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Goodwood Revival, al detalle



Los ingleses saben rentabilizar como nadie esta afición nuestra por los coches de épocas pasadas, y la mejor muestra es el Goodwood Revival que se celebra al final del verano desde hace ya muchos años. Este evento ha alcanzado tal magnitud que puede considerarse como uno de los tres o cuatro que ningún verdadero aficionado debería dejar de visitar, al menos una vez en su vida.

Y es que no se trata de simples carreras para clásicos, si no que todo en esta reunión tiene un carácter muy especial. Para empezar, si deseamos acceder al paddock principal, aunque sea como simples espectadores, no basta con adquirir la entrada; hay que ir convenientemente ataviado “de época”, da igual de cuál, pero con ropajes actuales no se puede acceder a lo que es el corazón del festival.

Luego todo el recinto parece sacado de épocas pasadas. El parking colindante –de varias hectáreas- está plagado de automóviles antiguos de todas las clases y condiciones, y nos podemos encontrar desde un corriente Morris Minor hasta todo un Alfa-Romeo 6C 1750 de los 30, así como si nada.

Los detalles

Nada más entrar observamos que las carpas también tienen aspecto antiguo, e incluso hay montado un pequeño parque de atracciones para los más pequeños… ¡Con atracciones de época! No falla ni un detalle, incluso había montada una ficticia sala de prensa con máquinas de escribir y atrezzo de hace más de 50 años.

Centrándonos en lo principal –las carreras- es también muy recomendable acercarse al “paddock”, donde los mecánicos vestidos con monos antiguos se afanan por poner a punto y reparar los coches de cara a la competición. Suele ser una buena oportunidad de verle las “tripas” y escuchar de cerca muchos automóviles exclusivos con los que sería imposible “intimar” en otro evento que no fuera Goodwood.

Tampoco es fácil ver en persona a leyendas del pilotaje como Stirling Moss, Jackie Stewart o John Surtees, que además suelen dar la vuelta de reconocimiento previa a cada carrera a lomos de alguna montura de renombre.

Y es que todo o casi todo en Goodwood está cuidado al detalle. No hay más que ver el Aston Martin DB6 de los 60 que oficiaba como “safety car”, convenientemente dotado de luces de seguridad y demás aparataje, y preparado para salir a pista ante cualquier incidente.

En cuanto a la competición, este año ha habido nada menos que 14 categorías diferentes, que pasamos a describir:

Whitsun Trophy

Sport-prototipos de motor trasero de los años 60. Destacaba un precioso Ford GT 40 cabriolet de un verde casi militar entre todas las barquetas Elva, Lola, BRM o Lotus, muchas de ellas propulsadas a su vez por motores Ford Cosworth y Chevrolet. El vencedor absoluto fue un Mclaren-Chevrolet M1B de 1965.

Sussex Trophy

Sport-prototipos de motor delantero de los años 50 y 60. Se trata de las afamadas barquetas que tan estratosféricas cifras monetarias están consiguiendo últimamente en las subastas… aunque no por ello sus pilotos “levantaban el pie” a la hora de luchar a los mandos de joyas como los Maserati Birdcage, Jaguar-Lister, Ferrari 860 Monza o Aston Martin DBR. El primer puesto aquí fue para un Lister-Jaguar Knobbly de 1959.

St. Mary’s trophy

Una curiosa categoría que reúne a berlinas de los años 50 y 60, vehículos que fueron concebidos sin ninguna pretensión deportiva pero que se utilizaron para correr en su época, en ocasiones con buenos resultados. Llama la atención que las preparaciones son siempre respetuosas y se efectúan con arreglo a lo que debía ser en los años 50, sin ningún elemento modernizador al menos en lo que al aspecto externo se refiere.  El triunfo fue para un Jaguar MKI de 1959.

Shelby Cup

Como su nombre indica, esta categoría está reservada a mecánicas Ford de los 60 con preparaciones Shelby, y los participantes eran Ford Mustang coupe de primera serie y los más aparatosos Ford Falcon o Mercury Comet.  El vencedor absoluto fue un Ford Falcon de 1965.

