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A subasta en Padua el oxidado Maserati 3500 GT Touring de Fangio

El 3500 GT fue el modelo que hizo transitar a Maserati de lo artesanal a lo industrial. Un automóvil de lo más especial que, en el caso de esta unidad, suma el haber sido coche personal y de pruebas del mítico Juan Manuel Fangio. El próximo 25 de octubre se subastará en la Feria de Padua.

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FOTOS MASERATI 3500 GT TOURING EX FANGIO: FINARTE

De unos años a esta parte los adeptos al óxido van ganando posiciones. Cada vez son más las restauraciones que dejan intacta la pátina del tiempo, respetando unas carrocerías que otros pasarían al momento por un buen pintor. Sin embargo, esto ocurre más en la esfera de los clásicos “populares” que en los de alta gama.

Es por ello que, aunque la oxidación de este Maserati 3500 GT Touring conquiste más de una mirada, seguramente luzca diferente de aquí a unos meses. Y es que, al fin y al cabo no sólo es un modelo fundamental en la historia de la marca del tridente, sino también una unidad con un conductor muy especial. Ni más ni menos que el cinco veces campeón mundial de F1 Juan Manuel “Chueco” Fangio.

Con semejantes credenciales, lo sorprendente es que este Maserati se encuentre en el estado que estamos viendo. Lleno de telarañas tras estar abandonado en un garaje italiano durante más de 30 años. Un olvido al que seguramente se pondrá fin este 25 de octubre gracias a la subasta que Finarte celebrará en el marco de la Feria de Padua. De todos modos lo mejor será contar la historia desde su comienzo.

MASERATI 3500 GT. EL SALTO A LA PRODUCCIÓN INDUSTRIAL

A mediados de los 50 nadie dudaba del enorme prestigio de Maserati como fabricante de competición. Sin embargo, y al contrario de otras marcas como Ferrari, los del tridente no conseguían volcar su potencial tecnológico a la producción en serie. El resultado era que las cuentas de la marca resultaban escasas en beneficios. Así las cosas, Giulio Alfieri comenzó en 1956 a trabajar en un motor 6 cilindros derivado del que equipaba al mítico 350S.

No obstante, esta vez el objetivo no serían los circuitos sino los concesionarios, ya que en torno a este nuevo motor se planeaba lanzar un modelo gran turismo capaz de situar la marca dentro de parámetros industriales. ¡Y vaya si lo consiguieron! Porque gracias al 3500 GT Maserati pasó de fabricar un máximo de 3 coches al mes a ensamblar dos al día.

Gracias a las 2226 unidades producidas entre 1957 y 1964 el 3500 GT definió la fórmula del éxito para Maserati: una deportividad intensa -pero domada para el disfrute de cualquier conductor- envuelta en unos acabados de lujo. Un híbrido de caracteres propulsado por un motor de 3’5 litros capaz de rendir 220CV a 5500 rpm en sus primeras evoluciones. Todo ello envuelto en una carrocería diseñada por Touring con su sistema Superleggera, la cual deja el conjunto en unos mesurados 1420 kilos.

ENTRE LAS PRUEBAS Y EL USO PERSONAL: EL MASERATI 3500 GT DE FANGIO

Aunque Fangio se retiró en 1958 (justo el año de su rocambolesco secuestro en La Habana) éste siguió con una importante agenda dentro de la industria del automóvil. Una agenda que frecuentemente lo llevaba hasta Italia, lugar donde utilizaba este 3500 GT Touring para sus desplazamientos personales. Ahora, ¿era totalmente de su propiedad? Realmente no, estando aquí el punto donde llegan las informaciones más interesantes.

Puesto a nombre de unos industriales cercanos a Fangio en 1960, este 3500 GT fue cedido al piloto a cambio de pasar informes de prueba a Maserati. Algo que, según se demuestra por la documentación conservada, Fangio cumplió elaborando conclusiones que luego se utilizarían al desarrollar las sucesivas evoluciones del modelo. Tras todo esto el coche quedó en las instalaciones de Maserati en 1966, quedando en custodio hasta que en 1981 se entrega a dos amigos de Fangio.

Uno de ellos era el histórico piloto de pruebas de la marca Guerino Bertocchi, quien muere ese mismo año. En ese momento el 3500 GT de Fangio queda en manos del amigo restante, el cual comparte la propiedad del coche con el propio argentino. Y bueno, justo ahí es cuando todo empieza a enmarañarse hasta acabar con el Maserati almacenado en un garaje durante 38 años.

Tiempo en el que el óxido se hizo presente, siendo necesaria una profunda restauración que habrá de sumarse a la cifra con la que baje el mazo en la subasta del 25 de octubre.

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