Los tesoros de los Amigos de la EMT

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Este mes os muestro la colección de la Asociación de Amigos de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid y del Autobús. Aunque no está abierta al público en general, sí que se puede concertar una visita a través de vuestro club de vehículos antiguos, con el objetivo de experimentar una jornada de convivencia e intercambio de impresiones con los aficionados a estos pesos pesados de los clásicos.

La sede de la Asociación se encuentra en el Centro de Operaciones de Fuencarral, sita en la calle Mauricio Legendre de Madrid. Su local, cedido por la Empresa Municipal de Transportes -EMT-, se ha rehabilitado por dentro como si de un autobús histórico se tratase.

Está decorado con maquetas, paradas antiguas, canceladoras de billetes de distintas épocas, tickets de todas las etapas de la empresa y, sobre todo, fotos de autobuses, tranvías y vagones de metro en las que se plasma la evolución y desarrollo del transporte público madrileño.

Hay gente de todas las edades y condiciones sociales, entre ellos trabajadores de la empresa dispuestos a dar una calurosa bienvenida y a mantener una agradable conversación sobre las máquinas y sus experiencias trabajando con ellas.

Parada de autobús especial durante el Mundial de Fútbol 1982
Parada de autobús especial durante el Mundial de Fútbol 1982

Una vez visto el material gráfico, comienza la parte más emocionante de la visita: contemplar los vehículos históricos e, incluso, subir y dar un paseo por el recinto en ellos. Nos espera a la puerta del local un microbús Sava Pegaso de mediados de los años 70. Me acordaba de haber visto de pequeño uno de estos circulando por la Gran Vía; de hecho, recorrían el trayecto Callao–Barrio del Pilar.

Aparte de por su reducido tamaño, también llamaban la atención por su característico color amarillo en una época en la que los autobuses «normales» eran azules y blancos, aunque ya comenzaban a circular algunos Pegaso 6050 rojos; y por ser un pequeño “de lujo”, con aire acondicionado -impensable hasta los años 80- y mullidos asientos tapizados. Además, el precio del billete era algo más caro que el de los autobuses corrientes. Este modelo se retiró del servicio a principio de los años 80.

La unidad recuperada por la Asociación se hallaba en Galicia, donde había pasado a ser un vehículo de autoescuela y estaba en un estado lamentable. Una minuciosa restauración le ha devuelto el esplendor de antaño. Como curiosidad, se consiguió contactar con el mismo tapicero que vistió esa serie en origen, y que aún conservaba un lote de la tela original. Por aquellos años 70, trabajar para la flota de la EMT supuso uno de sus primeros encargos importantes. Ahora, coincidiendo con su jubilación, ha vuelto a ocuparse de uno de los autobuses de sus comienzos.

El Microbús de los años 70: un servicio de lujo y caro, de Callao al Barrio del Pilar
El Microbús de los años 70: un servicio de lujo y caro, de Callao al Barrio del Pilar

El microbús nos lleva hasta una antigua nave donde se guardan los principales vehículos de la colección. Se desliza la puerta… Entre la penumbra del interior y los rayos de sol que entran por los tragaluces del techo, se percibe una atmósfera especial, mágica. Imponente, y casi con la majestuosidad de un dinosaurio, un autobús de dos pisos destaca sobre los demás: Es un Guy Aralac de los años 40.

Hasta el inicio de los años 60, estuvieron circulando este tipo de autobuses por Madrid. Hoy resulta chocante su publicidad de una bebida alcohólica -ya que la ley actual prohíbe los anuncios de alcohol y tabaco-, y curiosos algunos detalles como los carteles de “asiento reservado para caballeros mutilados”. Por desgracia, demasiadas personas sufrían todavía secuelas de la Guerra Civil. Tienen su encanto los asientos de madera y su bajo techo, que te obliga a andar agachado.

