitivamente el modelo.

Y es que, aunque la tenacidad de los trabajadores de Volvo pudo mejorar la calidad ofrecida por Glasspart, la verdad es que los acabados seguían estando a años luz de los niveles de Volvo. Además, en lo que se refiere a la conducción las cosas no salieron como se preveían. Y es que, aunque la mecánica era fiable y daba lo que se le pedía, en lo que se refiere al nuevo bastidor de acero éste resultaba ser demasiado flexible. Algo que se resume en la sentencia “¡pensé que se desmoronaría!”, la cual proclamó Gunnar Engellau -presidente de Volvo desde 1956- tras probarlo durante un fin de semana vacacional.

En resumen: el Volvo P1900 resultó ser un coche con nulas posibilidades de competir en el mercado internacional. Su comportamiento dinámico era inestable debido a un chasis poco rígido sobre el cual se montaba una carrocería que no enmendaba ese defecto. Y eso por no hablar de los costes de fabricación, los cuales se disparaban debido a la enorme cantidad de horas que los trabajadores invertían en la novedosa técnica de la fibra de vidrio. Con todo ello sobre la mesa, en 1957 se canceló la fabricación del Volvo Sport. Eso sí, habiendo dejado un camino de guiño a la deportividad que acabó cuajando en el P1800 de 1961.

Fotografías: Volvo / General Motors

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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