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Análisis estático

La apreciación objetiva de las líneas de un vehículo puede ser ardua, y en el caso del Sport es compleja por el hecho de su originalidad. Para empezar, hay que decir que su frontal en flecha pura es peligroso para los viandantes, razón por la cual no volvió a utilizarse en modelos posteriores de la marca española.

En la parte posterior, destaca un diseño muy atractivo en cola truncada que, por otra parte, es el culpable del maletero un tanto escaso de 225 dm3 -no obstante, como buen deportivo. Además, con la rueda de repuesto se reduce aún mas. Alfombrillas originales de fábrica en el poco usado maletero… Aunque se mantengan como nuevas, la rueda hace que no se te ocurra meter una americana.

La colocación de la rueda en el maletero cuando otros fabricantes la posicionaban debajo de éste era imposible, ya que en el Sport en dicho alojamiento está el deposito de gasolina. En el motor no hay sitio material tampoco -fue la medida que se adoptó, por ejemplo, en su congénere Seat 128- ya que ocupa todo el vano disponible; aparte, habría sido un feo gesto en un vehículo de pretensiones deportivas. En su época se criticó mucho que la rueda no viniera cubierta.

Pie de foto
Rueda de repuesto al descubierto, crítica asegurada

Como contrapartida diremos que existen unos prácticos refuerzos en ambos lados del maletero que sirven para guardar -sin que se muevan- la caja de herramientas SEAT, el aceite, las correas, el gato o los triángulos, entre otros.

Con su sello personal, que hacía que el Sport no se confundiera con ningún otro, su impactante frontal de poliuretano creador del mito del Bocanegra, la parte posterior en terminación truncada, y los colores llamativos con los que se comercializó, provocó el que, desde siempre, fuese un vehículo que hacía girar la cabeza hacia atrás cuándo se le veía.

Dada su baja tirada, se podría decir que la gama de colores era amplia, aunque sólo se comercializó en diez tonalidades y dos para la casa matriz:

GAMA DE COLORES DISPONIBLE PARA EL SEAT SPORT
DENOMINACIÓNREFERENCIAOBSERVACIONES
Blanco233Serie
Naranja193Serie
Rojo Vivo200Serie
Verde Galicia380Serie
Verde Kent378Serie
Aluminio620Opcional
Azul metalizado400Opcional
Champagne599Opcional
Marrón tabaco795Opcional
Naranja metalizado902Opcional en exportación
Amarillo arena238Parque Prensa Seat
Beige Sahara564Parque Prensa Seat
Pie de foto
El cuadro de relojes luce bastante bien, al igual que el volante

Interiores

En interiores lo que destaca, en primer lugar, es el cuadro de instrumentos, anguloso y atractivo, diseñado, como los guarnecidos de las puertas, por Aldo Sessano. No falta el cuentavueltas ni el manómetro de aceite, tan olvidado en la actualidad. Es bello, siendo uno de los más logrados
de su época.

En segundo lugar, hay que reparar en los asientos: parecen concebidos tan sólo en función de su aspecto externo, queriendo darles un aire pretendidamente futurista. Aunque se pensaron para individuos en la media de altura de su tiempo, hoy pueden resultar un tanto escasos.

Pie de foto
Uno de los puntos débiles del Sport: Asientos pequeños, cortos de banqueta y sin apenas sujeción lateral

Motor

En su versión original, el Seat 1200 Sport se motorizó con la mecánica de 1.197 cm3 del Seat 124, que era un modelo que tenía tracción trasera y, por lo tanto, un propulsor longitudinal. Al colocarlo en posición transversal, hubo errores manifiestos provocados sobre todo por no elegir un carburador adecuado; se encargó la adaptación de uno de los existentes a DDauto, dónde se aplicó un sistema provisto de palanquitas y reenvíos y apertura simultánea de los dos cuerpos que se desreglaba con facilidad.

