El programa deportivo de Gianni Lancia

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El pasado 30 de junio falleció Giovanni Gianni Lancia (1924-2014), hijo del legendario Vincenzo Lancia. Muchos desconoceréis el nombre, pero lo cierto es que antes de arruinar a la marca turinesa fue un digno sucesor de su padre e hizo posibles, junto con Vittorio Jano y los pilotos de la época, algunos de los mejores automóviles de competición de los años cincuenta.

Vincenzo Lancia murió prematuramente en 1937, dejando un legado de coches exhuberantemente vanguardistas. Aun habiendo sido un piloto pionero, para él las máximas a seguir fueron la solidez, la seguridad, el confort y la atención al detalle, lo cual no era óbice para que sus machinnas pudieran utilizarse como monturas de competición, basicamente debido a su proverbial maniobrabilidad.

La quintaesencia de las ideas de Lancia fue el modelo Aprilia, pequeño y revolucionario sedán fastback carente de pilares B lanzado al mercado en 1937 y que contaba con chasis monocasco, suspensiones independientes, un compacto motor V4 y frenos traseros interiores, entre otras características técnicas innovadoras. En aquel entonces la marca italiana causaba una admiración generalizada entre los automovilistas y sus cuentas gozaban de buena salud.

Programa deportivo de Lancia
Vincenzo Lancia dejó las carreras para hacer coches sólidos, fiables y seguros (Cedida por Lancia)

Unos se iban y otros llegaban. En 1937 Vittorio Jano, que había sido el artífice de los grandes Alfas de preguerra y que la marca del biscione consideraba a aquellas alturas poco menos que acabado, se incorporó a Lancia en calidad de jefe del Departamento de Investigación. A la vista de los acontecimientos que veremos, parece que todavía le quedaba algo que decir.

Giuseppe Vaccarino, a la sazón director técnico, anhelaba continuar con el proyecto de Vincenzo Lancia de un propulsor V6. Durante el trascurso de la guerra obtuvo el visto bueno para llevarlo adelante, encargando al joven Francesco de Virgilio, de la oficina de planificación, dibujar las líneas maestras de una mecánica a 60º con válvulas inclinadas, cámaras hemisféricas, 1750cc y 56CV. Este sería el corazón del futuro Aurelia, embrión a su vez del programa deportivo auspiciado por el joven Gianni Lancia.

El nuevo V6, o las intenciones del joven Gianni

Pasado el terrible conflicto, este se hizo cargo de la empresa familiar con tan solo 24 años de edad. Fisicamente era sin duda hijo de su padre pero, aparte de su robusta complexión corporal, ¿habría heredado también su creatividad y gusto por la excelencia técnica? Muchos consideraban entonces que la marca turinesa no sería capaz de sobrevivir a su fundador. Lancia era Vincenzo Lancia, y no resultaría fácil -ni resulta hoy en día- sustituir a un genio.

Programa deportivo de Lancia
Lancia Aurelia, una berlina con aptitudes deportivas (Cedida por Lancia)

Sea como fuere, y volviendo al propulsor V6 de Jano/Vaccarino/De Virgilio, la idea era encastrarlo en el sucesor del Aprilia, la prueba de fuego de la viabilidad de la filosofía Lancia anteriormente descrita. El resultado fue el nuevo Aurelia, un sedán a la altura de las expectativas.

Como el Aprilia diez años antes -aunque más grande y espacioso que este-, estaba lleno de soluciones ingeniosas y efectivas, entre las que vale la pena destacar la caja de cambios y el embrague en disposición transaxle, con el objetivo de conseguir el mejor reparto de pesos posible. La manejabilidad del conjunto era sobresaliente, como siempre, y así quedó demostrado en las Mil Millas de 1950 cuando ganó en la clase de dos litros.

Ahora bien, hacía más de cuarenta años que Lancia no participaba oficialmente en las carreras. Y es esta una diferencia clave entre Gianni y su padre: él primero fue un fanático del deporte del autómovil y quiso correr; el segundo, aunque piloto de la primera época dorada, optó por centrarse en construir algunos de los mejores automóviles de serie de su tiempo mediante soluciones técnicas destinadas a hacer historia.

Programa deportivo de Lancia
Lancia Aurelia GT. Su agilidad estaba en consonancia con la tradición (Cedida por Lancia)

Al final se conjugó lo mejor y lo peor de los dos. La continuidad de la innovación técnica y un glorioso programa deportivo lastrado por la inexperiencia y la falta de potencia del V6. En carreteras y circuitos sinuosos los Lancia de carreras serían poderosos, pero en campo abierto, en líneas generales, no podían rivalizar con los Ferrari, Maserati, Jaguar o Mercedes de la época.

