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Unicornio: Alfa Romeo 164 Q4

Si no recordamos mal, del Alfa 164 Q4 se hicieron menos de 200 unidades. Nos acabamos de encontrar con esta unidad recién subastada sin éxito que nos permitrá contaros un poco más y hacer las delicias de los Alfisti...

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TEXTO Y FOTOS ALFA ROMEO 164 Q4: BRING A TRAILER

Recuerdo el último coche de mi difunto abuelo. Era un Alfa Romeo 164 2.0 Twin Spark. Venía a reemplazar al Alfa 90 que le había precedido. El abuelo siempre fue un alfisti, o al menos yo no le recuerdo coches de otra marca. Durante los años 80 y 90 esto fue una verdadero testimonio de su amor por la casa del Biscione, la cual estaba en sus horas más bajas.

Después del turbodiésel, el 2 litros era el modelo de entrada de la gama Alfa Romeo 164. Y la verdad es que, electrónica aparte, y teniendo en cuenta que yo tenía tan sólo 9 o 10 años, siempre me pareció un automóvil bonito, bien construido y con carácter. Recuerdo a mi abuelo a velocidades prohibitivas hoy en día, con una máquina que iba asentadísima en la carretera.

alfa romeo 164 q4

Y nunca olvidaré la enorme cantidad de botones, luces e indicadores que tenía, rémora de los cockpit futuristas de la década de las hombreras. En definitiva, entre unas cosas y otras, aquello parecía un coche de gama alta, olía a lo que hoy se llamaría premium a kilómetros, que era además lo que se esperaba.

Alfa Romeo 164: Plataforma compartida

Y sin embargo, el Alfa Romeo tipo 164 había nacido 15 años antes como plataforma compartida con los Fiat Croma, Lancia Thema y Saab 9000 de la época. La idea era aunar fuerzas para plantar cara a los alemanes. Por aquel entonces, Alfa Romeo todavía era una marca independiente.

alfa romeo deportivo

La nueva berlina, que también era heredera del Alfa 6, se vistió de Pininfarina. Quizá es la única de sus cuatro hermanas que merece ser recordada por su diseño, al igual que sus antecesoras. Respecto a la tracción, optó por la delantera, lo que sin dada fue considerado como un sacrilegio.

En cuanto a las motorizaciones, quitando el anodino turbodiesel, se recurrió a mecánicas atmosféricas de 2 litros y doble encendido, que en sus versiones más prestacionales echaban mano del turbo. Por supuesto, el propulsor V6 Busso de 3 litros fue el rey, primero en su versión de 12 válvulas y después en la de 24. Esta última era la cima de la cadena alimenticia y, con sus 230CV, fue empotrada en las versiones deportivas QV y Q4.

Recordemos que Alfa era una marca a la deriva entonces. Y, sin embargo, había sacado fuerzas de flqueza para hacer cosas tan interesantes como el Alfa Romeo SZ o los Alfa Romeo 164 de altos vuelos. Intentaba desesperadamente sacudirse el desprestigio que supusieron los coches que produjo en la década anterior.

En mi opinión, el Alfa Romeo 164 Q4 no tiene mucho sentido. Que yo sepa (y dada la hora que es y el tute que llevo puede que me equivoque) el modelo no tuvo una aplicación deportiva más allá del 164 Procar que, en realidad, tampoco la tuvo. Diremos de pasada que esta última bestia con V10 central de F1, más de 600 CV y menos de 800 kilos de peso estaba pensada más como maniobra promocional que como otra cosa. Igual que posiblemente las versiones top de calle del modelo y que el SZ.

164 Procar (Foto: Richard)

Tracción total avanzada

Aparte de las particularidades estéticas que diferenciaban al Alfa Romeo 164 Q4, y del flamante motor Busso actualizado que lo animaba, el Q4 se caracterizaba por su tracción a las 4 ruedas Viscomatic. Una transmisión avanzada para la época que repartía par al eje trasero según conviniera gracias a la unidad de gestión Motronic. Eso, su suspensión ajustable y su caja de seis velocidades daban a esta berlina una adherencia y un brío encomiables.

Como decía, se hicieron menos de 200. Y, por lo que parece, en mercados civilizados como Bring a Trailer, no están dispuestos a cambiar de manos por menos de 15.000 euros. Para entender el enorme diferencial de precio con respecto a un V6 normal, hay que tener en cuenta no sólo su rareza: Es la última berlina, escasa y en su versión más potente, de una Alfa Romeo independiente. Y sabemos de una que hay a la venta en Alicante, pero esa historia ya os la contaremos otro día… 😉

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