Richmond Trophy

Monoplazas de F1 con motor delantero de los años 50. Había joyas como los diferentes Maserati, BRM, Banwall o Lancia-Ferrari que eran exprimidos a fondo obviando su alto valor monetario, aunque gracias a ello hacían las delicias del afortunado y númeroso público. El primer puesto fue para un Lotus-Climax 16 de 1958.

R.A.C. TT

Una de las pruebas más espectaculares, pues reunía a los codiciados GT de los años 50 y 60 tales como Ferraris 250 GT y GTO, Bizarrini 5300 GT o Aston Martin DP214. Y si, fuera de las vitrinas. El disputado triunfo se lo llevó un AC Cobra de 1953.

Lavant Cup

Nada menos que 32 Jaguar D-Type diferentes competían en esta categoría, en la que probablemente ha sido la mayor reunión de este modelo conseguida hasta la fecha. Destacaba entre todos ellos el único pintado en color claro, concretamente en gris, que además portaba una bandera española bien visible. Y esto era así porque se trataba de la unidad que condujeron antaño los pilotos españoles Joaquín Palacios y Rodolfo Bay.

Goodwood Trophy

Monoplazas de los años 30, el equivalente a la F1 cuando esta aún no existía. En Inglaterra en esta categoría siempre triunfan los rabiosos ERA de fabricación británica, que normalmente también superan a las demás marcas en número de unidades presentes. Aquí venció un R3A de 1934 por delante de máquinas tan temibles como varios Bugatti , Alfa-Romeo, Maserati o Frazer Nash. Y por supuesto, corriendo –y trompeando- en serio.

Glover Trophy

Monoplazas de F1 de los años 60, de los primeros que volvieron al motor trasero, configuración que ha durado hasta nuestros días. Destacaban los Ferrari y Lotus que arrasaron en su día, y efectivamente el triunfo fue para un Lotus-Climax 25 de 1962.

Freddie March Memorial

Barquetas de motor delantero de los años 50, también muy valoradas monetariamente. Entre varios Maserati, Aston Martin o Austin-Healey se colaban coches menos comunes como los americanos Cunningham o un Veritas alemán con motor BMW. El primer puesto fue para un Lagonda V12 de 1954.

Fordwater Trophy

Esta clase estaba reservada para coches GT de producción en serie preparados para circuito. Podíamos ver “típicos” MG B o Porsche 911 mezclados con extraños Peerless o Ginetta británicos. En esta clase estaba el único participante español, Carlos de Miguel con su Ferrari 275/GTB C matriculado en Lugo. Venció aquí un corriente Triumph TR4 de 1962.

Chichester Cup

Monoplazas de F2 de los años 60, con motor trasero, todos ellos de fabricación británica y dotados de motores de origen Ford. El triunfo correspondió a un Brabham-Ford BT de 1962.

Barry Sheen Memorial

Aunque las motos son una minoría en el Goodwood Revival, hubo un espacio para las carreras de motos británicas de competición de los años 50. La vencedora fue una Vincent Rapide de 1950 por delante de varias Norton y BSA.

Maserati 250F

Más como exhibición que como competición propiamente dicha, se organizó una carrera con nada menos que 16 unidades diferentes del mítico monoplaza 250 F de Maserati para conmemorar los 60 años de su aparición.

Rozando la perfección

Aparte del ambiente “racing”, en el Goodwood Revival de este año también hubo espacio para una “parada militar” con un gran número de vehículos de la II Guerra Mundial en la que incluso participaban auténticos veteranos del conflicto.

O la gran subasta de Bonhams en la que se vendieron 106 automóviles, entre los que destacaba la parte restante de la Colección Maranello Rosso, compuesta por 10 Ferrari y 10 Abarth, con los que Bohhams consiguió sumar 3.510.190 Libras.

Y además de todo esto estaba el Goodwood Motorshow, un auténtico Salón a cubierto donde exponían clubes y marcas “oficiales”, casi demasiado material para poder ver y disfrutar todo con la atención que se merecería. Un evento que año tras año sorprende y roza la perfección… ¡y encima este año hizo buen tiempo!

 

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1 Comentario

  1. Oct 29, 2014 en 17:05 — Responder

    Excelente reportaje. Se me cae la baba

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