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Hace un par de años que un amigo mío puso a la venta su único coche clásico: Un pequeño Ford Y de 1934, de los montados en Barcelona por Ford Motor Ibérica. Había sido restaurado a principios de los años 90 y conservaba algunas modificaciones de los años 40 y 50.

Lo anunció en varias plataformas de venta a un precio un poco por encima del que habría sido razonable… y al cabo de algo más de un año, lo vendió. La historia, contada por propietario, era la siguiente: Habían contactado con él desde Rusia (¡!), le habían pagado lo que pedía sin discutir lo más mínimo y a los pocos días un tráiler había llegado a su casa para llevarse el pequeño Ford.

Un tiempo después otro amigo mío me mandó una foto de un tráiler cargado de clásicos de preguerra, todos ellos de pequeña cilindrada y con matrícula española antigua que circulaba por una autovía catalana en dirección norte. No sé adónde habrá ido a parar aquella foto, pero recuerdo que en seguida reconocí la mercancía: Eran coches que llevaban ya bastante tiempo anunciados a la venta en España pero por sus humildes características no encontraban comprador. ¿Y ahora los habían vendido así, de golpe?

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retro cars museum chelyabinsk

Pie de foto
1- El Ford Y de 1934 cuando aún estaba en España
2- Este Fiat 509 también ha hecho un largo viaje!

¿¿En un museo ruso??

Finalmente hace cosa de un mes, fisgoneando por estos mundos de internet, encontré la explicación a todos estos interrogantes. Un museo de coches antiguos acababa de abrir en Rusia y estaba repleto de máquinas estrenadas en España en los años 20 y 30. Al final resulta que la historia de mi amigo y su Ford Y que marchó para Rusia era cierta… ¡Allí estaba el coche!

El museo se llama “Retro Cars Museum” y está situado en la localidad de Chelyabinsk, próxima a los Montes Urales -más cerca de Astaná que de Moscú- y con una población que supera el millón de habitantes, lo que la sitúa como la novena urbe de todo el país.

De 23 vehículos 15 proceden de nuestro país y 9 aún portan sus matrículas originales antiguas…

Visita virtual a Retro Cars Museum ¡Muévete a golpe de click!

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Desconocemos quién ha sido el ideólogo, creador o mecenas local que ha tenido la feliz idea de montar un museo de coches antiguos, pero lo curioso es que ni una sola de las piezas expuestas tiene la más mínima conexión con Rusia.

Ahora mismo hay 23 automóviles expuestos pero hay espacio para bastantes más; y es que aunque el museo de Chelyabinsk está aún en proceso de formación, actualmente sus puertas permanecen abiertas para cualquiera que pase por aquel recóndito lugar.

De estos 23 vehículos, 15 proceden de nuestro país y 9 aún portan sus matrículas originales antiguas españolas. El resto son modelos franceses de marcas generalistas autóctonas (Peugeot, Renault, Citroën), o de marcas casi desconocidas hoy en día: Un Chenard Walker de 1929, un Michel Irat de 1927 –el modelo más raro de todos- y un suntuoso Lorraine Dietrich B3-6 de 1929, que es el único vehículo de lujo de toda la colección y que fue subastado hace un par de años por la casa francesa Osenat.

retro cars museum chelyabinsk
Esto es lo que vemos nada más entrar al museo de Chelyabinsk (Ex-Introvert)
Pie de foto
“Nuestro” Ford Y seguido de varios americanos de los años 20 que llegaron a España desde Sudamérica (Ex-Introvert)

Los españoles de Retro Cars Museum

Pero volvamos ahora a las “españoladas” expuestas en el Retro Cars Museum de Chelyabinsk. Nada más entrar nos recibe un llamativo Fiat 501 de principios de los años 20 matriculado en Badajoz, y a su lado otro Fiat, en este caso un pequeño 509 roadster de 1927 con las aletas modificadas en los años 40.

Un poco más al fondo, varios Citroën de los años veinte, entre ellos un bonito B-14 de 1927 con una curiosa carrocería forrada en cuero tipo “Weymann” con una restauración muy apropiada. También podemos ver un pequeño Opel 1,2 Liter matriculado en Soria en 1933 y dotado de unos extraños ejes “super estrechos” que sin duda no son los originales…

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retro cars museum chelyabinsk


Curioso, ¿no? En este mundo globalizado en el que vivimos uno se puede encontrar con colecciones españolas en plena Rusia…

En otro ala, el Ford Y del que hablábamos al principio está junto a un Erskine americano de 1927 matriculado en Sevilla y con ruedas de Ford de los años 30. A su lado hay una hilera de vehículos americanos de los años 30 de las marcas Ford, Dodge, Chevrolet o Pontiac, todos ellos llegados tras un verdadero viaje alrededor del mundo.

Vendidos originalmente en Sudamérica, arribaron a España hace unos 10 o 15 años en plena “locura importadora de clásicos”, y ahora se encuentran en el museo de Chelyabinsk. El Pontiac Phaeton de 1928 aún tiene puesta su matrícula histórica española “H-BBB”. Todo hay que decirlo: Estos últimos ejemplares presentan unas restauraciones de muy baja calidad e incluso están pintados con colores chillones y/o metalizados.

Curioso, ¿no? En este mundo globalizado en el que vivimos uno se puede encontrar con colecciones como ésta, en la que en plena Rusia nos trasladamos a la España de los años 20. Y además, ¡gracias a Google Maps podemos visitarla cómodamente desde casa!

Pie de foto
Cerramos con el Studebaker-Erskine de 1927 con ruedas de Ford de los 30 y matrícula de Sevilla
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