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El Ford Capri en España (y en la prensa española)

De todos es conocido que a principios de los 80 el Capri llegó por cauces oficiales, a través de Ford España, de manera terriblemente tardía, y simbólica. En muchos aspectos, la venida de los primeros MkIII (los primerísimos pintados en dos tonos de gris y destinados sólo a directivos de la marca) que cruzaron nuestras fronteras se interpretó como un esfuerzo de Ford por eliminar el excedente de coches que se quedarían obsoletos en cuanto anunciara el lanzamiento de un modelo totalmente nuevo: el Sierra.

Mientras tanto, la última serie compartiría catálogo con el resto de vehículos de la marca. Su oferta al público español se limitaba a un solo acabado denominado «S», con dos variantes, Super GT 2.0 l y Super Inyection 2.8 l, y en tres posibles colores que en realidad eran cinco: rojo, blanco y negro, aunque también se podía solicitar en amarillo y gris antracita.

De todas formas, conviene recordar ahora que, hasta 1980, el Capri se importaba sólo bajo pedido, sin formar parte del catálogo oficial de Ford en España.

Ford Capri II, únicamente de importación
Ford Capri II, únicamente de importación

En la actualidad, es relativamente frecuente encontrar artículos y menciones sobre el Ford Capri en revistas dedicadas a los vehículos antiguos como Motor Clásico, Clásicos Exclusivos, Auto Bild Classic o Coches Clásicos, por poner algunos ejemplos, e incluso, en colecciones de modelos a escala como Nuestros Queridos Coches –Años 80-, de Altaya, en la que por primera vez se pudo comprar, en 2005, un fascículo monográfico con su correspondiente y esperado MkIII a escala 1:43.

Pero la búsqueda se convierte en especialmente dificultosa cuando se intentan recopilar artículos e informaciones relevantes dirigidas al público español de la época, sobre todo en sus comienzos. Se trata de un camino que requiere, principalmente, tiempo de hemeroteca y grandes dosis de paciencia, que dan como resultado la grata aparición de datos en publicaciones especializadas o incluso en diarios, lo que nos ayuda a hacernos una idea global del paso del modelo de Ford por nuestro país. Vamos a tratar de hacer esto a continuación, partiendo de la base de que no están todos los artículos que son, pero sí son todos los que están y constituyen un buen ejemplo que contiene la esencia de los ausentes.

Preparado, con motor 3.4 litros y 400 CV, compitió en Grupo 2 de la mano de pilotos como Álex Soler-Roig
Preparado, con motor 3.4 litros y 400 CV, compitió en Grupo 2 de la mano de pilotos como Álex Soler-Roig

La perspectiva que da el paso de los años permite ver algunas contradicciones en los comentarios que, sobre el Capri, se realizaron por distintos periodistas automovilísticos… Críticas más o menos incisivas, tests de conducción con párrafos realmente divertidos o simplemente traducciones literales de otras publicaciones son unas buenas referencias. Pero todas con un denominador común, generalmente expresado al final de cada artículo: las alabanzas a su estética y a su carácter.

Uno de los mejores ejemplos de ello queda reflejado en una prueba comparativa que, entre el Capri 2.8i y el Opel Manta i200, realizó la revista «Motor 16» en febrero de 1984. Sería deseable que el párrafo siguiente se leyera a título anecdótico y no como una pauta a seguir:

«El Ford, más amplio e incluso diríamos que confortable, tiene, sin embargo, un público más idóneo en quienes sólo quieren poder presumir de poseer un coupé, con muchos caballos, para ponerlo a una velocidad alta en autopista o con el salir de los semáforos el primero, dejando detrás dos huellas negras al hacer patinar los neumáticos.»
MkI: Carácter juvenil, novedoso (Foto: FoMoCo)
Carácter juvenil, novedoso

Una de las primeras referencias que aparecen publicadas data del 25 de enero de 1969 en la revista «Autopista», es decir, un día después de la presentación al público del Capri. Precisamente el texto se refiere al Salón de Bruselas. Pero es poco lo que dicen de él por un motivo fundamental:

«Por su parte, Ford, del cual se espera como gran novedad el modelo Capri, no ha querido desvelar el misterio de un enorme cajón recubierto de celofán. Dentro de unos días, Ford levantará la envoltura. Tal vez sean nuevos sistemas promocionales».