Los dignos herederos de la dinastía

El 1951 llegó el Aurelia GT, al que se dotó de un propulsor agrandado hasta los 2 litros y 75 CV de potencia y gracias al cual estos sobrios coupés eran capaces de alcanzar 165 kilómetros por hora. En las lluviosas Mil millas de aquel año se inscribieron cuatro Lancias GT, entre un total de 320 participantes. La cima de la cadena alimentacia eran los Ferrari V12 de 3 y 4 litros de Ascari, Villoresi, Marzotto y Serafina…

Como era de esperar, en un principio estos lideraron la carrera, con Villoresi comodamente al frente. Sin embargo, y de improviso, los espectadores notaron que algo que parecía un pequeño coche de serie iba cuarto. Era el Aurelia de Bracco. Al salir de Ravenna estaba a 27 segundos del tercer Ferrari, al que rebasó para situarse a la altura de Pescara en segunda posición, a diez minutos de Villoresi. Las curvas jugaban a su favor: en Siena la distancia se había reducido a 5 minutos, en Florencia a dos y medio; y entonces las rectas se adueñaron del terreno hacia Brescia y el Ferrari, con más del doble de potencia, impuso su ley.

Programa deportivo de Lancia
El Aurelia B20 de Bracco/Maglioli llega a la meta de las Mil Millas de 1951 (Por Rodolfo Mailander)

No obstante, aquel año los Aurelia GT reivindicarían su valía con victorias en su clase en el Tour de Sicilia, el Tour de la Toscana y las 24 Horas de Le Mans. Ya en 1952, y con las mecánica subida a 90 CV, lograron un tercer puesto en las Mil Millas, un impresionante triplete en la Targa Florio (Bonetto-Valenzano-Anselmi) y una cuarta posición en la Carrera Panamericana. Por último, el año de 1954 les vio alzarse con el título de campeones de los rallies Lieja-Roma-Lieja, Monte Carlo y Acrópolis.

Al nuevo cochecito no le iba mal en las carreras, lo que impulsó a Gianni Lancia a lanzar un programa deportivo en toda regla que incluyese modelos de estricta competición. Empezaría por los bonitos coupés D20, de chasis tubular, suspensiones independientes, frenos interiores y un V6 de tres litros y 217 CV a 7.000 rpm. En mi opinión, es aquí cuando los problemas de falta de potencia y experiencia se hacen acuciantes; nunca se había intentado jugar en el terreno de Ferrari o Maserati y, aunque se lograron éxitos incuestionables, eso pasó una factura impagable.

Programa deportivo de Lancia

Programa deportivo de Lancia
1- Lancia D20, primer coche sport de competición con motor V6 de tres litros y 217 CV
2- Vittorio Jano y Gianni Lancia sonríen tras las 24 H. de Le Mans de 1951 (Por Corrado Millanta)

Pisando a fondo

Los D20 no empezaron con muy buen pie: tras un quinto y séptimo puesto de Bonetto/Peruzzi y Maglioli/Carnio en las Mil Millas del 53, para Le Mans se decidió acoplar a un motor “bajado” a 2.7 litros un compresor Roots que tuvo como resultado la retirada de tres de los cuatro coches del equipo oficial por rotura mecánica. Además, durante el tiempo que estuvieron en carrera no pudieron hacer frente a sus competidores más fieros en la recta de Mulsanne, convirtiéndose este primer asalto a las 24 Horas en un fracaso.

Más adelante ese año se abandonó la carrocería cerrada, que habría de volver con gran éxito en la década siguiente, así como también el problemático compresor. El nuevo Lancia D23 cosechó, entre otros éxitos, un segundo puesto en la Copa de los Dolomitas y la victoria en el GP de Portugal por delante de Stirling Moss y su Jaguar C. En 1953, el D23 se vistió de Pininfarina, como sus antecesores y como infinidad de modelos de la marca, para convertirse en el D24, con 3,3 litros y 265 equinos de potencia.

Pero seguían en la mismas: los coches estaban infrapotenciados. Cuando la carretera o el circuito eran revirados las cosas iban bien, cuando no lo eran iban mal. Quizá el mayor triunfo del D24 sea el triplete logrado por Fangio, Taruffi y Castellotti (este último con un D23) en la Carrera Panamericana de 1953; triunfo que desmerece un poco en cuanto se tiene constancia de que Lancia era el único equipo oficial participante. Más relevantes fueron al año siguiente la segunda posición de Rubirosa y Valenzano en las 12 Horas de Sebring, las victorias de Taruffi en el Tour de Sicilia y la Targa Florio y la de Alberto Ascari en las Mil Millas.

Programa deportivo de Lancia

Programa deportivo de Lancia
1- Poderoso Lancia D24, spider equipado con el motor de 3.3 litros y 265 CV
2- Alberto Ascari conduce su D24 hacia la victoria de las Mil Millas de 1954

Aunque se estaba experimentando con el D25 de 3,7 litros y 295 CV, esta vez se decidió evitar Le Mans. El resultado de las dos primeras temporadas del programa deportivo fue un segundo puesto en el Campeonato Mundial de Coches Sport de 1954, y también la decisión de Gianni Lancia durante el verano de 1953 de desembarcar en la todopoderosa Fórmula 1.

 

Continúa en la Página 2…

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