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Brabus 190E 3.6S: Un Desarrollo Radical a Vueltas con el A/C

El DTM alimentó las ensoñaciones deportivas de no pocas empresas alemanas de desarrollo automovilístico. Una de ellas fue Brabus, la que en 1989 lanzó el 190E 3.6S; ahora una unidad recrea el carácter extremo de la idea original.

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FOTOS MERCEDES BRABUS 190E 3.6S: FAST-CLASSICS

Si en Alemania hay una competición realmente querida por el público es el Campeonato Alemán de Turismos. Allí los coches de calle se transforman en auténticas balas que acaban guardando un parecido casual con el que puedes adquirir tú en el concesionario. Todo un banco de pruebas en el que se han alumbrado coches tan recordados como el Alfa Romeo V6 TI o el Mercedes 2.5-16 DTM.

Todo un circo de adrenalina que alimentó los sueños deportivos del país que, junto a los EE.UU, quizás sea el mayor exponente de una afición al motor amante de modificar sus coches. Hecho que se ve muy bien con muchos Mercedes; y es que, desde las modificaciones de Mechatronik en clásicos tan señoriales como el 280 SE hasta las rabiosas preparaciones de AMG mano a mano con la marca de la estrella… Lo cierto es que los teutones saben llevar más allá a sus coches de serie.

Muestra de ello es el increíble 190E que recientemente ha presentado el preparador Brabus. Y sí, decimos bien: “recientemente”. Y es que, aunque es posible que ya hayas visto antes esta misma evolución… No la has visto en este estado: ni más ni menos que el planteamiento original -y radical- que Brabus ideó para el 190E en 1988 y que ahora ha sido felizmente recuperado para esta unidad.

BRABUS MERCEDES 190E 3.6S: DEMASIADO RADICAL

A finales de los 80 Mercedes ya había consolidado plenamente al 190E, aquel al que muchos apodaron “baby Benz” por ser el más pequeño de la gama pero que, gracias a sus evoluciones deportivas conquistó por derecho propio un puesto de honor entre los aficionados a la marca. Entre los aficionados… y entre las curvas del Campeonato Alemán de Turismos: allí el 190E destacó desde 1990 hasta 1993 hasta el punto de convertirse en una de las leyendas del Campeonato.

En 1992 Mercedes lograba su primer doblete en esta competición, logrando posicionar a Klaus Ludwig como campeón de aquel año al tiempo que se alzaba con el título de constructores gracias a su 190E 2.5-16 DTM. Toda una hazaña que consagraba aún más a este modelo ya muy querido entre los aficionados a la velocidad. De hecho, ya se habían producido en años previos interpretaciones radicales del modelo por algunos preparadores alemanes.

La primera fue en 1987, cuando AMG lanzó su recordado 190 AMG 3.2 capaz de entregar 245CV. El modelo sólo estuvo un año en producción, pero no había problema ya que en 1989 tomó el relevo la empresa Brabus al presentar su 190E 3.6S.

Una auténtica bestia de circuitos homologada para circular por la calle, donde Brabus echó el resto a la hora de ingeniárselas para aumentar en casi un litro el cubicaje del motor hasta los 3.6, reducir peso extirpando todo lo extirpable e instalando cuatro discos de freno de 286 mm para poder frenar los 268CV de potencia capaces de llevar el coche a más de 254 km/h.

Todo un juguetito salido del febril imaginario del DTM pegado al suelo gracias a unos neumáticos Yokohama montados sobre unas llantas de 16 pulgadas que reciben la fuerza a través de una caja de cambios manual de 5 velocidades.

Vistas estas prestaciones tan radicales… Los de Brabus quisieron dar un paso más allá haciendo que no sólo fuera radical, sino que lo pareciera. Para ello cambiaron los asientos por unos Recaro de competición, incorporaron mejoras aerodinámicas que cambiaron el aspecto de la carrocería, retiraron las plazas traseras y eliminaron el aire acondicionado por motivos de peso.

Y aquí… Llegó el problema. Y es que siquiera los espartanos y deportivos clientes de Brabus estaban dispuestos a montarse en el 190E 3.6S bajo el riesgo de quedar hechos una sopa con la mezcla de una mecánica poderosa y altas temperaturas estivales. Así las cosas, éstos fueron pidiendo uno por uno a la casa que reincorporara el aire acondicionado y, ya que estaban… Las plazas traseras; porque en fin, llevar a los niños al cole en este coche puede ser divertido.

CASI 20 AÑOS DESPUES SE RECREA LA IDEA ORIGINAL

Como hemos visto, el coche seguía siendo igual de atractivo y radical pero… En fin, a los más puristas les chirriaba el uso de un aire acondicionado que sumaba demasiado peso al conjunto. Uno de estos admiradores del 190 en su sentido más espartano es Sven Gramm, ni más ni menos que el responsable de comunicación de Brabus.

Éste encargó a la empresa la realización de una unidad que respondiera exactamente a los planteamientos originales, naciendo así -casi 20 años después- un vehículo con la misma radicalidad que se tenía en mente allá por 1989. Toda una virguería realizada a partir de un 190E 2.6 que ha actuado como donante y que, en un proceso de 10 meses, se ha convertido en este Brabus 3.6S con jaula antivuelco en aluminio, llantas en fibra de carbono, dos asientos y… Ni rastro de aire acondicionado.

El vehículo se registró el pasado 2017 en el Reino Unido, y tan sólo un año después ya busca un nuevo dueño. La empresa Fast-Classics lo está ofreciendo por unos 150.000 euros y 16.000 kilémetros en el contador y esto nos hace plantearnos lo siguiente, ¿tanto habrá sudado Sven Gramm durante esos 16.000 kilómetros en un coche como éste para querer venderlo en unos meses?

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