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DDesde (el final de) la Guerra Fría, los modelos en escala 1/43 soviéticos han sido buscados con gran interés por los coleccionistas occidentales. Sabemos que los primeros modelos que imitaban a los vehículos de la época fueron realizados en los años 30 en hojalata y que los primeros modelos, ya a escala 1:43, salieron a la venta en los años 50…

Pero la producción en masa empezó a principios de los años 70, considerándose como primer modelo el Moskvitch 412, que salió a la venta en 1971 y cuyo diseño es una copia del modelo de la compañía francesa Dinky. En su época, los fabricantes negaron que fuese así y aseguraron que, aunque poseían un modelo Dinky, solo había sido utilizado como “inspiración”.

Coches a escala de calidad variable

Era extraño que apareciese en las cajas o en los vehículos el nombre del fabricante. Empresas como Tantal, Radon o Agat eran las encargadas de producirlos, y todas ellas tenían en común las ciudades de procedencia ubicadas en la región de Saratov. De ahí que a todas estas miniaturas se les conozca como modelos Saratov.

En general la calidad del producto fue siempre muy buena excepto entre los años 75-76 cuando, por una gran producción, se pintaba antes de que el metal se enfriase puesto que no se tenía suficiente espacio para almacenarlo. Esto supuso el que se produjeran pequeñas burbujas de pintura.

También, aunque la Unión Soviética recibía grandes beneficios de la venta de los vehículos a escala, su producción nunca fue prioritaria para los dirigentes comunistas, lo que supuso que se utilizaran metales de peor calidad llegando, en algunos casos, a sufrir la denominada peste del zinc que los destroza poco a poco.

Al principio todas las miniaturas se construían en la fábrica Tantal, que empezó la producción en grandes cantidades en 1971. Todas eran de automóviles soviéticos, destacando los Lada y Vaz. Ante la gran demanda, en 1977, gran parte de la producción se trasladó a la fábrica Radon en la ciudad de Marx, en la misma región de Saratov y, con este cambio, los problemas de pintura y chapa desaparecieron casi en su totalidad.

Los modelos recibieron diferentes nombres tales como “Auto USSR” o “Zapchastexport”, los cuales aparecían en las cajas pero nunca en las miniaturas, en las que aparecería el país de origen: CCCP (Unión Soviética).

Demanda en auge de miniaturas soviéticas

Aunque los problemas de peste del zinc y pintura desaparecieron a partir de los años 80, la calidad de las miniaturas disminuyó, fundamentalmente por el hecho de que la producción aumentaba vertiginosamente ante el interés de los coleccionistas occidentales. Las puertas casaban mal, el montaje era descuidado y el trabajo de pintura era realmente pobre. Con todo, estos modelos resultaban increíblemente interesantes.

En 1994 la compañía fue restructurada y la producción se mantuvo a través de dos empresas independientes: Agat y Litan. Al principio, todos los modelos eran exactamente los mismos que se fabricaron en Radon y Tantal pero, posteriormente, salieron al mercado nuevos modelos como el Mosckvitch 2141 Aleko o el Lada 2108 Samara. La calidad de los productos volvía a ser muy buena, mejorandose notablemente los niveles de acabado.

Lamentablemente, en 2007 Agat cayó en bancarrota. Sin embargo una nueva compañía, Incotex, ha continuado con la fabricación; se dedicaba fundamentalmente al desarrollo de productos electrónicos pero adquirió la antigua fábrica Radon a la que ha renombrado con el nombre de Mossar.

China recoge el testigo, para variar

Quizás por su exotismo, los modelos soviéticos han sido motivo de búsqueda e interés por parte de los coleccionistas. En España era muy difícil conseguirlos hasta que internet entró en nuestras vidas: Tan sólo llegaban con cuentagotas y a través de intercambios entre coleccionistas.

En la actualidad, sin embargo, es mucho más fácil poder conseguir miniaturas soviéticas gracias a marcas como IST, perteneciente a la compañía china Premium & Collectibles Trading Co. Ltd, que también se encarga de la marca IXO. Éstas tienen una calidad correcta para su precio y han llegado a ser muy populares gracias a editoriales como Atlas o De Agostini, las cuales las venden en sus colecciones por fascículos.

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5 Comentarios

  1. Antonio
    Oct 31, 2015 en 11:41 — Responder

    Un artículo estupendo. Ya era hora de que apareciera el coleccionismo de miniaturas de vehículos en una revista tan buena como ésta. ¿Se convertirá en una sección habitual de la revista?

  2. Yanyo
    Oct 31, 2015 en 17:29 — Responder

    Gran artículo si señor! Muy bien explicado, grandes fotos y muy interesante. Gracias

  3. Antonio
    Nov 1, 2015 en 20:47 — Responder

    Estupendo artículo. Ojalá que no sea el último dedicado a las miniaturas. ¿Tenéis intención de hacer más?

  4. Cecilio
    Nov 2, 2015 en 13:02 — Responder

    Suelo leer la revista y además colecciono miniaturas. Ha sido una sorpresa que aparezca un artículo sobre ellas en la misma. Me alegro y espero que pueda leer muchos más.

  5. Paco
    Nov 18, 2015 en 13:22 — Responder

    Por fin tenemos clasicos a escala, que no decaiga, por favor….

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