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Chevy Vega, el automóvil que viajó en vertical

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Posiblemente estemos ante el único vehículo de la historia del automóvil diseñado para ser transportado de una manera tan atípica como ingeniosa. La necesidad de reducir costes en el traslado y de hacerlo a gran escala a una distancia extremadamente larga obligó a General Motors a idear un vehículo pensado para ser transportado… ¡en vertical!

A finales de los 60 General Motors, bajo la influencia de su vicepresidente John DeLorean, desarrolló un vehículo relativamente pequeño en dimensiones, muy versátil y pensado para todo uso. Como resultado, en 1970 fue lanzado el Chevrolet Vega, un automóvil cuyo éxito de ventas debía residir en su precio. Pero el gigante estodounidense se tropezó con un gran escollo no previsto: su traslado a gran distancia.

El Vega se fabricaba en la planta de Lordstown (Ohio), y su distribución en áreas cercanas como Youngstown o Pittsburg no entrañaba inconvenientes. Sin embargo, trasladar los coches hasta los concesionarios de la costa del Pacífico eran palabras mayores. Para que tomemos una referencia, la distancia que separa Lordstown de Los Angeles es de aproximadamente 2.400 millas (casi 3.900 kilómetros), y aquí estribaba el sobrecoste del vehículo, algo que sin duda podría impedir su oferta a precio popular y, con ello, su más que posible éxito de ventas.

Y es que el precio de venta al público de un Vega en 1970 era de unos 2.000 dólares. Cargar un vagón de tren con 15 coches costaba 4.800. Gracias al reducido tamaño del modelo se podía pasar a transportar 18 pero, aún así, el sobrecoste de 300 dólares por unidad era inasumible para un automóvil de su precio. Por lo tanto, solo si Chevrolet incrementaba el número de vehículos transportados en cada viaje podría embridar el impacto de la partida de transporte.

Manos a la obra

General Motors y Southern Pacific Railroad enfrentaron de inmediato el problema e idearon conjuntamente una ingeniosa, innovadora (y cara) solución. En lugar de trasladar los Vega de la habitual manera, es decir, en horizontal, serían transportados verticalmente en unos vagones con un diseño específico para este cometido, los Vert-A-Pac.

De esta forma, en los 27 metros de longitud de cada uno de los nuevos vagones se podían trasladar 30 vehículos en lugar de 18. Esto obligó a GM a modificar los diseños originales para desarrollar el primer automóvil (y único hasta la fecha) concebido para ser transportado, literalmente, colgado en vertical, con el morro hacia abajo y, para rizar el rizo, con todos los líquidos y fluidos en su interior de manera que estuviera totalmente operativo nada más ser descargado al llegar a su destino.

chevrolet vega transportation
General Motors presenta a la prensa el nuevo sistema (Foto: GMC)

Para evitar que hubiera una fuga accidental sobre el vagón y, posteriormente, sobre la vía, los ingenieros diseñaron un deflector especial para prevenir que el aceite pasara al cilindro número uno. Las baterías tenían tapones de llenado sellados, situados en el extremo trasero de su parte alta de manera que se evitara un derrame de ácido. La zona interior del carburador montaba un tubo especial que drenaba la gasolina a una especie de botella de expansión de vapor (gases). Por último, el bote del líquido del limpiaparabrisas estaba situado en un ángulo de 45 grados para evitar su vaciado accidental, tanto en horizontal como en vertical.

Como hemos dicho, el Vega viajaba colgado con el morro hacia abajo, sujeto por su parte inferior a cuatro zócalos de acero fundido amortiguados. A su vez, unas cuñas de plástico situadas junto al motor y a la transmisión protegían estos elementos estructurales y los ejes de ruedas. Los cuatro zócalos y las cuñas se retiraban al llegar a su destino, y estas últimas no eran reutilizables. Para minimizar cualquier riesgo, los vagones cargados pasaron unos test de accidente a baja velocidad, con el fin de asegurarse de que la preciada mercancía no iba a sufrir ningún daño durante el tránsito, ni por vibración ni en caso de colisión.

Carga y descarga

La carga de los coches en sus vagones era sencilla. Se situaban 15 vehículos en una de las caras del vagón, cada uno de ellos en el lugar preciso de su correspondiente portón y, una vez anclados y asegurados, un toro mecánico los subía de tres en tres hasta dejarlos en posición vertical. Cuando la operación de carga de una cara del vagón se completaba, se repetía la operación en la otra cara. Una vez finalizada la misma, el vagón contenía en su interior 30 Vegas «estacionados» en vertical, mirando hacia abajo y con sus techos enfrentados a escasos centímetros unos de otros. Y así comenzaba el viaje de ferrocarriles con al menos 300 vehículos repartidos en 10 vagones.

Tras su lanzamiento, y tras un inicial éxito de ventas, los Vega alcanzaron pronto una mala reputación por ser poco fiables, tener problemas de óxido en las carrocerías, de seguridad y un motor de escasa durabilidad. Con los años, Chevrolet fue eliminando estos defectos incluyendo nuevos motores (hasta llegar incluso al Cosworth) y tratamientos más específicos de carrocería pero, finalmente, el modelo dejó de producirse en 1977.

Cuando se transportaron los últimos ejemplares fabricados, los vagones Vert-A-Pac fueron retirados. Se trataba de productos demasiado especializados como para ser reutilizados en el transporte de otras mercancías. Posteriormente fueron desguazados, aunque la base de cada vagón (plataforma y ejes) se recuperó para otros usos. Desde 1977 nunca se ha vuelto a realizar un transporte vertical de vehículos por tierra, mar, o aire.

 

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