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Siata Formichetta, entre el SEAT 600 y la Citroën AZU

En el paso de los motocarros a las furgonetas la Citroën AZU logró una clara hegemonía en el mercado español. No obstante, también existieron otras opciones como la Siata Formichetta. Uno de los modelos derivados del SEAT 600 que, hoy en día, es todo un objeto de deseo para los coleccionistas debido a su escasez

Usados bajo todo tipo de condiciones, los vehículos industriales suelen tener una vida útil bastante dura. Además, aún pasado el tiempo no son muchos los aficionados con interés por ellos. De esta manera, un aplastante porcentaje de los mismos acaban siendo presa fácil del desguace y el olvido. Por ello, e incluso habiéndose fabricado en tandas de miles, multitud de estos modelos resultan hoy en día prácticamente inencontrables. Algo bien ejemplificado por los motocarros. Robustos, prácticos y accesibles, gracias a ellos multitud de familias pudieron acceder no sólo al sustento de sus negocios, sino también a ciertas cuotas de ocio y movilidad.

Para comprobarlo sólo hay que echar una breve ojeada a algunos archivos fotográficos; repletos de instantáneas donde éstos son exhibidos con verdadero orgullo. Y no era para menos. Al fin y al cabo, en los años de la autarquía tener uno de estos vehículos significaba un avance sustancial. Ni más ni menos que trascender a la tracción animal para entrar así en la promesa del desarrollo. Una promesa que, a finales de los años cincuenta, comenzó a ser realidad gracias a la transformación de España bajo su paulatina conexión con la economía occidental. Llegados a este punto, el crecimiento de las ciudades y el aumento del tercer sector fueron creando las bases necesarias para la explosión del consumo de masas.

Así las cosas, cuando en 1957 apareció el SEAT 600 no sólo llegaba un nuevo automóvil. Sino también un verdadero símbolo de los tiempos. Poniendo el ir techado sobre cuatro ruedas al alcance de familias que, hasta entonces, únicamente podían permitirse adquirir una motocicleta. Además, esto no sólo afectó al mundo de los transportes familiares sino también al de los industriales. De esta forma, a finales de los años cincuenta fueron cada vez más los autónomos y pequeños empresarios con posibilidad de acceder a las furgonetas. Una mejora sustancial que, en cuestión de muy poco tiempo, condenó al desguace a miles de motocarros Clúa, ISO, Moto Vespa o Cremsa.

Puestos en esta tesitura, cabe preguntarse cuál fue el modelo responsable de ofrecer nuevos horizontes a las empresas. Algo que puede suscitar debate aunque, yendo a los números, todo apunta a la Citroën AZU. No en vano, su producción desde 1958 hasta 1970 superó las 100.000 unidades. Es más, fue el primer vehículo fabricado en la planta de Citroën en Vigo; antes incluso de la inauguración definitiva de sus cadenas de montaje en Balaídos. Es decir, resultaba tan claro el futuro predominio de esta furgoneta en el ámbito industrial como el del 600 entre los turismos de gama popular. No obstante, en 1961 Siata Española S.A lanzó una variante comercial del SEAT conocida como la Siata Formichetta.

SIATA FORMICHETTA, TAN ENCANTADORA COMO ESCASA

Fundada en 1926, Siata fue una empresa evidentemente relacionada con FIAT. De hecho, desde sus inicios se especializó en ofrecer piezas concebidas para aumentar el rendimiento de estos modelos. Además, tras la Segunda Guerra Mundial comenzó a producir sus propios deportivos gracias a la base mecánica ofrecida por la casa de los Agnelli. Así las cosas, Siata ofreció deportivos tan interesantes como los 208 S y CS. Equipados con el V8 diseñado por Dante Giacosa a comienzos de los cincuenta bajo la fallida idea de ser montado en una berlina.

No obstante, cuando a finales de los 50 se creó en Tarragona una suerte de filial española, ésta no podía aspirar a tan altos vuelos. Por ello, la aplastante mayoría de sus diseños tuvieron al SEAT 600 como base. De esta manera nacieron el tres volúmenes Ampurias, el descapotable Turisa o el atractivo Tarraco con cuatro plazas. Todos ellos versiones del popular 600. Pensadas con la intención de ocupar el pequeño nicho de mercado regido por la distinción. No obstante, en la España de los sesenta estos modelos a capricho apenas lograban una cuota de ventas reseñable. De hecho, mientras del Tarraco aparecieron algo menos de 600 unidades del Ampurias sólo lo harían 24.

Sobre la base del 600 Siata realizaba transformaciones realmente llamativas. Fotografía: Siata

Llegados a este punto, resultaba obvio cómo las diferencias del mercado español respecto al italiano requerían de modelos totalmente diferentes a los deportivos construidos por la central. Por ello, en 1961 se lanzó la Siata Formichetta con la visión de entrar al segmento dominado por la Citroën AZU. Para ello se usó como base al 600D propulsado por su bloque de cuatro cilindros en línea con 757 centímetros cúbicos y 32CV a 4.800 rpm. Una elección que, frente a la furgoneta derivada del 2CV, planteó el problema de ser un vehículo de carga con el motor en posición trasera. Llegados a este punto, en el diseño de la Siata Formichetta el principal problema fue el acceso a la mecánica.

Resuelto a través de una apertura propia en la trasera, ésta también es operable desde arriba al contar con una portezuela ya en el interior del habitáculo. No obstante, lo que sí resulta innegable es cómo todo esto condicionaba el acceso a la carga desde el portón trasero. Dificultad ante la cual surgieron las amplias puertas laterales, perfectas para el uso de la Siata Formichetta como vehículo dedicado al reparto urbano con breves paradas en la calzada. Además, ésta se ofrecía en dos versiones. La Standard -con sólo dos butacas- y la Combinada o Mixta -dotada de unos pequeños asientos escamoteables en la zona de carga-.

Bajo estos parámetros, la Siata Formichetta se presentaba como una alternativa perfecta para el día a día de repartidores y pequeñas empresas. Más aún gracias a sus 300 kilos de carga útil. Sin embargo, la Citroën AZU ya se había asentado plenamente en el novísimo segmento de las furgonetas con un espacio de carga, además, bastante más amplio. De esta manera la Siata sólo llegó a las aproximadamente 6.700 unidades en su producción hasta 1966. Cifras que, pasadas las décadas, hacen de ella una de las variantes más deseadas por los coleccionistas interesados en el SEAT 600.

P.D. La unidad utilizada para ilustrar nuestro texto es la perteneciente a la colección SEAT en Rodaje. Perfectamente restaurada tras su adquisición en 1997, esta Siata Formichetta fue recuperada del olvido y el deterioro para ser así uno de las escasos ejemplos aún existentes de este modelo.

Fotografías: SEAT en Rodaje

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Escrito por Miguel Sánchez

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