ClassicMadrid Medio

Nuestro Ebro

El ejemplar recién restaurado que hemos tenido ocasión de fotografiar y conducir está fabricado en 1961. Por desgracia, la burocracia obligó años después a sustituir sus placas de matrícula originales por otras nuevas con las letras VE y distinta numeración.

Posee el motor de 44 CV, que se comenzó a instalar en 1959. Su contraste de origen entre el azul de la carrocería y el naranja de las ruedas lo hace bien visible en el campo, además de distinguirlo de los competidores de la época.

La mayoría de sus componentes era de fabricación nacional, lograda después de que una empresa española obtuviese la licencia de su productor británico o norteamericano.

Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
La bomba de inyección, de patente Simms, era fabricada en España bajo licencia

Pero como siempre, hay excepciones a la norma. Y eso sucede con buena parte del sistema eléctrico, suministrado por la firma inglesa Lucas.

Para subir al asiento metálico, el acceso más fácil es desde el lado izquierdo, salvando el pedal de embrague, mientras con una mano se agarra uno al volante.

Ya instalado

Una vez tomada la posición sobre el asiento, hace falta un rato para ir viendo todos los mandos que me rodean. Para empezar, el volante negro de pasta, a cuya derecha está el acelerador de mano.

Más allá se vislumbra esa especie de hongo negro, que es la entrada de aire al motor a través de su correspondiente filtro.

Y en primer plano, los relojes del termómetro de agua y del manómetro del aceite que forman la escueta instrumentación.

Entre las piernas va la palanca de cambios, cuyo diagrama está grabado sobre el piso de fundición. Y debajo del depósito de gasoil, una pared metálica acoge la llave de contacto, el conmutador del faro de labor, la reductora y el tirador de pare.

Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
Bajo el depósito integrado de gasoil, la llave de contacto, el conmutador
del faro de labor, la palanca reductora y el tirador de pare

Junto al pedal del embrague, al lado izquierdo va situada la palanquita negra de arranque del motor, casi pegada a otra palanca plana que activa la toma de fuerza del cardán trasero.

Pasando al lado derecho, delante del acelerador de pie se encuentra está el doble pedal de freno. Según se desee, las dos ruedas traseras frenan a la vez, o de forma independiente la de cada lado con el simple giro de una placa que une ambos pedales.

Más adelante figura la polea para correas, que puede funcionar a dos velocidades diferentes. Durante la cosecha del trigo, la cebada o la avena, solía utilizarse para mover la trilladora. Y bajo el asiento, la palanca que controla la barra de arrastre.

Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
1- La polea de dos velocidades, pensada para transmitir fuerza a través de correas
2- Debajo de la palanca central del cambio, el diagrama indeleble de las marchas

Arrancando…

Giro la llave de contacto hasta la primera posición, con lo que al instante se enciende la luz roja del cuadro. Y sólo con accionar la palanca izquierda, el motor de arranque suena un par de segundos y comienza a ronrronear el veterano motor diesel.

Engrano la primera marcha y al ir soltando el embrague el Ebro empieza a moverse a paso muy lento. De hecho, en primera y a su régimen de potencia máxima, este tractor rueda a la tranquila velocidad de 3,34 km/h. Eso sí, con gran fuerza de arrastre.

La posición elevada, más la ausencia de la típica cabina que se le ponía para protegerse del frío y de la lluvia, hace que el entorno quede bajo completo control visual. En cualquier caso, prefiero seguir familiarizándome con sus mandos.

Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
Pensadas para accionarse con la mano izquierda, la palanquita negra
de arranque y la palanca plana que activa la toma de fuerza trasera

Con una longitud de 3,30 metros, pronto se adapta uno a este monoplaza de ruedas altas y gruesas. Para empezar, hay que acostumbrarse a una dirección durísima en parado.

Dado que la caja de cambios no está sincronizada, en las marchas cortas es preciso detenerse, engranar otra relación y partir de nuevo. Es tal la fuerza del motor que hasta en cuarta se puede iniciar la marcha sin mayor dificultad.

Por el contrario, en séptima y octava tiene sentido realizar la maniobra de doble embrague. Y a velocidades por encima de 10 km/h se nota que la dirección va volviéndose imprecisa, lo que que obliga a manejar el volante con atención continuada.

Tractor Ebro Diesel 44 de 1961
En primera, este tractor Ebro posee una notable capacidad de arrastre,
pero sólo puede alcanzar una velocidad máxima de 3,34 km/h

 

Continúa en la Página 3…

Catawiki 750

4 Comentarios

  1. Ene 12, 2015 en 1:02 — Responder

    Aficionados a estos tractores haberlos haylos, otro tema es que tengan la relevancia que estas viejas máquinas se merecen. Pero poco a poco y sumando esfuerzos se van rescatando del olvido. Muy buen artículo, enhorabuena. Espero sigas haciendo otros similares de otras viejas glorias como los tractores Barreiros o Motransa.

    • Ignacio Sáenz de Cámara
      Ene 12, 2015 en 7:38 — Responder

      Muchas gracias por el comentario. Claro que hay aficionados a los tractores y ello es motivo de alegría, pero una vez más da pena lo atrasados que vamos en comparación con otros países cercanos.

  2. Joan Marca
    Mar 21, 2016 en 20:33 — Responder

    !!!! ENHORABUENA !!!! Compartimos afición. Estupendo y completísimo reportaje. Hablo con propiedad, porque conozco el tractor, en alguna ocasión trabajé con el. En algunas zonas de España, y debido a su gran difusión, ( tenia buen precio, i grandes prestaciones), se les definió como, «la Peste Azul».
    Soy jubilado, y estoy en el «Centro de Estudios» de nuestro pueblo, La Canonja (Tarragona). ¿Nos autorizas a que los socios nos imprimamos este bonito estudio?.
    Si alguna vez vienes por Tarragona estaria encantado de charlar un rato contigo.
    Un afectuoso saludo JOAN MARCA

    • Ignacio
      Mar 22, 2016 en 16:16 — Responder

      Buenas tardes, Joan

      Dentro de una semana iré a Salomó y a Torredembarra para hacer el reportaje de un coche algo antiguo, pero voy con el tiempo justo. En junio regresaré a Tarragona y entonces puede ser el momento de acercarme a La Canonja.

      Saludos cordiales
      Ignacio Sáenz de Cámara

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