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El programa deportivo de Gianni Lancia

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El D50, o el resurgir de Vittorino Jano

El atrevido y novedoso proyecto se entregó entonces a un equipo presidido por Vittorio Jano, quien se encargó una vez más de dar a una marca italiana un monoplaza ganador. Así, diez años antes de que se generalizase su uso en la categoría reina, se dibujaron los planos de un V8 de 2.5 litros a 90º, con 231 CV a 7.000 rpm, que sería encastrado en un chasis multitubular. Más ligero, bajo y corto que sus competidores, el D50 llevaba cambio transversal y embrague en transaxle y los depósitos de combustible a los lados, de tal manera que se favorecía la aerodinámica y el mantenimiento constante de la relación de pesos.

El coche debutó nada más y nada menos que en el Gran Premio de España, celebrado en el circuito de Pedralbes en octubre de 1954. Allí, frente a Ferrari, Maserati y la aplastante Mercedes marcaron vuelta rápida y ganaron la pole position. Una vez en carrera, Villoresi quedó fuera por problemas mecánicos pero Ascari pronto se puso en cabeza y empezó a sacar dos segundos por vuelta a sus adversarios. Antes de abandonar por complicaciones con el embrague llevaba veinte segundos de ventaja sobre el Ferrari de Mike Hawthorn; es decir, en el D50 había un potencial notable.

Programa deportivo de Lancia

Programa deportivo de Lancia
1- Ascari de nuevo, haciendo debutar al D50 en el Gran Premio de España de 1954.
2- Mónaco, 1955. Castelloti precede a Ascari, piloto estrella de Lancia (Por Jesse L. Alexander)

La próxima parada fue el Gran Premio de Argentina, corrido en Buenos Aires en enero de 1955. Lamentablemente los tres Lancias inscritos se salieron de pista, el último de ellos el de Ascari después de una furiosa lucha por el liderazgo con el Ferrari de Froilán González, al que finalmente rebasó para permanecer diez vueltas en cabeza y después estrellarse. Hay veces en que es mejor no salir de casa…

Y así, después de ganar GP’s menores como el de Turín o el de Posipillo y de mejorar el motor para alcanzar los 260 CV a 8.200 rpm, llegaron a Mónaco, a la sazón segunda ronda del campeonato del mundo. En esta ocasión los bólidos a batir eran los Mercedes de Fangio y Moss, que desde la salida fueron seguidos de cerca por los Lancia de Ascari y Castellotti. En la vuelta 44 Moss iba en cabeza con Ascari al rebufo cuando el bicampeón, a la salida del túnel y camino de la chicane, varió el rumbo y se fue al agua del puerto deportivo. Tras el espectacular accidente el piloto italiano salió a flote nadando y con la nariz rota.

Curiosamente, la carrera fue ganada por el Ferrari de Trintignant, pero seguido de ¡Castelloti! y quedando los Lancias de Villoresi y Chiron en quinta y sexta posición. Poco a poco el potencial de los D50 se iba materializando.

Programa deportivo de Lancia

1- Todo iba bien en el Gran Premio de Mónaco. Dos Lancia persiguen a los Mercedes
2- Excelente vídeo de Fangio en el mismo circuito con un Ferrari/Lancia

La muerte de Ascari y de la primera Lancia

Pero su desarrollo oficial no pasaría de allí. A los cuatro días de su accidente Ascari murió a los mandos de un Ferrari en Monza. Este hecho y una acuciante falta de dinero hicieron a Gianni Lancia cancelar su programa deportivo y, en un gesto poco habitual hoy en día, ceder su equipo de competición a Ferrari. Il Commendatore terminó de pulir el D50 con ayuda de la Fiat y Fangio ganó el Campeonato del Mundo de Pilotos de 1956 a bordo de un Ferrari/Lancia. A Gianni solo le faltó un poco de tiempo y de dinero para salirse con la suya.

Parte de ese dinero venía de la excelente posición en que le dejó la gestión de su padre, y también de las sucesivas buenas ventas de los modelos Aprilia, Ardea, Aurelia y Appia, la gama comercial de la marca turinesa durante los últimos años cuarenta y la primera mitad de los cincuenta. Precisamente este último, versión escalada de su hermano Aurelia, fue el encargado de aportar la solidez económica necesaria para el exigente programa de Fórmula 1.

Programa deportivo de Lancia
El pequeño Appia, a la izquierda de un coupé Aurelia (Por Corrado Millanta)

Pequeño pero espacioso, ligero, con su diminuta mecánica V4 a 10º (¡!) de un litro de cilindrada y 38 CV, se produjo a un ritmo de 200-250 coches semanales entre 1953 y 1963. Fue un éxito, si bien uno insuficiente para paliar los astronómicos gastos de un programa deportivo de élite, por lo que Gianni Lancia se vio obligado a buscar a alguien que rescatase la marca.

En su auxilio acudió la familia Pesenti, dedicada a la industria del cemento y con la que Lancia tenía una deuda pendiente por la construcción de su famoso rascacielos. Se efectuó el rescate financiero, pero con la condición de que la familia Lancia saliera del consejo de dirección. Gianni Lancia dimitió, pues, en 1956.

Después se marchó a Brasil, donde construyó un rancho y se casó por segunda vez con una actriz francesa. No le gustaba hablar de su programa deportivo.

Descanse en paz junto a su padre.

 

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