Posteriormente aparecería, nuevamente en «Autopista», la prueba del vehículo que realizara Bernard Carat para «L’ Auto-Journal», bajo el título «Un Mustang a la europea». Dos epígrafes resumen el contenido de dicha prueba: «carrocería bastante lograda» y «dudoso comportamiento». Con criterio apelando a la prudencia, recomienda las motorizaciones de, como máximo, 1700 cc, ya que a partir de ahí considera que el vehículo es de difícil gobierno; cuando se refiere a la preparación de un 2.300 cc y 170 CV habla de entrar «dentro del campo de la acrobacia, por mucho que se preparen las suspensiones».

"Ponycar" a la europea
El «ponycar» europeo llegó muy tardíamente a España

El 5 de abril de 1969, «Autopista», que como se puede ver sirve de referencia permanente, titula exactamente igual un artículo que el anteriormente mencionado. Pero esta vez hace un detallado informe de las opciones ofrecidas, y lo compara en precio con dos vehículos coetáneos del modelo aunque bastante más caros: el Fiat 124 Sport Coupé y el Sunbeam «Rapier». Finaliza el autor considerando que, por su bajo precio y multitud de opciones, sólo encuentra rival en Opel, «en las versiones coupé de sus Kadett, Rekord y Commodore».

Paralelamente, en los concesionarios Ford españoles se ofrecen a los posibles clientes, en lujosos catálogos, los «23 derivados a seleccionar en su Capri», «lo cual considerará usted es justo, cuando el automóvil que usted compra es el mismo con el que siempre había soñado.» Lo que es indiscutible es la diplomacia con la que presentaban el modelo, y que a efectos de ventas daba resultado:

«El diseño no es completamente nuevo: algunos de los modelos deportivos italianos mas sobresalientes se han parecido al Capri. La novedad es haber fabricado un automóvil como el Capri a precios asequibles.»
Capri II, con portón trasero (Foto: FoMoCo)
Recuérdese: en el Capri II se redujeron drásticamente el número de opciones disponibles

«El automóvil que usted siempre ha deseado» comienza a tener vida propia. Noticias breves tales como la aparición de un descapotable fabricado por Abbot, el cual ha «obtenido un gran éxito con su versión convertible del Capri, modelo que permanece pese a llevar ya varios años en el mercado», o la nueva versión del «lujoso Capri 3000 E», una de cuyas pruebas se publicó en septiembre de 1971 en la revista «Fórmula», se van haciendo comunes con el paso de los años.

Y la competición hacía el resto. Las victorias internacionales de Álex Soler-Roig (cuatro pruebas del Europeo de Turismos) conduciendo un RS 2600 oficial de Ford Alemania en 1971 y 72, los éxitos compartidos con Jorge de Bagration en el Campeonato de España de Velocidad de 1973, o la nueva victoria en ese campeonato con Francisco Torredemer en 1974, contribuyeron a extender la imagen de los MkI en infinidad de semanarios.

La aparición del Capri II se traduce como «una forma maravillosa de ser practico». Así se promocionaban en España las variantes básicas de la gama, aunque la versión más lujosa del vehículo intentaba lo que en el futuro esta serie no alcanzaría a conseguir por si misma: «El Capri II Ghia es el precursor de una nueva era en el automovilismo deportivo».

