Liberty 750×184

¿Conoces el Skoda 1100 OHC?

Dotado de un inteligente diseño en el peso y la aerodinámica, el 1100 OHC cumple 60 años. Un deportivo del que muchos tardarían en adivinar su marca. En fin, no te esperas que sea un... Skoda. Sin embargo, en la historia de una empresa fundada por un librero aficionado al ciclismo hay muchas sorpresas. Sorpresas como este magnífico alarde de ingeniería que, sin embargo, no pudo demostrar todo su potencial debido a los muros impuestos por la política.



Al primer vistazo ya llama la atención. Por sus líneas y ese rabioso color rojo parece un pequeño etceterini de los años 50, quizá algo más anguloso. Sin embargo, detalles como los faros te dan pistas de que estás ante otra cosa, hasta que adivinas que es… ¡un Skoda! Concretamente el 1100 OHC, uno de sus mejores modelos de competición. No en vano, la marca checa es una caja de sorpresas desde el momento de su fundación.

Una fundación que se remonta a 1895, cuando un joven librero del Imperio Austrohúngaro no consiguió las piezas necesarias para reparar su bicicleta. Ni corto ni perezoso decidió abrir su propia fábrica. Imagina que te pasa algo parecido con el tostador, y acabas siendo la competencia de Moulinex… Así, a dos ruedas y a pedales, empezaba la historia de una empresa que aunque asociemos a coches prácticos ha fabricado Hispano-Suizas bajo licencia y maravillas para cortar el viento en los circuitos como ésta…

MUCHO MÁS QUE EL REFLEJO DE OTROS

Leyendo sobre este Skoda, te das cuenta de que algunos lo han considerado como un bólido de segunda. Aunque es cierto que guarda ciertas similitudes respecto a las barquettas italianas de la época, el 1100 OHC es mucho más que una imitación. Lo cierto es que es una joya de la ingeniería, especialmente en lo que respecta a su peso: A pesar de medir casi 4 metros de largo, la bascula se queda en unos 550 kilos. ¿Cómo lo consiguieron?

La carrocería se fabricó en plástico reforzado con fibra de vidrio, montada sobre un chasis de tubos enrejados con poco espesor. Además, el reparto de pesos es casi perfecto: calculando con un conductor de unos 75 kilos la distribución del peso es de un 49’7% en el eje delantero y un 50’3% en el trasero. Si a eso le sumamos la aerodinámica ‘en cuña’ que levanta del suelo menos de un metro… tenemos una auténtica bala.

Una bala que realmente no necesita de un gran motor para ser propulsada hasta los 200 km/h. Por ello, bastó con una mecánica delantera de cuatro cilindros, 1089 cc y tan sólo 92 CV. Ah! Y que no se nos olvide: La caja de cambios de 5 velocidades va montada sobre el eje trasero, en ‘transaxle’. ¡Genial!

ESTRELLADO CONTRA EL TELÓN DE ACERO

La primera vez que el Skoda 1100 OHC pisó una pista de carreras fue para ganar. Concretamente en el circuito de Mladá Boleslav, donde en 1958 el piloto Miroslav Fousek se alzó con la victoria pensando -quien sabe- en repetir la hazaña en carreras de mayor fama. Sin embargo, el 1100 OHC se estrelló contra la política del Telón de Acero. La tensión de la Guerra Fría imposibilitó que Skoda pudiera competir más allá del territorio de los países socialistas. Una pena, porque nos encantaría ver qué habría pasado al encontrarse este peso pluma con otros rivales de mayor calibre…

En 1959 se produjeron dos unidades con techo cerrado y carrocería de aluminio que, aunque más pesadas, daban tan sólo 618 kilos. Ambas sufrieron graves accidentes. Afortundamente, del 1100 OHC abierto sí se conservan al menos dos unidades: una en el museo de la marca en República Checa y otra adquirida por el importador británico SkodaUK.

Como ves, va a estar complicado hacerte con una de estos Skodas 1100 OHC. Sin embargo… aquí te dejamos un vídeo por si quieres construirlo en sencillas piezas de Lego.

Catawiki 750

Sin Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post anterior:

Preguerras al Poder: Alfa 6C 1750 Torpedo

Post siguiente:

Este Viernes Arranca Retromóvil, ¿Qué veremos?