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32 Años De Conducción Autónoma En Mercedes

Mercedes acaba de anunciar una estrategia comercial en la que prevé lanzar dentro de tan sólo dos años varios vehículos de conducción completamente autónoma. Sin embargo, la cosa viene de lejos... Ni más ni menos que desde 1986, cuando el ingeniero Ernst Dickmanns desarrolló una furgoneta 508D capaz de conducirse por sí sola...

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A finales de los 90, cuando el uso de Internet empezaba a expandirse en todos los hogares, no pocos entusiastas de la virtualidad proclamaban, tajantemente, que los mercados y las tiendas de alimentación tenían las horas contadas. En sus predicciones cabían unas “neveras inteligentes” dotadas de una pantalla táctil con la que hacer la compra desde la propia cocina, justo en el momento en que el frigorífico te avisara de que faltaba leche para hacer las croquetas de mañana.

Desde aquellas futuristas aseveraciones han pasado casi 20 años y, al menos esta misma mañana, se seguían viendo tertulias vecinales en la panadería de la esquina. En nuestra opinión puede ser que ocurra lo mismo con la conducción autónoma, algo de lo que se lleva hablando desde la década de los 50 pero que nunca termina de cuajar a pesar de que ya se vende como algo inminente, habiendo fijado algunas grandes marcas como Mercedes la fecha de 2020 para el lanzamiento de varios modelos plenamente autónomos.

Quién sabe, lo mismo dentro de unos años estés leyendo los artículos de La Escudería mientras tu coche te lleva sin necesidad de manejar el volante hasta el trabajo pero… Por ahora creemos que se trata de un horizonte -si se llega a dar- lejano; como lejano en el tiempo está uno de los primeros intentos de Mercedes por desarrollar esta tecnología. Y es que ya han pasado 32 años desde que Ernst Dickmanns lograra que una furgoneta 508D llena de cámaras recorriera ella sola las autovías.

EUREKA PROMETHEUS, O COMO HACER LO COCHES EUROPEOS AUTONOMOS

A mediados de los 80 las industrias japonesa y americana del motor llevaban bastante recorrido respecto a la conducción autónoma; en Japón gracias a su fiebre tecnológica plasmada en lo que, por entonces, suponía el nacimiento de la polémica inteligencia artificial y, en los Estados Unidos, gracias al amplio camino que décadas antes ya habían abierto investigaciones como las firmadas por la Radio Corporation of America.

mercedes autonomous van 1986
Una 508D fue la escogida para estar a la vanguardia de la tecnología. Fuente: Mercedes Media.

Sin embargo Europa se estaba quedando atrás en este tipo de avances, por lo que algunos de los mayores fabricantes del Viejo Continente -entre ellos BMW, Daimler-Benz y PSA- aportaron el equivalente a 749 millones de euros a fin de lograr un sistema de conducción autónoma “made in Europe” con el proyecto Eureka Prometheus. Los responsables de aplicar todo este dinero a una labor tan novedosa fueron empresas como Bosch, pero especialmente un nombre que debería figurar en letras de oro dentro de la historia de la ingeniería: Ernst Dickmanns.

Este alemán -junto a su equipo de la universidad de Bundeswehr- ya había logrado tímidos avances en lo referido a conducción autónoma a comienzos de los 80, cuando utilizando los aún lentos procesadores de 8 bits fabricó un vehículo capaz de mantener en equilibrio una barra sobre su cubierta prediciendo los movimientos que él mismo experimentaría al tomar las curvas. Sin aplicar GPS ni láser Dickmanns se exponía a desarrollar un sistema con el que poder “leer la carretera”.

VAMORS, LA FURGONETA MERCEDES INTELIGENTE

Hoy en día los sistemas de navegación autónoma comandados por Google necesitan de actualizados mapeos del terreno así como de un preciso GPS para determinar la posición del vehículo y decidir por dónde ha de tomar el rumbo. Sin embargo el sistema de Dickmanns se basa en un planteamiento mucho más rudimentario: cámaras y sensores cuya principal función era la de detectar tanto las líneas de la carretera como la distancia a la que se encontraran los coches que fueran por delante.

Todos estos datos eran analizados por un software capaz de predecir la situación en carretera y, por tanto, tomar decisiones sobre la aceleración, el frenado y la dirección. Pero claro, ponlo en situación… Porque hoy en día estamos relativamente acostumbrados a este tipo de cosas gracias a la enorme potencia de los actuales procesadores, pero piensa el año en que este ingeniero alemán desarrolló su sistema: ¡ni más ni menos que 1986! Algo realmente innovador con lo que consiguió tomar la delantera a japoneses y americanos al lograr recorrer casi 20 kilómetros a unos 100 km/h.

Eso sí, sólo había un problema: durante sus primeros años de investigación el sistema VAMORS necesitaba del tal cantidad de instrumental que sólo pudo ser probado a bordo de una furgoneta Mercedes 508D. No obstante, según avanzaba el proyecto lo hacía el potencial de los ordenadores, por lo que a la par que el sistema se hacía más y más efectivo éste necesitaba de un menor espacio que lo preparó para dar el salto al mundo de los turismo.

DE LA FURGONETA AL TURISMO: UN MERCEDES S W140 AUTÓNOMO EN 1994

Seis años después del inicio del Eureka Prometheus el ejército alemán -suponemos que sería éste el responsable por cuestiones de no homologación en serie- daba a los vehículos equipados con el sistema VAMORS la autorización para circular por cualquier carretera alemana siempre y cuando fuera supervisado por un conductor vigilante en el asiento del piloto. Así las cosas sólo era cuestión de tiempo que una de las marcas financieras del consorcio decidiera aplicar la tecnología autónoma a uno de sus coches.

La responsable fue Mercedes, experimentando la aplicación del VAMORS -a comienzos de los 90 ya cabía en el maletero de un sedán de alta gama- con uno de sus modelos estrella: el referente Clase S W140. Así las cosas la marca germana mostraba en 1994 varias unidades equipadas con cuatro cámaras y un software con el que estos W140 eran capaces de cambiar de carril, circular por autovías llenas de tráfico o hacer exitosamente un viaje de casi 2000 kilómetros desde Múnich hasta Dinamarca.

No obstante, y a pesar del éxito de las pruebas, la aplicación de este sistema de conducción autónoma no fraguó de cara a su aplicación en serie. ¿Razones? Bueno la primera que podemos elucubrar es que, si a día de hoy eso de los “coches que conducen solos” es de ciencia ficción… ¡Imagina hace unos 25 años! Además está el hecho de que este sistema se basa en “leer la carretera” gracias a unas cámaras, siendo deficiente en situaciones de conducción apartadas de una autovía.

En fin, aquello fue toda una “hazaña para pioneros” realmente exitosa, abriendo el campo de la autonomía que para vehículos de producción en serie ya parece estar más cerca. No obstante, y a pesar de que toda ayuda a la seguridad al volante es bienvenida…

Recuerda lo de las neveras inteligentes y cómo aún seguimos viendo a las vecinas comentar la mañana en la panadería.

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