Pie de foto
Diez meses más tarde llegaría, sin previo aviso, el 2.8i

Con la renovación de la gama en 1978, entramos en la etapa más conocida del Capri en España. Y en la más contradictoria. Es curioso seguir, a través de las publicaciones, las distintas y paulatinas fases de la introducción de los dos modelos MkIII con mayor popularidad: el 2.0 y el 2.8i. Lo que más sorprende es la alternancia de críticas a favor y en contra del mismo vehículo (especial atención merece lo escrito sobre el 2.0), separadas por pocos meses de diferencia. Quizás estuvieron provocadas por la confusión generada desde Ford que, al introducir un vehículo en el mercado, el 2.0, sin avisar a los compradores de la inminente salida a la venta de la versión 2.8i, en muchos casos provocó el enojo de los nuevos propietarios. Tan sólo diez meses separaron a ambos lanzamientos.

En febrero de 1978, las revistas especializadas no apostaban por incluir el potente motor 2.8i del Granada en el Capri, ya que «las ventas relativamente reducidas de las versiones más potentes del Capri no vienen a justificarlo». No volvemos a tener noticias relevantes del coche hasta noviembre de 1980. Concretamente, el día 22, en la revista «Autopista», se anuncia que Ford España ha importado 400 unidades del 2.0 correspondientes al año 80 y que estarán a la venta a partir del 12 de diciembre en todos los concesionarios de la marca. En el sumario de ese número se señala con titular destacado: «El Capri, en saldo», y continúa diciendo: «Con su vida comercial cerca de extinguirse…». La trayectoria del 2.0 estaba ya marcada al llegar a nuestro país.

Primeros y angulosos bocetos del futuro Capri (Foto: FoMoCo)
Primeros y angulosos bocetos del futuro Capri (Imagen: FoMoCo)

El 3 de enero de 1981, en la prueba del 2.0 S, se lee: «Lo que puede suponer un cierto freno a la hora de plantearse la adquisición de un Capri es que se trata de un modelo con poco futuro». Continúa:

«(…) la falta de interés de Ford por aplicarle un par de reformas sustanciales (suspensión trasera y 5 marchas), hacen que su carrera esté abocada a un final relativamente rápido. Claro que es posible que el sustituto ya esté preparado, llámese Capri o de otra forma; pero el que compre un Capri actual es casi seguro que, para cuando quiera venderlo, estará vendiendo un coche que ya no se fabrica.»
MkIII, a por todas (Foto: FoMoCo)
Capri MkIII, sin complejos

Pese a que el 18 de abril de 1981, en un artículo referente al gran número de importaciones que se esperan en el mercado español, hay una referencia al 2.8i en la que se explica que «su alto precio en comparación a los otros Ford hará que el Capri de 160 cv tenga una difusión casi anecdótica», el 12 de septiembre del mismo año aparece la prueba completa del modelo. El sumario resume bien el contenido:

«Con una brillantísima prestación y un precio muy ajustado, el Capri 2.8i nos devuelve a los tiempos gloriosos de hace 20 años, cuando no había limitación de velocidad, ni crisis de energía. Con su rígida suspensión y sin autoblocante, es un coche para conductores expertos y maduros; pero diversos refinamientos de equipo y mecánica indican que, de todos modos, es un coche de los años 80.»

Para finalizar este resumen, y el artículo, una referencia más. El 29 de agosto de 1981, la revista «Velocidad» publica la prueba del 2.8i. Tras algunos titulares originales («Todo es posible en Granada», haciendo referencia a la mecánica, «suspensión moderna delante y ‘carroza’ detrás», o «deportivo de rancia estirpe»), finaliza su autor una columna que puede servir, por un lado, de punto final para la pequeña historia del modelo en España, y por otro, para reflejar un sentimiento compartido por todos los que tenemos la suerte hoy día de cuidar, a veces rayando la obsesión, un Capri de cualquier época:

«Recomendamos a quien inicie su conducción que, si lo ha elegido, tenga paciencia y vaya poco a poco tratando de conocerlo ya que, al final serán uno y otro, hombre y máquina, incondicionales amigos.»
Catawiki 750

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