Llama la atención la estrecha cabina del conductor presidida por un enorme volante en posición prácticamente horizontal -aún no había dirección asistida-, separada de la zona de pasajeros; porque recordad que, antes, los autobuses llevaban un cobrador. La principal dificultad de este vehículo es su mantenimiento y puesta a punto, pues apenas hay recambios y por ello algunas piezas del motor tuvieron que ser sustituidas por otras no originales que influyen en el comportamiento.

Publicidad, en el Guy Aralac
Publicidad, en el Guy Aralac

Una restauración un tanto difícil

Por otro lado, recientemente se ha terminado la restauración de un Leyland que se encontró en Barcelona en manos de un coleccionista. Poco quedaba de su estado original, pero la carrocería estaba completa. El trabajo ha sido un tanto arduo y casi se podría escribir un libro con la historia: en su traslado a Madrid a lomos de un camión góndola, cerca de Zaragoza se calculó mal la altura del vehículo al pasar bajo un puente y… ¡el piso de arriba quedó destrozado!

Afortunadamente, la empresa de transportes asumió los gastos de la reparación en una industria carrocera de Fuenlabrada -también en Madrid-, donde se ha realizado casi la totalidad de la restauración.

Cuando se iba a entregar el autobús ya terminado a la Asociación, llegando a la sede de ésta ¡otro incidente con un puente hizo que se tuviese que empezar de nuevo! En la actualidad por fin está en casa, y es posiblemente la joya de la colección, que podrá admirarse en breve en lo que será el nuevo Museo de la EMT.

Leyland en su fase de restauración en Fuenlabrada
El Leyland en su fase de restauración en Fuenlabrada

Damos un salto en el tiempo y nos situamos en 1980, frente a un Pegaso 6038 que prestó servicio entre 1985 y 1998. Este modelo de autobús se introdujo en la flota de la EMT en 1980, con la intención de sustituir a los Pegaso 6050.

En total hubo 884 ejemplares como este en la empresa -los últimos con cambio automático-, llegando a constituir una flota casi totalmente unificada. A partir de 1993, con la puesta en servicio de los primeros autobuses de piso bajo de la serie 7000, los MAN NL202, comenzó la retirada de los 6038.

Tras su baja comercial, dos fueron los que la EMT preservó como patrimonio histórico del transporte, los números 708 y 1007, este último elegido por haber sido prototipo en un intento de instalar aire acondicionado en este tipo de vehículo, único de la serie que lo llevaba. Cuando acabó la vida de servicio, paso a ser coche de prácticas para el examen de ingreso a EMT Madrid. Después, fue preservado y volvió a numerarse con su calca original. Ha sido el primero de los autobuses preservados por la Asociación y por la EMT.

De los años 70 a los 90
Pegaso 6038, 5317 y 6035. De los años 70 a los 90

Además, dentro de la nave, vemos modelos más modernos, como el ya mencionado primer DAF de Piso Bajo -¡¿Pero ya han pasado más de 20 años desde que se pusieron en circulación?!-, o rarezas como dos prototipos recientes de autobuses de hidrógeno, capaces de transformar este gas en electricidad mediante el sistema de “pila de combustible” y así funcionar con motor eléctrico, que se convirtieron en vehículos inviables por lo costoso de la distribución de dicho combustible. Hoy día es imposible hacerlos circular, son totalmente inservibles, ¡aunque están flamantes!

Siempre ha sido importante en la EMT la investigación en el desarrollo y empleo de energías alternativas en sus vehículos. Aunque el intento de utilizar hidrógeno ha resultado finalmente fallido, la flota cuenta desde hace más de 10 años con autobuses eléctricos, ha habido varios prototipos funcionando con biodiesel, y desde hace casi 20 años funcionan con éxito coches de gas natural.

También podemos ver en la nave un Iveco de los primeros. Estos autobuses retomaron los colores azul y blanco en la década de los 90, pues el rojo había sido el dominante desde mediados de los años 70 y hasta fechas recientes.

