Rock Sobre Ruedas: Neil Young Y Sus Coches

“No coleccionaba coches perfectos, caros o raros. La mayor parte eran auténticas cafeteras. Me gustaba el aspecto que tenían y me imaginaba su pasado y los lugares que habrían visitado. Me hablaban y les hablaba”. Para decir esas palabras hay que ser un auténtico devoto del motor clásico. De los automóviles que no sólo hablan de prestaciones, sino también de emociones y memorias. Hay que ser Neil Young.

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Pocas cosas están tan arraigadas en el imaginario del R&R como los coches. Las visión de un potente motor lanzado por una carretera rumbo a lo desconocido es consustancial a esta música. Consustancial porque da forma física a ese anhelo de libertad, éxodo e individualidad con el que el R&R ha sintetizado la rebeldía de varias generaciones.

Quizá ningún coche lo exprese mejor que el Porsche “psicodélico” de Janis Joplin, aunque en el caso del gran Neil Young… se expresa a lo largo de toda su vida

Una vida y obra donde la referencia a las cuatro ruedas es constante. Tan constante que ha compuesto discos temáticos en torno a un Lincoln, u ordenado una de sus autobiografías a través de sus coches. Cuatro de los mismos fueron subastados el pasado mes de diciembre, llegando a cifras como los 400.000 dólares del Buick Roadmaster Skylark. Un icono del automovilismo americano de los 50, producido practicamente a mano bajo demanda. No en vano, era uno de los buques insignia de la General Motors.

RESOLVIENDO LAS CONTRADICCIONES DEL “HIPPIE”

Bajo el paraguas del R&R se han dado cita multitud de identidades y tribus urbanas. Y aunque Neil Young, un hombre que ha ido de la más cruda distorsión al country más lírico resulte inclasificable… lo cierto es que se siente tan cómodo con la etiqueta de “viejo hippie” que hasta incluyó el término en el título otro de sus libros autobiográficos. Y claro, ahí hay una contradicción. Porque al fin y al cabo… los viejos Cadillac o Chevrolet de los ’50 no es que contaminen precisamente poco.

Por ello, Neil Young decidió “redimirse” de toda la polución que su pasión podía haber desencadenado. ¿Cómo? Desarrollando un coche eléctrico. Pero ojo, no uno de esos simplones y sosos eléctricos asiáticos. No. El Lincvolt tiene todo el sabor del motor clásico americano, sobretodo porque se hizo dando una nueva motorización a un viejo Lincoln del ’59. Lo viejo y lo nuevo casaban, especialmente en el habitáculo de un enorme americano pensado para la conducción tranquila.

Desgraciadamente, el incendio de la nave donde se desarrollaba el proyecto truncó la historia del primer prototipo. Planos, materiales e incluso varias guitarras y amplificadores fueron devorados por las llamas en el 2010. No obstante, Neil volvió a la carga y hoy en día el Lincvolt es una realidad. Una realidad propulsada por un motor híbrido donde carga eléctrica y biodiésel se citan para, como dice su lema, repotenciar el sueño americano”.

COCHES FÚNEBRES Y SUBASTAS SOLIDARIAS

El interés de Neil Young por la tecnología no sólo se ha centrado en los coches eléctricos. Durante años investigó en el potencial de la informática para poder comunicarse mejor con su hijo Ben, aquejado de parálisis cerebral. También coqueteó con los sonidos electrónicos en su disco Trans. Aunque eso es mejor olvidarlo… Ejem, ejem.

Lo que no parecen olvidar sus seguidores es su pasión por los coches, ya que en esta última subasta cuatro vehículos han alcanzado estupendas cifras en Julien’s Auctions. Una excelente noticia para el centro de educación especial Bridge School, beneficiario de gran parte de los ingresos. Ingresos que en parte han venido directamente de un coche fúnebre…

Y es que, junto al Buick Roadmaster, el Cadillac Fleetwood o el Chrysler Series 28 Windsor se subastó el coché fúnebre que Neil Young utilizó para girar con su primer grupo -The Squires- a mediados de los 60. Un Roadmaster Hearse cargado de historia. De él, su actual propietario podrá decir las mismas palabras con las que abrimos este texto: “No coleccionaba coches perfectos, caros o raros. La mayor parte eran auténticas cafeteras. Me gustaba el aspecto que tenían y me imaginaba su pasado y los lugares que habrían visitado. Me hablaban y les hablaba”.

Os dejamos con su música y os animamos a escuchar el resto aquí.

There’s a fork in the road ahead…

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