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Porsche 356 SL Gmund Coupé Le Mans. El inicio de Porsche Motorsport

Porsche es una de las marcas con mayor éxito en el automovilismo deportivo. Un palmarés que vio su estreno con el equipo oficial cuando en Le Mans 1951 presentó el Porsche 356 SL Gmund Coupé que ganó su clase, siendo además veinteavo en la clasificación general por delante de coches con mucha más cilindrada. El inicio de Porsche Motorsport.

Resulta muy difícil escoger el Porsche de competición más simbólico. De hecho, diríamos que es una elección imposible. Y es que la marca de Sttutgart ha estado en todas o casi todas las modalidades de carreras posibles. Por ejemplo, aunque en F1 no ha tenido un papel tan destacado como otros fabricantes… Lo cierto es que de 1959 a 1962 tuvo equipo oficial. Además, en numerosas ocasiones ha sido suministrador de motores para escuderías tan exitosas como McLaren.

Un discreto papel entre bambalinas que contrasta con su gran presencia en el Campeonato Mundial de Resistencia, CanAm, rallyes y diversas carreras de ascensión. Todo ello jalonado con automóviles como el 909 “Bergspyder” -de 384 kilos y 275CV- o el 917, que en su evolución para la CanAm de 1973 llegó hasta los 1580CV. Una panoplia de ensueño donde la marca de la casa no ha sido tanto la potencia como la ligereza, desarrollando así coches de competición con planteamientos tan efectivos como inteligentes. Sin embargo, ¿cuál de ellos es el responsable de dar inicio a esta historia? ¿Cuál fue el primero?

Pues bien, para dar respuesta a este interrogante lo primero a tener claro es la complejidad de las genealogías en Porsche. Algo que se agrava según retrocedemos a sus inicios, definidos por series muy cortas y una fabricación artesanal que hacía única a cada unidad. Un laberinto donde incluso los más avezados historiadores del motor sufren para poner orden, pero en el cual se establecen dos hitos fundacionales. El primero marca lo que podríamos llamar la prehistoria de la competición en Porsche. Un tiempo en el que se entreveía lo que iba a ser la marca, aunque ésta aún no existiera como tal. Ahí todo está definido por el Type 64 para la Berlín-Roma de 1939.

Prólogo de lo que serían los tiempos posteriores a la Segunda Guerra Mundial, con Porsche ya como marca propia con el 356 derivado del Escarabajo dominando la gama. Momento en el que asistimos a otro hito fundamental: el inicio del equipo oficial para carreras de resistencia con el Porsche 356 SL Gmund Coupé.

PORSCHE 356 SL GMUND COUPÉ. MENOS PESO Y MEJOR AERODINÁMICA

Entre 1948 y 1954 se fabricó la primera serie del 356. Un deportivo modesto, que con su pequeño motor cuatro cilindros de 1’1 litros tuvo que hacer de la ligereza su principal virtud. Además, a ello también ayudaba considerablemente la aerodinámica y el comportamiento en curvas, donde su tamaño pasaba a ser una virtud frente a los grandes GT. Así las cosas, el 356 empezó a ser reclamado por multitud de pilotos privados. Lo cual afinó la típica atención de Porsche a los equipos privados que se movían en su órbita.

Modelo contrapuesto al celo impuesto por Ferrari hacia todo lo que vaya más allá de la Scuderia, el cual dio excelentes resultados con el 917 en Le Mans. No obstante, en la dirección de Porsche ya se estaba calibrando la posibilidad de participar con un equipo oficial en el Campeonato Mundial de Resistencia con Le Mans como carrera estrella. Para ello, la versión escogida del 356 fue la SL. Llamada así por su calidad “super leggera”, con la cual se reducía el peso de la versión de calle quitando cualquier aplique, adorno o suplemento.

Una mejora que fue llevada más allá con los 356 SL Gmund Coupé, los cuales restaban 90 kilos respecto al modelo de serie gracias a una gran cantidad de piezas hechas en aluminio. Así, el peso quedaba en tan sólo 635 kilos. Y eso a pesar de contar con un estudio aerodinámico que obligó a incluir nuevas chapas para carenar las ruedas de ambos ejes. Todo para sacar al escueto motor de 1’1 litros el mayor potencial posible. Justo el reto al que se enfrentó Porsche en las 24 Horas de Le Mans de 1951 con el estreno de su equipo oficial.

LE MANS 1951. DE LA INCERTIDUBRE A LA VICTORIA

La verdad es que Porsche tenía pocos elementos para ser optimista en Le Mans 1951. Un estreno que ya empezaba mal cuando uno de los dos Porsche 356 SL Gmund Coupé se accidentó antes de la carrera, haciendo que el equipo sólo contase con un representante. Además, aunque las mejoras en peso y aerodinámica presentadas por el Gmund Coupé eran sobresalientes… En potencia sólo habían conseguido arañar entre cuatro y seis caballos extra al motor bóxer del 356. Esto dejaba el caballaje en unos escuetos 46CV.

Una cifra poco llamativa, pero que con los poco más de 600 kilos y la transmisión con marchas largas aupaba al Porsche 356 SL Gmund Coupé hasta los 160 kms/h. Un buen rendimiento, aunque claramente por debajo del ofrecido por el Jaguar C-Type. Vencedor absoluto en la edición de aquel año y con más del triple de cilindrada de nuestro protagonista. Un coche que se movía en categorías muy diferentes a las definidas por cilindradas pequeñas, donde el 356 resultó ser un dominador nato ganando su clase sin problema aparente.

Además, logró la posición número 20 en la clasificación general, quedando por delante de coches con mucha más cilindrada. Un éxito sin paliativos que supuso la primera gran victoria de Porsche en el escenario internacional. El acicate para ponerse manos a la obra con el 550 Spyder de 1953. Un revolucionario automóvil pensado directamente para las carreras con innovaciones tan finas como sus cuatro árboles de levas montados sobre la culta, los cuales revolucionaban el motor hasta las 7.800 rpm para rendir 110CV.

Una senda ganadora que empezó en 1951 con el Porsche 356 SL Gmund Coupé. El inicio de los éxitos para el equipo oficial de la marca.

Fotografías: Petersen Automotive Museum

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Miguel Sánchez

Escrito por Miguel Sánchez

A través de las noticias de La Escudería, viajaremos por las sinuosas carreteras de Maranello escuchando el rugido de los V12 italianos; recorreremos la Ruta66 en busca de la potencia de los grandes motores americanos; nos perderemos por las estrechas sendas inglesas rastreando la elegancia de sus deportivos; apuraremos la frenada en las curvas del Rally de Montecarlo e, incluso, nos llenaremos de polvo en algún garaje rescatando joyas perdidas.

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