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Etceterini: Moretti 750 Gran Sport

El nombre 'etceterini' aglutina a una gran variedad de deportivos italianos sobre base Fiat que se construyeron principalmente entre los años 50 y 70 del siglo pasado. Hoy hablamos brevemente de Moretti y de su modelo estrella, el 750 Gran Sport...

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FOTOS: PETER SEABROOK / RM SOTHEBY’S

Hay lugares en el mundo que son conocidos por acumular la mayor concentración de algo: Jaén por los olivos, Gansbaai gracias a los tiburones blancos, Amberes debido al comercio de diamantes… Y en ese sentido, si hay un lugar interesante para los amantes de las cuatro ruedas es el norte de Italia. La zona acumula todos los puntos para ser el paraíso soñado. Y es que, más allá de sus carreteras y circuitos esta zona del país transalpino acumula un sin fin de empresas relacionadas con el automovilismo; algunas tan concretas como Moretti.

Fundada en 1925 con la idea de construir motocicletas, la empresa turinesa de Giovanni Moretti tuvo que ir adaptándose a un mercado cada vez mas hostil a base de dar bandazos: desde los pequeños vehículos industriales con motor eléctrico hasta los minicoches con motor de motocicleta, pasando por las numerosas preparaciones a partir de modelos FIAT y… Lo que hoy nos interesa tras haber captado nuestra curiosidad en primer lugar y encantado con su historia después.

Estamos hablando del que, seguramente, sea el modelo deportivo de diseño propio más llamativo en la historia de la marca: el 750 Gran Sport. Y ojo, porque si la marca ya es una rareza en sí misma… Esta unidad es una de las solamente tres versiones barchetta que se se supone construyó Moretti, por no hablar de que su chasis es único y su historia una enigmática novela aún por reconstruir. ¿Te sientes ya igual de intrigado que nosotros?

MORETTI: ARRINCONADO POR EL FIAT 600

Pasada la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, Italia necesitaba empresas decididas a motorizar de nuevo al país. Y en ese sentido la verdad es que Moretti tenía algo que decir: su experiencia fabricando pequeños vehículos de uso popular antes y durante la contienda dieron al fabricante turinés el saber necesario para concebir vehículos prácticos y baratos.

De hecho, después de 1954 se lanzó a la producción de un utilitario urbano conocido como La Cita; un cochecito que llegaría a ser muy popular entre la renacida clase media urbana.

Sin embargo… Cuando hablamos de producción a gran escala de automóviles de todo tipo en Italia la referencia está clara: Gianni Agnelli, el líder indiscutible de la FIAT. Tal fue su exitosa trayectoria que, a comienzos de los 50, FIAT había prácticamente desterrado del mercado a una Moretti incapaz de competir contra el barato y eficaz FIAT 600. Así las cosas, Moretti tuvo que replegarse a hacer evoluciones y personalizaciones de modelos FIAT en pequeñas tiradas, y además dando gracias a su amigo Agnelli porque éste le dejara utilizar bastidores y mecánicas FIAT.

En suma, lo que iba camino a ser una de las marcas de referencia en el panorama de los vehículos de masas en Italia… Se quedó en una empresa de personalización de modelos de quien realmente se había llevado el gato -y el consumidor- al agua: la FIAT.

Todo esto ocurrió a comienzos de los 50, y aunque Moretti no rechistó demasiado ante el papel que el destino le había reservado… Se había guardado un último as en la manga: el 750 Gran Sport. Una reivindicación propia de cómo un pequeño coche casi artesanal podía hacer que aún décadas después sigamos recordando el nombre de tan intrépido fabricante.

MORETTI 750 GRAN SPORT: PEQUEÑO Y NERVIOSO

Algunos de los que seáis entusiastas de la Mille Miglia o Le Mans Classic seguro que reconocéis este pequeño bólido, pero en general hay que entender que es un coche extremadamente raro aunque lograra cierta popularidad en Italia y EE.UU durante los años 50 y parte de los 60. Y es que en fin… Para muchos pilotos jóvenes con ganas de ir a más éste fue el modelo perfecto a la hora de iniciarse en la competición gracias a su ligereza, nervio y precio mucho más accesible que el marcado por los Ferrari, Maserati o Alfa Romeo de la época. Ése era también el caso de la mayoría de etceterini…

La batalla es bastante corta, y aunque no hemos podido encontrar datos seguros sobre el peso… Tiene pinta de ser una pluma. Al fin y al cabo es un deportivo extremadamente pequeño, casi de juguete, con un comportamiento muy alegre y divertido al estar motorizado por un cuatro cilindros twin cam de 750 cc capaz de dar unos 71 CV.

Todo reducido a la mínima expresión con el objetivo de centrarse en el único ejercicio de hilvanar curvas a buen ritmo.

Muchas de las unidades vendidas fueron fácilmente personalizadas por diferentes pilotos; por ello, es fácil ver datos ligeramente diferentes en base a la ficha de tal o cual unidad concreta, pero lo cierto es que nos encantaría ponernos a los mandos de un 750 Gran Sport y comprobar lo que intuimos: seguro que es endiabladamente juguetón. Una especie de kart preparado para correr la Mille Miglia o las 24 Horas de Le Mans; de hecho, unidades de este chiquitín se midieron en ambas pruebas.

Los frenos son de tambor y la fuerza a la carretera se transmite gracias a una caja manual de cuatro velocidades, todo ello anclado al asfalto con una suspensión delantera independiente con brazos semielípticos y una trasera unida al eje con brazos del mismo tipo que la delantera.

Actualmente es un modelo muy cotizado, y aunque puede ser relativamente fácil dar con alguna unidad en los Estados Unidos -donde gozó de popularidad gracias al gusto por los deportivos europeos- lo cierto es que hay que rebuscar y, además, luego hay que enfrentarse a precios como los de la próxima subasta de esta unidad en Mónaco.

UNA DE LAS TRES BARCHETTAS, RIZANDO EL RIZO

¿Te ha parecido un coche tan apasionante como extraño? Bien, pues vamos a doblar la apuesta… Y es que la unidad que te traemos a las páginas de La Escudería es una de las únicas tres -la cifra no es del todo segura- que Moretti construyó con carrocería barchetta. Pero es que… ¡Hay más! Resulta que este chasis, el 1612, es el único con la disposición “traliccio di tubi”, una disposición tubular ligeramente diferente al del resto de unidades.

En suma, una verdadera pieza de artesanía exclusiva que investigando el material gráfico -ya que no se consignó el número de chasis en la inscripción- es probable fijar como el coche 156 en la Mille Miglia de 1956. Por no hablar de su participación en carreras en la California de los ’60, adonde fue llevado por un nuevo propietario que consiguió hacer de esta unidad un coche conocido en el mundillo de la competición en la Costa Oeste.

Tras años guardado, el chasis 1612 fue restaurado y reapareció en Pebble Beach en 2002. En 2012 volvió a Italia y un nuevo propietario encargó a la empresa británica de autos de competición G-Cat Racing su preparación, la cual lamentablemente incorporó algunos elementos anacrónicos. Tras su regreso al Viejo Continente, ha participado en eventos punteros como las Mil Millas o Le Mans Classic.

A esta alturas del artículo ya estamos abrumados con este pequeño. ¿Te has fijado en el tubo de escape que se ubica en el exterior, justo al lateral del oído izquierdo del conductor? Una multitud de detalles que dan pistas sobre lo fascinante que ha de ser su conducción. Como suele decirse, quién lo pillara… 😉

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