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Fangio, Monza y Alfetta: Una Historia De Amor

'Cuando el público ha dejado la tribuna, los motores se han apagado y todo se ha hecho silencio, vengo a mi cita secreta con el fantasma de mi viejo amor. Se llama Alfetta. Tenía el color rojo de Italia, 8 cilindros en linea, velocidad punta de 300 km/h...' Hablar de una mañana en el circuito de Monza como si fuera de una cita puede parecer exagerado; pero no es así si la cita es entre Juan Manuel Fangio y su viejo Alfetta del '51...

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Hace unas pocas semanas se ha confirmado: Alfa Romeo regresa a la Fórmula 1. Y ojo, no es una noticia cualquiera. La marca del trébol ganó en 1950 la primera carrera de esta modalidad, con un pletórico Nino Farina consciente de hacer historia en Silverstone. Durante 1950 y 1951 era como si la Fórmula 1 fuera un paseo para estos bólidos rojos. Los tremendos Alfetta por delante y algunos otros detrás, luchando entre ellos por las migajas.

De hecho, fue al volante de uno de estos Alfetta cuando en 1951 se consagraba otra leyenda del automovilismo: Juan Manuel Fangio. El argentino ganaba el Campeonato de Pilotos de aquel año, una de sus muchas victorias. Sin embargo, siempre hay una primera. Como aquella chica increíble que te enseñó tantas cosas aquel verano… Algo así era para Fangio su Alfetta del ’51. Por eso, siempre que pasaba cerca de Milán, intentaba no faltar a esa “cita secreta con el fantasma de mi viejo amor”.

TRAS LAS HUELLAS DEL PRIMER FÓRMULA UNO

A primera vista, este Alfetta es una de las cosas más bonitas que se pueden contemplar en el mundo del automóvil. Esa línea rápida a la par que rotunda… el hipnótico color rojo que identificaba a los bólidos procedentes de Italia… Pero cuando se enciende el motor empieza la auténtica sinfonía, la de un 8 cilindros en línea capaz de lanzarlo a una velocidad punta de unos 300 km/h. Un prodigio firmado por el ingeniero Colombo.

El Alfetta es una máquina sin concesiones, uno de los coches de competición más míticos, absolutamente radical en su conducción. Y es que… imagina lo que debe de ser tomar las curvas sin ir casi sujeto al coche, aferrándote a él a través de un enorme volante que más te vale controlar a la perfección porque los frenos de tambor sirven más para reducir velocidad que para frenar en sí… Todo un reto físico.

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Volante y panel del Alfetta a toda velocidad por las curvas de Monza.

LO VIEJO Y LO NUEVO

El Alfetta del 1951 con el que Fangio se coronó -y que vemos en el vídeo que hoy te hemos propuesto desde La Escudería- se conserva aún en las naves que Alfa Romeo tiene en el complejo de pruebas de Balocco. La marca atesora buena parte de los inicios de esta competición. Y eso… crea responsabilidad.

Una responsabilidad que sirve como inspiración para marcar nuevos rumbos que, no por nuevos, dejan de lado la identidad y la historia de Alfa Romeo. Y eso… creemos que es todo un acierto. Porque construir lo nuevo sin preservar la memoria es como levantar un edificio sin cimientos. Por eso, rescatar historias como esta “cita secreta con el fantasma de mi viejo amor” es necesario cuando los ‘Alfetta’ de este nuevo siglo están a punto de tomar la salida. Buona fortuna Alfa!

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