Por otro lado, se escogió la caja de cambios del Seat 127 y, aunque se procedió a reforzarla, ésta se reveló sumamente frágil. En el Sport se solucionaron todos estos despropósitos gracias a la utilización del carburador Weber 32 DMTR-33, específico para funcionamiento transversal e idóneo para un vehículo de tracción delantera, y a la adopción de la caja de cambios del Seat 128.

La potencia del motor 1430 permite brillantes aceleraciones y un comportamiento brioso. Setenta y siete caballos en un coche aerodinámico de peso tan bajo y carácter deportivo, vivaz y sin ninguna asistencia electrónica para dominarlo, no son ninguna tontería. Quien tiene entre las manos su volante debe pensar bien lo que hace antes de pisar a fondo.

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Con el motor del 1430 llegaron también las soluciones para los problemas de carburación y para la fragilidad de la caja de cambios

Debemos decir que en 1977 el Bocanegra era el coche nacional más seguro desde el punto de vista de la seguridad activa y uno de los últimos deportivos realmente puros, sin las ayudas a la conducción que surgieron posteriormente. Por todo ello, el conductor se siente como un verdadero piloto a sus mandos.

A favor y en contra

En su lanzamiento fue criticado por las revistas especializadas porque no disponía de faros H4 de serie, por su rumorosidad mecánica, por su rueda de repuesto sin cubrir, por unos asientos muy bonitos pero que no sujetaban y que eran cortos de banqueta, por su escaso depósito de combustible, de 30 litros, que proporciona poca autonomía, y porque no disponía de cuentakilómetros parcial. Lo tildaban de demasiado caro, y si el precio hubiera sido más modesto, muchas de estas exigencias se hubieran pasado por alto.

Personalmente, he encontrado un defecto extra: su deposito de combustible está poco reforzado y un choque trasero podría reventarlo. Cuando lo compré lo primero que pensé es en quitarle esa bola de remolque trasera que no le pegaba nada, pero después la respeté porque, aparte de ser de la época, contribuye a la protección trasera del spoiler, casi inencontrable hoy en día, y, sobre todo, porque resguarda el tanque.

Pie de foto
No es original, pero la bola de remolque protege un depósito de gasolina insuficientemente reforzado

A su favor, los artículos sobre el Sport destacaban sus excepcionales prestaciones, su dirección precisa, su aceleración y velocidad punta, su comportamiento en carreteras reviradas, su rapidez en toda clase de recorridos, su consumo económico -para su tiempo-, su estudio estético y aerodinámico, su línea muy personal y original, sus frenos asistidos por servo con gran resistencia al fading, sus parachoques eficaces, y, sobre todo, su diseño deportivo, agresivo.

Como he dicho, para mí el precio excesivo se justifica al recordar que la carrocería se fabricaba de manera casi artesanal, y porque es un modelo exclusivo del que no se comercializaron ni veinte mil unidades. Me recuerda mucho al Alpine, que también era muy caro.

Pie de foto
Con sus virtudes y defectos, el Bocanegra tenía una personalidad muy definida

 

Continúa en la Página 3…

 

Catawiki 750

6 Comentarios

  1. Ene 29, 2014 en 23:45 — Responder

    Para hacer honor a que soy una fémina… tengo que reconocer que no tengo ni idea de coches. Me gustan por su aspecto o por sus líneas o por su color o por su dueño… Pues bien, tal y como le ocurrió al propietario de este coche, al ver las fotos y leer su historia, me ha dado un auténtico flechazo, es increíblemente bonito, y por las prestaciones que tiene según se describe en el artículo, debe ser toda una aventura conducirlo o montarse en él.
    Alucinante el artículo y todo un descubrimiento el vehículo. Me ha encantado la historia del propietario desde que era pequeño y conoció el coche por primera vez -¿seguirá conservando la miniatura con pegatinas de carreras?- hasta cómo pretendió vender el que le regaló su madre para comprar el de sus sueños, de precio inalcanzable en aquella época, como lo buscó, cómo lo encontró, cómo lo compró y el vínculo que se produjo con su antiguo propietario y la anécdota de la chica de la autoescuela que lo que buscaba era un clásico llamativo. Tengo que decir que auténtico flechazo, el coche me ha enamorado por sus líneas, por su color, por su aspecto y por su dueño!! Ahora ya he cambiado de coche favorito, BOCANEGRA, me gusta hasta el nombre!!

