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Imesa, carrocerías gallegas duraderas

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El reconocimiento de SEAT

La joven empresa encontraba su clientela, sobre todo en pequeños empresarios, la mayoría de ellos residentes en las zonas costeras y que veían las grandes ventajas que presentaba una carrocería que no se oxidaba. Después de muchos problemas y controles, Imesa consiguió finalmente que algunos concesionarios de SEAT vendiesen sus vehículos, lo que le favorecía a la hora de encontrar mercado.

Publicidad familiar y frigorífico
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1- Tras mucho trabajo, estas furgonetas consiguieron el visto bueno de Seat
2- La unidad de Joachim Korzilius nos permite apreciar la parte trasera

Según pruebas realizadas por aquel entonces, la conducción no variaba con respecto al sedán normal de SEAT, lo que dejaba claro que la terminación era muy buena. Los precios en 1986 iban desde el 1.211.000 pesetas para el pick-up, hasta 1.610.000 para la versión frigorífica, la más cara de la oferta. La furgoneta mixta con ventanas laterales en la parte de la carga, de la que hablaremos a continuación, costaba 1.296.000 pesetas.

Y como nos confirma el propietario alemán del quizás mejor Imesa conservado, Joachim Korzilius, «las puertas y el capó son de serie, de metal, pero mucho mejor preparados contra el óxido que las puertas del Fiat Ritmo. Ni comparación.»

Abrupto final

En 1986 Imesa amplió la oferta con el Ronda 5-plazas, un modelo tipo familiar “ranchera” con un amplio maletero transformable. La carrocería llevaba muchos detalles adicionales que lo hacían más confortable, como un pequeño portaobjetos encima de la cabina tal como lo tenía el SEAT Terra en su momento. La gama entonces incluía la furgoneta mixta de cinco plazas, el furgón isotermo, el furgón frigorífico, el pick-up con capota desmontable y la furgoneta. Mientras que las versiones isotermo y frigorífico llevaban la parte trasera completamente cerrada, la furgoneta contaba con una ventana, y la versión mixta con grandes ventanales.

El modelo ranchera también recurrió al argumento comercial estrella de la marca

El modelo ranchera también recurrió al argumento comercial estrella de la marca

Cuando la producción del Ronda cesó a mediados de 1986, Imesa ya tenía preparado un nuevo modelo sobre la plataforma del SEAT Málaga. Ofrecía las mismas versiones, creando sobre todo en la versión familiar un vehículo muy útil para viajes con toda la familia y para trabajos duros durante la semana. Tan contentos se mostraron los responsables de sus vehículos que pensaron en exportarlos a otros mercados.

En uno de los folletos publicitarios que distribuía la empresa se daban las instrucciones necesarias para la reparación de la carrocería a través de una resina de poliéster y un catalizador que debía ser mezclado. Parecía ser bastante fácil. En caso de que una pieza estuviese demasiado dañada por un golpe, se podían pedir respuestos específicos directamente al fabricante, no siendo necesario cambiar la carrocería entera. Había paneles laterales o partes traseras, entre otros… Había, sí, pero, ¿dónde están ahora? Joachim Korzilius tiene aún problemas con piezas que no encuentra en el mercado. Menos mal que en la parte técnica es posible utilizar muchos de los componentes del Fiat Ritmo.

Un verdugo en forma de triciclo

Tras una producción de entre 1.500 y 2.000 unidades, Cortiplas salió en 1988 del accionariado de Imesa para dedicarse a un proyecto de fabricación de microcoches. Concretamente, creó el pequeño triciclo VIPO, que no precisaba carné de conducir. El ambicioso proyecto -se hablaba de la fabricación de hasta 600 micros al año- se frustró por las trabas de la Administración, que todavía no quería dar permiso para que se circulara con vehículos de tres ruedas como si de ciclomotores se tratara.

Pie de foto
¿Por qué abandonó Cortiplas Imesa? ¿Y dónde ha ido a parar el stock de repuestos originales?

Estos microcoches llevaron una carrocería de fibra de vidrio, como no podía ser de otra manera. Cortiplas terminó 28 ejemplares, siendo veinte de ellos vendidos en Uruguay a un concesionario de modelos Peugeot. Se cerraban de esta manera las relaciones españolas/uruguayas desde Galicia. Aún tendrían que pasar varios años hasta que se permitiera la circulación de vehículos semejantes al VIPO en nuestro país.

Lo que quedó de Imesa abandonó su actividad en el campo de los automóviles para dedicarse a la producción de maquinaria recreativa. En 2000 todos sus bienes fueron subastados.

Se calcula que Imesa produjo dos millares de unidades con una cadencia de 30 a 35 vehículos al mes, pero no han aparecido las cifras oficiales de producción ni tampoco una explicación de por qué se abandonó tan precozmente el negocio, incluso cuando se quería dar el salto a otros mercados. Que sepamos nosotros, y a pesar de haberse podido presentar la marca en los catálogos internacionales y en algunos artículos de la prensa extranjera, no se vendió ninguna unidad fuera de nuestras fronteras. ¡Y no fue porque no llegara a la calidad exigida!

 

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6 Comentarios

  1. Jun 16, 2014 en 2:40 — Responder

    La información que se presenta el Sr. Manz es correcta (tal cual es habitual en sus notas) pero… está mezclada (también tradicional! Una vez le escribí para aclararle que Riga NO es la capital de Lituania (Vinius) pero nunca se tomo la molestia de agradecer). La empresa fundada por los hermanos Catoira, originalmente se llamó Grandes talleres CAP (Club Atlético Peñarol) debido a su aficion futbolística y la zona en que se encontraba. Cuando Espósito se asoció a ellos pasó a llamarse Super SA y en la etapa final se llamó Autopiezas. Por favor lea con mas detalle en mi web , para ser fiel a al historia. Ah, y los moldes mas una unidad vinieron a Uruguay a fines de los 80s. Se remataron alla por el 92. De los moldes no se el apradero, pero la camioneta (pick up verde con cúpula blanca) se repintó a blanco totalmente y al usa un albañil de mi barrio. Buenas Noches.

  2. juanjo
    Ene 6, 2015 en 18:13 — Responder

    El ronda blanco con los para golpes pintados no es Imesa, es emelba.

    • Ene 7, 2015 en 19:07 — Responder

      Hola Juanjo:

      Tienes razón y así lo pone en el pie de foto de la ‘Poker’

  3. Ene 26, 2015 en 4:25 — Responder

    Hola buenas, tengo que decir que la Imesa que ahora esta en Alemania se la vendí yo. Yo fui su único propietario antes, y estaba matriculada en el año 1986. Un saludo.

    • Javier Romagosa
      Ene 30, 2015 en 18:29 — Responder

      Estimado Manu, ¡qué coincidencia! Es una suerte poder contar con lectores tan directamente implicados en el artículo. ¿No tendrás por casualidad alguna foto de época de la Imesa? Sería muy interesante poder mostrar el antes y el después de una rareza como la que tuviste.

      Muchas gracias por tu comentario, y buen fin de semana (y perdona por la tardanza en contestar, hemos tenido una semana de perros),

      Javier Romagosa

  4. David
    Mar 6, 2018 en 8:36 — Responder

    Buenos dias, tengo un IMESA en perfecto orden de revista…
    Si alguien está interesado…
    616450139

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