Segundo prototipo de hidrógeno
Segundo prototipo de hidrógeno

Entre los modelos más actuales destaca, por su tamaño, un MAN NL313 F –Hispano Habit de 15 metros y tres ejes. Esta corta serie contaba con tan sólo 6 unidades que prestaron servicio en la línea del Aeropuerto desde febrero de 2001 hasta enero de 2011. Gracias a sus grandes dimensiones y a su mayor capacidad de pasajeros, ofrecían una mayor comodidad, aumentada por sus asientos acolchados y una zona especial para situar maletas. Exteriormente, su color azul los diferenciaba del resto de autobuses del servicio regular de líneas.

La oruga

Nos subimos al Pegaso 6038, que nos traslada hasta otro punto del recinto de la EMT donde nos espera una nueva joya: el Pegaso 6035 A articulado, popularmente conocido como Oruga. En realidad, se trata de un autobús urbano barcelonés procedente de un intercambio entre la UAB de Barcelona y la EMT de Madrid. De ahí su matrícula, aunque para exposiciones luzca la placa “EMT-0001” de la foto. Ha sido recuperado y restaurado tal como eran las unidades de 6035 Oruga de Madrid ya que, por desgracia, todas estas acabaron destruidas en desguaces.

Circularon por la capital entre 1967 y 1983, principalmente por las líneas de mayor demanda como la 27, la 30, la 51, 61, 70 y otras. Precisamente eso le valió el apelativo popular de «escoba», por ir barriendo las largas colas de gente que se acumulaban en las paradas.

Junto a él, también nos espera un Pegaso 5317: un curioso modelo de los 80 de una serie especial bastante más lujosa que el resto de autobuses de aquella época. Para empezar es tricolor: amarillo, blanco y verde. Su interior es casi más propio de un autocar que de un autobús, con los asientos tapizados en verde, y es de los primeros en llevar aire acondicionado de serie. Con él vivimos la curiosa experiencia de pasar por un túnel de lavado especial para autobuses, ¡que no se hace todos los días!

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Pegaso Oruga y 5317: Los años tampoco pasan en balde para los interiores

El ultimo vehículo que se ha incorporado a los que ya están preservados es el Pegaso 6035. Esta unidad estuvo prestando servicio en Valladolid desde el año 1972 y, de este modelo, la EMT contó con 415 unidades que fueron entrando en circulación desde 1971 hasta 1974. Estos coches llegaron con 3 puertas y durante su vida útil se reformaron en los Talleres de Fuencarral con el objetivo de cancelar la puerta trasera, pintándoles una franja roja y transformándolos en Agente Único. Fueron solo 7 los ejemplares que vinieron de fábrica con dos puertas.

Después de habernos dado unas cuantas vueltas en los antiguos autobuses, viajando al pasado, regresamos al local de la Asociación para despedirnos. Resulta un poco extraño darse cuenta de que esos antiguos vehículos hace poco nos llevaban al instituto, después a la universidad y al trabajo, y a los cines de la Gran Vía los fines de semana… ¡¿Cómo es posible que el Pegaso rojo tenga ya 28 años?! Forman parte de nuestra vida cotidiana, de nuestras historias personales y del paisaje urbano de mi querido Madrid.

Nota: Este artículo recoge la experiencia de mi visita hace justo un año a través de la Asociación de Amigos del Ford Capri, invitado por mi buen amigo y también colaborador de La Escudería Alberto Ferreras, de la que forman parte importante las conversaciones mantenidas con quien en ese día fue nuestro guía: Guillermo Deike. Por cierto, él me ha confirmado la buena noticia de que dentro de muy poco el Museo de la EMT será una realidad, esta vez abierto al público. ¡Gracias a los dos!

Para concertar visitas, el navegante puede contactar con la Asociación a través de la página web www.aemtbus.org

 

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