    • Javier Romagosa
      Feb 3, 2014 en 1:02 — Responder

      A mi lo que me gusta es tu comentario, sí señor. Has captado perfectamente la esencia del artículo y cada una de los pequeños matices de que su autor pretendía sembrarlo.

      Quién sabe, igual si que sabes algo de coches…

      Un saludo!!

  2. Jose Antonio Rodríguez
    Feb 12, 2014 en 16:01 — Responder

    Buenas tardes:

    Muchas gracias por tus amables palabras. La verdad es que he efectuado el
    artículo con amor y la pasión que le pongo a lo que hago.

    Y es que el coche ha sido un amor idílico desde hace tanto tiempo…

    Por otra parte pongo textual lo que me comenta el autor del único libro que existe sobre el Bocanegra sobre el coche y su anécdota sobre la prestigiosa revista Motor Clásico:

    «Quizás hay una anécdota que desconoces (no sé si Francisco, el chico que te lo vendió, te lo llegó a contar). Cuando hace un par de años la revista decana del automovilismo clásico en España (Motor Clásico) tenían en cartera hacer un Dossier al bocanegra, contactaron conmigo para que les pasase información gráfica y para que les ayudase a localizar dos buenas unidades de bocanegra (una 1200 y otra 1430) en los alrededores de Madrid. Era interesante, también, que fuesen de colores lo más dispares posibles entre sí (por lo de las fotos). Del 1200, no tuve duda: el precioso 1200 Sport de 1976 del forero ‘Coloreros’ que yo mismo tuve oportunidad de conducir por las calles madrileñas hace ya unos años, y en cuanto al 1430 pensé en dos unidades: la tuya (entonces de Francisco) y la del socio del Club Manuel Sousa (verde la tuya, roja la de Sousa). Decirte que finalmente tu unidad fue descartada por la bola de remolque (daba mala imagen) y al final el 1430 Sport rojo de Manuel Sousa fue el co-protagonista en el Dossier de Motor Clásico.

    No sé si conocías esta anécdota, pero por si acaso aquí la comparto, suponiendo que te gustará conocerla

    Bueno añadir que si hubiera sido mío entonces y si se trataba de salir en Motor Clásico, yo le hubiera quitado la bola.

    Saludos.

  3. Jul 27, 2014 en 19:50 — Responder

    Precioso tu boca, y tu historia.
    Yo también nací enamorado del boca, y como no he tenido la ocasión de tenerlo todavía, quién sabe si no podre ya conseguir uno. El tiempo lo dirá.
    Que disfrutes el tuyo muchos años!
    Un saludo.

    PD: Te enlazamos en un proyecto que tenemos entre manos, llamado Centímetros Cúbicos, de momento en facebook:
    https://www.facebook.com/2000centimetroscubicos

  4. José Francisco Nuñez Roidriguez
    Ago 14, 2015 en 21:50 — Responder

    tuve el placer de tener uno en color blanco 1200, solo puedo decir que me salvo la vida al protegerme en un acidente, lo arregle por que estaba enamorado de el, pero ya nunca fue lo mismo.
    No os podeis imaginar lo que significaba conducirlo por las carreteras en los pueblos de Galicia, fuimos tres amigos con el mismo coche, dos 1430, un verde botella, un verde Galicia y mi 1200. me encanto leer el articulo y vuestros comentarios.
    Es cierto, en vigo un piso costaba 400.000 mil pesetas, pero nunca me arrepentire. Tenia 18 añitos y fue una locura en los años de la movida. Gracias a todos por emocionarme.

  5. miguel
    Oct 5, 2015 en 21:49 — Responder

    Tuve la suerte de conseguir uno de segunda mano en los 80.Estaba enamorado de el,me arte de llorar cucando se me quemo.Me sigo acordando mucho de el

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